Mientras vemos las Estrellas - Libro 02

Capítulo 19 — Helado de chocolate

Amaneció estaba en la cama de Elliot sola, ya se había levantado, camine hasta la cocina el sol de la mañana entraba por las hermosas ventanas de su casa, como anterior amante de construir casas de lujo en Minecraft la estructura de esta casa era de mis favoritas.

—Buenos días—. Estaba en pijama su cabello despeinado, se encontraba en la cocina preparando café esta de espaldas a mí. — Dormí bien, creo que mejor que estos últimos días.

No sabía que más decir Elliot seguía de espaldas a mí haciendo el desayuno o eso es lo que puedo deducir. ¿Acaso no quería hablar conmigo? O ¿Hable demasiado despacio como para no oírme?

— ¿Elliot, todo bien? —pregunte, directo al grano.

—Sí Sofía, todo bien, estoy haciendo el desayuno espero te guste—. Se dio la vuelta, con dos platos en donde estaba servida su especialidad sándwich.

—Como es de mañana y sé que amas el café probamente más que a mí, te hice café—. Tomo su plato y en la otra mano su café, empezó a caminar a la mesa del comedor—. Ven comeremos aquí, viendo tu serie favorita.

Coloco su plato en la mesa, tomo el control remoto, encendió la televisión y coloco “La Teoría del big bang” reproduciendo desde la temporada uno.

—Muchas gracias—. Me acerque a él lo suficiente como para darlo un beso, en la mejilla Elliot se voltio ocasionando que el beso terminara en sus labios. —, todo esto es muy lindo.

***

Llegado el medio día me empezó a dar dolores en el vientre, probablemente me llegaría la menstruación como todos los meses. Por lo cual Oriana casi enloquece, porque a ella no le había bajado, ahora ya sabemos porque.

***

— ¡Me duele Mamá! —. Ya me encontraba en mi casa por la mañana, amanecí con dolores más fuertes, sentía que iba a morir. Al mediodía del día anterior Elliot me había traído a casa pidió un auto prestado de nuevo. Mis familiares mágicamente ya se habían ido, mis hermanas también. En la casa solo estaba mamá.  

—Aquí traigo algo para que te tomes para el dolor, antes debes irte a bañar y cambiarte, claro comer algo también—. Llegada la noche, había pasado todo el día acostada por el dolor, en eso oigo que alguien toca la puerta de la casa, mi madre tarde en llegar a ella, ya que estaba en su habitación probablemente jugando Candy Crush. 

—Voy—. Abre la puerta, escucho voces que no puedo distinguir—, Hola, ¿Cómo estás? 

—Me vengo a presentar con usted como el novio de Sofía—. Desde mi lugar en la cama me llega un fuerte aroma de un perfume de caballero—, y también claro con su esposo, el papá de Sofía.

—Pues será una lástima, porque su padre ya se fue pero, adelante pasa—. Escuchaba a mi madre toda entusiasmada.

A través de la cortina pude ver cuando Elliot entro, su mirada por un momento la dirige a mi habitación, se sentaron en las sillas del comedor de la sala, y ahí comenzaron su conversación, lo extraño de esto es que Elliot no pregunto por mí, fue directo a la conversación que quería hacer con mi madre. Durante el desayuno Elliot me había dado la noción de que quería hacerlo, presentarse ante mis padres como mi novio de manera formal. Que tanto para ellos, como para los demás quedara en claro que éramos pareja. 

—Bueno, ¿Cómo está? Me hubiera gustado hacerlo delante de los dos, aun así lo voy hacer, como le dije me quiero presentar ante usted como novio de Sofía, quería decirle que yo seré su novio y ella será mi novia, no sé por cuanto tiempo, pero quiero decirle que durante ese tiempo, la cuidare, respetare, será mi prioridad su bienestar, por ende quería decirle también, que me dijera cual serían los horarios de visita, para venir a verla, si me da permiso para salir con ella, quiero que sepa que tengo las mejores intenciones con  Sofía, no busco herirle. Tenía preparado decir más, admito que ahora estoy algo nervioso. 

—Comprendo bien, todo lo que me dices, mientras que mi hija este bien contigo todo bien, mientras la cuides, la respetes todo está bien para mí. Sobre el horario de visita bueno, ustedes se ven o se veían siempre en el mirador, la distancia que se presta para muchas cosas, y la hora también, así que a partir de ahora las visitas serán aquí, no más tardar hasta las 10:00pm, para ya saber no crear malos entendidos con los vecinos. Ya sabes cómo es todo. 

Escuche como alguien se levantaba y se dirigía a mí habitación, era señora mamá. En su cara se podía ver una emoción genuina creo que le hacía feliz saber que Elliot estuviera interesado en mí, no han hablado mucho y aun así mamá tiene un buen concepto de él. —Es tu chico, está en la sala, ¿Lo dejo pasar?

—Si—. No dude un segundo para dar mi respuesta. 

Señora mamá sale de la habitación y deja pasar a Elliot, no sabía qué hora era. Elliot tenía una cierta fascinación por abalanzarse hacia mí, no dudo en hacerlo al verme en la cama su peso ocasiono que me doliera un poco.

—Elliot no. —Dije en dolor—. Me duele el vientre, estoy algo delicada. Cosas que solo le pasan a las niñas, a veces quisiera ser niño.

—Lo siento—. Se levantó de nuevo, salió y trajo consigo una silla del comedor—Te traje algo, aunque creo que no es suficiente. Fue lo primero que vi en la tienda, no quería llegar con las manos vacías.

Saco de su bolsillo del pantalón unos chocolates de colores, que cabe resaltar que estaba bien apuesto, pantalón de vestir negro, una camisa y creo que eran tanto los nervios que no se quitó su chaqueta. Los comí sin percatarme que no le di aprobar a Elliot, ni a señora mamá, no sabía que los necesitaba comer hasta ahora.




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