Mientras sigamos aquí (2)

Capítulo 3

MALENA

Hay días en los que intentas prestar atención en clase.

Y luego está hoy.

&&&

-...como podéis observar, este autor plantea que...

No sé qué autor.

Ni qué plantea.

Ni siquiera sé qué asignatura toca.

Tengo un bolígrafo en la mano desde hace veinte minutos.

Solo he escrito la fecha.

Ni una palabra más.

El móvil permanece boca abajo sobre la mesa.

No debería haberlo traído.

Pero tampoco habría podido dejarlo en casa.

Desde hace un mes y medio vivo pendiente de una llamada.

De un mensaje.

De cualquier cosa.

Porque cuando alguien importante está en un hospital...aprendes que el sonido de una notificación puede cambiarte el día entero.

O la vida.

&&&

La profesora sigue hablando.

Yo asiento de vez en cuando.

Como si entendiera algo.

Una chica de la fila de delante levanta la mano.

Yo solo miro el reloj.

Quedan doce minutos.

Doce.

Nunca doce minutos habían parecido una eternidad.

&&&

El móvil vibra.

Una sola vez.

Mi corazón da un salto.

Lo miro tan rápido que casi tiro el estuche.

Mensaje de Brad. Frunzo el ceño. Brad nunca escribe al grupo que formamos Damon, Brad y yo. Nunca.

Desbloqueo la pantalla.

Solo hay dos palabras.

"Ha despertado."

Nada más. Ni una explicación. Ni un punto final. Solo eso. Ha despertado. Las releo. Una. Dos. Tres veces.

Hasta que dejan de parecer letras y empiezan a parecer reales.

Clarissa está despierta.

No me doy cuenta de que estoy llorando hasta que una lágrima cae sobre la pantalla.

Qué boluda...

Me limpio la cara con la manga a toda velocidad.

La chica de al lado me mira.

-¿Estás bien?

Asiento demasiado deprisa.

-Sí.

Mentira.

Estoy muchísimo mejor.

&&&

En cuanto termina la clase salgo prácticamente corriendo.

Marco un número.

Damon contesta al segundo tono.

-¿Lo has visto?

-Sí.

No hace falta decir nada más.

Los dos sabemos de qué hablamos.

-Voy a recogerte.

-Ya estoy fuera.

-Cinco minutos.

-Vale.

Cuelgo.

Y, por primera vez en mucho tiempo...cinco minutos me parecen poquísimos.

&&&

El coche aparece al final de la calle.

Damon baja la ventanilla.

-Sube.

Obedezco.

Durante unos segundos ninguno habla.

Los dos sonreímos.

Como dos boludos.

-Está despierta...

Su voz suena distinta. Más ligera.

Asiento.

-Está despierta.

Repito las palabras solo para volver a escucharlas.

Porque siguen pareciéndome imposibles.

&&&

El hospital continúa siendo igual de feo.

Eso debería ser ilegal.

Entramos.

Subimos.

Recorremos el pasillo.

Reconozco la puerta enseguida.

Brad sale justo cuando vamos a llamar.

Tiene mejor cara que hace unas horas.

Sigue teniendo ojeras.

Pero ya no parecen tan...vacías.

-Está despierta otra vez.

Nos aparta para dejarnos pasar.

-No la canséis mucho.

-Prometemos portarnos bien -digo.

Brad me mira.

Los dos sabemos que esa promesa vale bastante poco.

&&&

Empujo la puerta muy despacio.

Clarissa está incorporada en la cama.

Mucho más pálida.

Mucho más delgada.

Pero...sonríe en cuanto me ve.

-Hombre...

La voz sigue siendo débil.

-Mi universitaria favorita.

Me acerco enseguida.

Con muchísimo cuidado.

La abrazo despacito. Muy despacito. Tengo miedo de hacerle daño.

-No vuelvas a hacer eso nunca.

-¿Dormir?

-Recibir disparos.

-Ah.

Hace una pequeña mueca.

-Intentaré no convertirlo en costumbre.

Respiro hondo.

-Eres idiota.

-Lo sé.

Nos separamos.

La observo unos segundos.

Quiero decir tantas cosas...que no me sale ninguna.

Al final digo la más importante.

-Te extrañé muchísimo.

Ella sonríe.

-Yo también.

Silencio.

-Aunque...

Levanta una ceja.

-¿Qué?

-Los sueños eran rarísimos.

-¿Sí?

-Uno de ellos iba de Ernesto cantando ópera.

Parpadeo.

-No preguntes.

&&&

Damon permanece apoyado junto a la puerta.

Observándola.

Ella gira la cabeza.

-Hola, Dami.

-Hola.

-Tienes mejor cara.

-Tú también.

-Mentiroso.

-Un poco.

&&&

Los tres nos quedamos hablando.

Bueno.

Hablar es una forma optimista de describirlo.

Clarissa habla.

Nosotros intentamos seguirle el ritmo.

Nos cuenta que el techo sigue siendo horroroso.

Que la comida del hospital debería investigarse científicamente.

Y que Fernando le parece un nombre maravilloso para una planta.

Brad, desde un rincón, niega con la cabeza.

-No la animes.

-Fernando es un nombre digno.

-No.

-Sí.

-No.

-Vale.

Hace una pausa.

-Pero Ernesto sigue siendo el líder.

&&&

De repente me acuerdo.

Abro mucho los ojos.

-¡Ay!

Clarissa me mira.

-¿Qué?

Miro a Damon.

Luego vuelvo a mirarla.

-Tengo que contarte una cosa.

Ella entrecierra los ojos.

-Has atropellado a alguien.

-¿Qué?

-No sé. Has puesto esa cara.

-¡No!

-¿Entonces?

Respiro hondo.

-Damon y yo...

Vuelvo a mirar a Damon.

Él suspira.

Ya sabe lo que viene.

-Estamos saliendo.

Silencio.

Clarissa nos observa. Primero a él. Luego a mí. Luego otra vez a él.

Y, finalmente...sonríe.

-Lo sabía.

Me quedo congelada.

-¿Cómo que lo sabías?

-Era evidente.

-¡Dale, no era tan evidente!

-Llevabais meses mirándoos como dos pingüinos enamorados.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.