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Capitulo 3: La Decisión que Cambió una Vida

Capítulo 3: La Decisión que Cambió una Vida:

Todo era... Oscuridad para Red. Todo era silencioso... o, mejor dicho, lo era hasta que una voz que reconocía a medias y que estaba apenas distorsionada le decía casi en un susurro –... Despiértate... Despiértate...– pero, incluso cuando intentaba abrir los ojos, le costaba –... ¿Tal vez me morí?– pensó él –... ¿El shock me mató?... No... Entonces no habría una voz chillona y molesta pidiendo que reaccione...– justo entonces, un frío absoluto lo recorrió y se despertó de forma exaltada –¿¡Pero qué-!?– no pudo evitar soltar, viendo como su ropa se había empapado y delante de él estaba aquel enano del desierto: Mallow. Mallow soltó la cubeta que tenía en la mano, dejándola a pocos metros de distancia –Hmph,– gruño –Literalmente tuve que lanzarte agua del río para que despiertes.– se acercó un paso, sonriendo –¿No escuchaste que te decía que despiertes, rojito?– Red vió que tenía su espada a un metro de distancia y la agarró, antes de levantarse de un saltoy apuntarlo, aunque no podía evitar temblar ligeramente, lo que delataba su miedo contenido –Ni se te ocurra acercarte un paso más...– Mallow, con una sonrisa, levantó las manos. Claramente no estaba intimidado; solo le seguía el juego al aventurero. –Está bien, Red... Me quedo quieto, compañero.– Red miró a su alrededor, notando que ya no estaban en el desierto, sino en un río en un bosque –... ¿Cómo me llevaste hasta aquí, pequeño monstruo?– Mallow simplemente se encogió de hombros –Digamos que la supervelocidad es demasiado versátil para el transporte.– Red empezó a caminar en círculos alrededor de Mallow, observando con mucha atención cada gesto y movimiento del pequeño –... Explícame qué demonios está pasando.– por un momento, el tono del joven se torno casi suplicante, aunque seguía forzando una fachada de amenaza –... Necesito entender qué eres y qué quieres.– Mallow lo miró directamente a los ojos, notando esa desesperación contenida –... Entiendo que necesitas respuestas.– se sentó en el suelo –Voy a ser directo contigo, ¿ok? En este mundo existen fuerzas más allá de la comprensión de tu raza. Los humanos creen saberlo todo... Cuando no necesariamente es cierto. "Somos la única raza inteligente de la Tierra", "La magia es pura fantasía", "Sabemos qué estamos haciendo en primer lugar", "No existen cosas sobrenaturales", "Una bomba atómica es lo más destructivo que alguna vez habrá"... Etc. Pura ignorancia que, paradójicamente, tiene sentido desde su perspectiva.– Red, frunció el ceño, pero no lo interrumpió –La magia...– continuo Mallow –Es real.– se levantó con un salto, haciendo un gesto amplio con la mano para que Red mirara los alrededores –Mira, te lo voy a poner fácil: Imagina que el universo tiene un hilo conductor entre toda la materia, algo invisible, algo poderoso. Ahí entra la magia: La fuerza cósmica más básica y posiblemente la más importante de todo el universo. Cada ser vivo tiene una dosis de magia pura en su interior. Algo así como un "potencial oculto" si quieres ir a lo dramático. Aunque es algo más simple: La magia que se condensa desde tu alma y tus átomos.– miró sus propias manos –Mi raza, por una que otra razón que ni yo comprendo del todo manifiesta esa magia latente en forma de velocidad. ¿Metros? Menos de un segundo. ¿Kilómetros? Cómo mucho, un par de minutos... ¿Se entiende, no?– Red trató de pensar algún comentario sarcástico o simplemente negarse por lo loco que sonaba todo esto, pero lo que le salió más natural fue simplemente asentir con la cabeza lentamente. Sonaba y era demasiado raro, pero también sonaba demasiado complejo para ser una simple mentira... A parte de que Mallow ya había demostrado que no era alguien común. Mallow se acercó nuevamente a Red, más en confianza con él –¿Sabes algo más? Los humanos también son algo bastante interesante. No saben que existe la magia, y ese potencial oculto no les sale ni de forma accidental. Ustedes necesitan entrenar para sacar todo lo que llevan dentro.