Mientras sigamos aquí (2)

Capítulo 7

CLARISSA

Nunca pensé que ponerse de pie pudiera convertirse en un deporte de riesgo.

-Muy bien, Clarissa.

La fisioterapeuta me sonríe.

-Vamos a intentarlo otra vez.

Asiento. Creo. Porque ahora mismo no estoy segura de si he movido la cabeza o simplemente lo he pensado muy fuerte.

Apoyo las manos sobre el andador.

Respiro hondo.

Uno. Dos. Tres.

Empujo con las piernas.

Y...estoy de pie.

Bueno. Más o menos. Las piernas tiemblan como si acabaran de descubrir la gravedad. Qué traidoras.

-Muy bien -dice ella.

Yo no comparto tanto entusiasmo.

Llevo exactamente cinco segundos de pie y ya empiezo a arrepentirme de todas las veces que dije que caminar era aburrido.

Caminar está infravaloradísimo.

&&&

-Un paso.

Miro el suelo. Después el pasillo. Después vuelvo a mirar el suelo.

¿Quién demonios ha hecho los hospitales tan largos?

Doy un paso. Luego otro. Y otro.

Al cuarto...las piernas deciden declararse en huelga.

Todo empieza a dar vueltas.

-Vale...

No.

No, no, no...

Antes de que pueda caer, la fisioterapeuta me sujeta.

-Tranquila.

Me ayuda a volver a sentarme en la silla.

Respiro como si acabara de correr una maratón.

Y solo he dado cuatro pasos.

Cuatro.

Qué humillante.

&&&

-No ha estado mal.

La miro.

-Creo...que tenemos conceptos distintos...de "no ha estado mal".

Ella ríe.

-Es tu primer día.

Primer día.

Suena mejor que "solo has sobrevivido cuatro pasos".

&&&

Cuando regresamos a la habitación...ya estoy agotada.

Brad levanta la vista en cuanto entro.

-¿Qué tal?

Me dejo caer sobre la cama.

-Creo...que mis piernas...han decidido dimitir.

Él intenta ocultar una sonrisa.

No lo consigue.

-No te rías.

-No me estoy riendo.

-Eres muy malo mintiendo.

-Lo intento.

-Pues deja de intentarlo. Porque se nota muchísimo.

&&&

Un rato después llaman a la puerta.

Es el médico. Revisa unas hojas. Después me mira.

-¿Cómo te encuentras?

-Como si me hubiera atropellado un camión.

Hago una pequeña pausa.

-Que, técnicamente...supongo que ha sido parecido -añado.

Él sonríe con paciencia.

-Es normal.

Se sienta frente a mí.

-Quería hablar contigo sobre las próximas semanas.

Algo en su tono hace que deje de sonreír.

-La recuperación va muy bien.

Hasta ahí todo perfecto.

-Pero será lenta.

Asiento. Ya lo imaginaba.

-Necesitarás rehabilitación durante varios meses.

Más o menos también lo esperaba.

-Y no podrás volver a realizar esfuerzos importantes durante una temporada.

Vale. Sigue siendo asumible.

Entonces baja la vista hacia los papeles.

-También hemos recibido una llamada relacionada con tu alquiler.

Parpadeo.

-¿Mi...piso?

-El contrato ha finalizado.

El corazón me da un vuelco.

No.

Claro.

Un mes y medio.

Nadie iba a seguir guardándomelo para siempre.

&&&

El médico continúa hablando.

Pero durante unos segundos...no escucho nada. Solo pienso en mi habitación. En mis libros. En mis cosas. En mi taza favorita. En el jersey azul que siempre desaparecía misteriosamente dentro del armario.

Todo eso ya no era mío.

&&&

-¿Clarissa?

Levanto la cabeza.

-Sí...

-¿Me has oído?

Miento.

-Sí.

No me cree. Pero tampoco insiste.

-Cuando recibas el alta, lo mejor será que vivas con alguien durante una temporada.

Asiento otra vez.

Esta vez sí.

Porque tiene razón.

&&&

Cuando el médico sale...la habitación se queda demasiado silenciosa. Miro por la ventana. Sin verla realmente.

-He perdido el piso.

Mi propia voz suena extraña. Muy pequeña.

Brad permanece sentado. No responde enseguida. Nunca habla por hablar.

-También he perdido el trabajo.

Sigo mirando la ventana.

-Y seguramente la plaza en la universidad.

Silencio.

-No se me daba especialmente bien esa carrera...

Intento sonreír. No sale.

-Pero era mi vida. Y ahora...no sé dónde está.

&&&

Brad se levanta. No dice que todo irá bien. No dice que deje de preocuparme. No dice ninguna de esas frases que la gente suele decir cuando no sabe qué hacer.

Simplemente se sienta a mi lado.

-Encontraremos otra casa.

Lo miro.

-Otro trabajo.

Continúa.

-Y si decides cambiar de carrera...

Hace una pausa.

-También encontraremos una.

Bajo la vista.

-No será igual.

-No.

Responde con total sinceridad.

-Será diferente.

&&&

Durante unos segundos ninguno habla. Después noto su mano buscando la mía. La aprieta con suavidad.

-Pero esta vez...

Levanto la cabeza.

-No tendrás que reconstruirlo sola.

Y entonces...sin darme cuenta...empiezo a llorar.

No por el disparo. Ni por el dolor. Ni por el miedo.

Lloro por un piso que ya no existe. Por una vida que se quedó detenida hace un mes y medio. Porque, por primera vez desde que desperté...entendí que sobrevivir no significaba que todo siguiera esperándome donde lo había dejado.

&&&

Brad no intenta detener las lágrimas. Solo permanece allí. A mi lado. Como llevaba haciendo desde el primer día.

Y, mientras el sol comenzaba a esconderse al otro lado de la ventana...comprendí que quizá reconstruir una vida no consistía en recuperar exactamente la que había perdido.

Quizá consistía en tener el valor de empezar una completamente nueva.




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