Mientras sigamos aquí (2)

Capítulo 6

CLARK

El gimnasio todavía está vacío cuando entro. Mejor. Siempre ha sido más fácil pensar cuando nadie habla.

Me coloco las vendas alrededor de las manos. Despacio. Una. Luego la otra.

Mismo ritual de siempre.

Hay cosas que no deberían cambiar nunca.

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El primer golpe retumba por toda la sala.

Después otro.

Y otro.

El saco se balancea delante de mí.

Nunca devuelve los golpes.

Las personas sí.

Por eso prefiero entrenar con él.

Mi padre decía que un líder nunca podía permitirse dudar.

Ahora sé que se equivocaba.

Todos dudan.

La diferencia está en quién es capaz de seguir caminando mientras duda.

Lanzo otro puñetazo. Esta vez más fuerte.

Sebastián también entrenaba aquí.

Durante años pensé que debía parecerme a él.

Ahora entreno precisamente para conseguir lo contrario.

&&&

Cuando termino, el suelo está lleno de gotas de sudor.

Me quito las vendas.

Las observo unos segundos.

Las manos tienen pequeñas cicatrices.

La mayoría ya ni recuerdo cómo aparecieron.

Supongo que eso también ocurre con algunas heridas.

&&&

Después de ducharme bajo al despacho de Pamela.

La puerta está abierta.

Ella revisa varios documentos.

Levanta la vista al verme.

-Has madrugado.

-No podía dormir.

Asiente.

No pregunta por qué.

Ya lo sabe.

-Me ha llamado la universidad.

Me siento frente a ella.

-¿Todo correcto?

-Todo.

Hace una pausa.

-Tu matrícula en Derecho está hecha.

Asiento.

-Gracias.

-Cuando empieces las clases...seguirás teniendo responsabilidades aquí.

-Lo sé.

-Pero quiero que tengas una vida fuera de esta organización.

La miro.

-Eso intento.

-No.

Sonríe apenas.

-Eso intentamos los dos.

&&&

Durante unos segundos ninguno habla.

Después cambia de tema.

-¿Cómo está Clarissa?

-Ha despertado.

-Lo sé.

-Ha hecho tres bromas en menos de diez minutos, según me han contado.

Pamela deja escapar una risa muy baja.

-Eso significa que se pondrá bien.

Creo que tiene razón.

&&&

Salgo de la mansión una hora después.

No vuelvo directamente.

Cambio el recorrido.

El hospital queda a quince minutos.

No tenía pensado ir.

Pero termino aparcando igualmente.

&&&

La habitación está en silencio.

Brad está sentado junto a la cama. Como siempre. Tiene un libro abierto. No lo está leyendo. Solo lo sostiene.

Levanta la vista cuando entro.

-Hola.

-Hola.

Me apoyo junto a la ventana.

Clarissa duerme otra vez. Esta vez parece un sueño normal. No uno impuesto por el dolor.

-¿Cómo ha pasado la mañana?

Brad cierra el libro.

-Bien. Ha convencido a una enfermera de que las galletas aceleran la recuperación.

Asiento.

-Lo imaginaba.

-Ha perdido la discusión.

-Eso también lo imaginaba.

Durante unos segundos permanecemos en silencio. Nunca ha sido incómodo. Brad y yo nunca hemos necesitado hablar demasiado.

-La universidad ya ha confirmado tu plaza en la universidad de Medicina.

Él levanta la cabeza.

-¿Sí?

-Sí.

No dice nada.

Solo mira a Clarissa.

-Tengo miedo de no llegar.

La frase sale tan despacio que casi parece que no quería pronunciarla.

No lo miro.

Sigo observando la ventana.

-Yo también.

Silencio.

-¿Tú?

-Asumir la organización no significa que sepa hacerlo.

Brad frunce ligeramente el ceño.

-Pensaba que nunca dudabas.

Una pequeña sonrisa aparece en mi cara.

-La gente suele pensar muchas cosas.

Vuelvo a mirar a Clarissa.

-Sebastián dirigía esta organización mediante el miedo.

Brad asiente muy despacio.

-Yo no quiero hacerlo así.

-No lo harás.

-¿Cómo estás tan seguro?

No se lo piensa mucho y simplemente responde.

-Porque no eres él.

Me quedo mudo, pero me recompongo enseguida.

-Serás un buen médico, Brad.

-No lo creo... -se frota las manos.

Llevo años observándolo, y sé que, cualquier persona que no se preocupara de la vida de la gente jamás se habría quedado un mes y medio durmiendo en una silla por alguien.

Pero no digo nada de eso.

-Te aseguro que sí, Brad -le dedico una mini sonrisa-. Ya lo verás.

&&&

Brad baja la vista. Creo que necesitaba escuchar esa frase. Todos la necesitamos alguna vez.

Me acerco a la cama. Clarissa sigue dormida. Tiene el ceño ligeramente fruncido. Parece estar soñando. Espero que esta vez sea algo bonito.

-La próxima vez que despierte... -digo sin apartar la vista de ella- ...seguramente intentará escaparse del hospital.

Brad suspira.

-Ya lo ha intentado dos veces.

Lo miro.

-¿En serio?

-Ha preguntado si podía firmar un alta voluntaria.

-No me sorprende.

-Ni a mí.

&&&

Cuando abandono la habitación vuelvo a cruzar el pasillo lentamente.

Hace poco...este hospital representaba todo lo que podía salir mal.

Hoy representa otra cosa.

Representa una segunda oportunidad.

Y mientras salgo al exterior y el aire frío me golpea la cara...comprendo que quizá el verdadero trabajo de un líder no consiste en mantener a la gente bajo control.

Quizá consiste, simplemente...en conseguir que las personas que quiere puedan seguir teniendo un futuro.




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