Mientras vemos las Estrellas - Libro 02

Capítulo 09 — Es porque será niña

10:30am

Mi cabeza me dolía, algo que una buena taza de café no resolvería. Oriana se estaba quedando en otra casa que está cuidando, a veces se queda aquí para no tener que hacer comida. Se ha vuelto un poco insoportable últimamente, se molesta por todo, ella siempre ha sido así, pero ahora lo es más. 

—A ella ya le ha llegado su periodo, ¿Por qué a mí no? Llevo dos meses de retraso. ¡¿Cuáles dos meses?! ¡Ya hoy van tres!

—Tranquila a veces eso pasa, solo debes de esperar un poco.

— ¡Estoy harta! Ese olor a café me fasti…—no es necesario decirlo pero lo diré, acaba de vomitar. Iba camino al lavamanos cuando también me dieron ganas de vomitar, que asco. Que me habrá caído mal o mejor dicho que nos habrá caído mal.  

—Tan divino—. Era lo que decía viendo mi taza de café. 

—Puedes dejar de mirar esa taza… ¡Así! ¡Que estupidez! ¡¿Sabes que si lo sigues tomando así te traerá problemas en un futuro?!

Casi podía sentir como me asesinaba con la mirada, insisto ha estado más insoportable últimamente, tiene cambios de humor muy raros. En un momento habla de maravillas y luego quiere asesinar a todos por el más pequeño significado.

—Estoy en mi mejor momento, déjame tú a mí, loca.

— ¡Loca! ¡¿Me llamaste LOCA?! Yo te mostrare quien es la loca…—y se fue a vomitar de nuevo.

Minutos después

—Sofía yo te amo, eres la mejor hermana del mundo, ¿Sabes que te quiero mucho?—decía abrazándome—, te quiero muchísimo hermanita, no sabes la falta que me hiciste el otro día. En esta casa sola y triste, paredes frías, camas vacías…

—Si ya, ya suéltame por favor. Y deja de cantar esa canción.

— ¿Por qué me tratas así? Soy tu hermana no deberías tratarme así, debes de tratarme con respeto, amor. Como yo a ti.

—Mira llego tu novio y futuro esposo. —Le dije para que me soltara, abrí la puerta para que entrara. 

—Buenas noches, como están por aquí. —su voz era clara de nerviosismo, algo anda mal aquí.

—Hola…

***

Mi hermana está embarazada. No era de esperarse, pero así es, seré tía por sabrá Dios por cuenta vez, no llevo la cuenta exacta. Todo este tiempo creí que era mentira, que solo eran inventos de ella para no hacer las cosas de la casa. Es que ella siempre juega con esas cosas, esta vez sé que es verdad, porque paso lo siguiente:

—Mamá, estoy embarazada, me hice un examen y estos son los resultados—Oriana le pasa un papel a mamá, ella lo empieza a leer detenidamente. Su semblante era serio.

—Caramba. —Era cierto, no eran bromas, mamá no diría esa palabra si fuera una broma. 

—Ay Dios, ay Dios, ay Dios—me acerque a mamá—, ¿Qué dice?

—Que serás tía de nuevo Sofía, que noticia tan linda, espero que sea niña.

— ¿Tuvieron sexo?

— ¡Sofía! —. Dijeron unánimes, seria tía de nuevo, abrace a Oriana lleva una nueva vida en su vientre. Esta noticia me hace muy feliz, es una felicidad que salió de la nada al saber dicha noticia.

—Ahora todo tiene sentido, estabas insoportable porque estas embaraza, o sea, que no es gastritis. ¡Es un bebe!

—Deja de molestar Sofía.

—Si señora.

— ¡No me digas Señora!

—Señora, señora, señora.

Y no se imaginan lo que vino después, Oriana respiraba y mamá le decía:

Oriana: ¡Mamá, Sofía no me respeta!

Señora mamá: Es porque será niña.

Oriana: Ay mira esa cuna rosa están bonita. 

Señora mamá: Es porque será niña.

Oriana: Quiero comer una dona.

Señora mamá: Es porque será niña.

Al día siguiente fuimos acompañar a Oriana a su ultrasonido, no podíamos entrar a la habitación como tal pero la doctora dejo la puerta abierta y de ahí podíamos escuchar los latidos del corazón de mi pequeña esperanza.

—Viste, mamá jamás llora ¡por nada! Y escuchando los latidos empezó a llorar fue tan hermoso verla Sofía.

—Lo sé, estuve ahí.

— ¿Cuidaras de ella cuando yo no este?

— ¿Por qué tendría que hacer eso?

— ¡Porque es tu sobrina!

— ¿Y?

— ¡Sofía! ¡Mamá!

—Sofía, respeta más a tu hermana, está embarazada, debes ayudarle en todo lo que ella te pida, ¿Esta bien?

La voz: ¿Qué si está bien? ¡Claro que no está bien! ella vio en donde se metió, tiene que hacerse cargo es ella, no nosotros.

La voz: Deja vivir…

—Si claro, ayudare en lo que pueda—. Respondí.

Llegada la noche ya se sabía lo que iba hacer, ir al mirador caminando. Es el único lugar en donde me siento bien, en donde me siento yo misma. No he ido desde aquella noche en que Elliot me dijo lo que sentía. Necesitaba saber, escuchar de su boca si ese momento de verdad paso. 




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