– se sentó de nuevo, mirando su reflejo en el agua –¿Alguna pregunta más, Red?–. –Solo una.– respondió él con un tono más reflexivo y serio –¿Por qué yo? Hay miles de millones de personas a lo largo del planeta. ¿Entonces por qué yo, un adolescente lo suficientemente estúpido como para entrar a un desierto sin razones ni recursos, recibe está "revelación" del mundo que nos rodea?– Mallow soltó una risa breve, claramente divertido por ese comentario –Y, justamente, esa es la razón por la que fuiste elegido. A tu edad, la mayoría se dedica principalmente en lo más básico: Estudiar y tener una vida social. ¿Pero qué hiciste tú? Saliste de tu casa a temprana edad para conocer el mundo. Tú lo hiciste porque querías, porque podías... Y, justamente porque podías hacerlo, debías hacerlo.– Red se cruzó de brazos –¿Entonces me estás diciendo que toda esto me sucede porque fui imprudente?– –Técnicamente sí.– confirmó él con seguridad. Red no pudo evitar sonreír –... Es irónico cómo una decisión que a primera vista me pareció una tontería desencadenó esto.– Mallow agarró más agua del río con su cubeta mientras empezaba a purificarla con un hechizo, como si eso fuera algo totalmente normal –¿Quieres oír algo más? Existen siete dioses. Uno del fuego, uno del hielo, uno de la oscuridad, uno del tiempo, uno de la guerra, uno de los dragones y uno de la roca misma.– Red entrecerró los ojos –¿Me estás diciendo que existen dioses... Y que uno de ellos representa a los dragones? ¿Eso no nos dice implícitamente que sí existen los dragones?– bebió un sorbo grande de agua –Bueno, en realidad es una especie sellada por su propio bien. Draconis, el dios de los dragones, encerró a todos los dragones en una dimensión distinta hasta que fuera el momento correcto.– Red susurró –Ok... Me parece que ya agoté todo mi sarcasmo...– Mallow, con una curiosidad a penas disimulada, preguntó –¿Y eso es malo desde tu perspectiva? A veces es bueno quedarse sin palabras, porque significa que sí te importa lo que estás escuchando. ¿No creés?– Red se llevó la mano al mentón –... Curioso, nunca lo ví desde esa perspectiva.– Mallow le ofreció un poco de agua, y Red, sin siquiera responder, tomó el balde. –¿Sabes porque te estaba espiando en el desierto? Esos dioses que te mencioné me enviaron.– Red levantó una ceja –¿Ah, si?– Mallow levantó el pulgar –Claro que sí. Te explico: Ellos se interesaron en tí al ver tu salida de casa. Ver a alguien de catorce años salir de casa no es algo que pase todos los días. Así que, cuando a tus quince años entraste al Desierto del Kao, ellos, por pura intriga, decidieron enviarme.– Red suspiro, claramente cansado –Nunca imaginé que el mundo pudiera ser tan complicado.– Mallow recogió el balde –Bueno, la vida suele ser más compleja de lo que solemos imaginar...– le sonrió –¿Que tal un paseo, rojito?– Red lo miró por unos segundos, indeciso –... Podría pedirle que me llevé a una aldea, aprovechando su supervelocidad. Sería demasiado fácil. Le pido el favor, me despido y luego finjo que esto nunca pasó...– pensó, sin poder evitar una sonrisa ante la idea de recuperar su vida normal. Pero, justo antes de hablar, cerró los ojos con fuerza –Es muy tarde para tener devuelta una vida normal.– dijo con cansancio, antes de sacar aquel termo vacío que le había regalado su madre hace un año para poder beber café cómodamente –... Pero eso tampoco es tan malo.– dió un paso adelante –De acuerdo, Mallow. Una caminata nunca viene mal, ¿cierto?–. Mallow empezó a caminar hacia el horizonte –Eso es justamente lo que quería escuchar, amigo mío.– Red no tardó en alcanzarlo, empezando a caminar y charlar con él. Tal vez entrar al desierto había sido un error... Pero tal vez, solo tal vez, había sido un error con un resultado positivo: Su mejor error. Red solo tenía una certeza: Ya no podría volver nunca a su ignorancia cómoda, pero eso no era necesariamente algo malo.



#2509 en Fantasía

En el texto hay: aventura epica

Editado: 16.11.2025

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