La lluvia furiosa golpeó los cristales
de las ventanas del pasillo, pero él no
sintió miedo porque por dentro estaba
gritando de la emoción.
—¡Lo hice papá!—anunció en cuanto entró
a la elegante oficina de su progenitor.
—¿Qué cosa?—respondió el adulto malhumorado,
levantando la vista de los papeles en su escritorio.
—¡Pasé el examen de admisión! Dijiste que si lo
pasaba...—comenzó a explicar emocionado pero el
hombre lo silenció con un movimiento de su mano.
—Estudiarás finanzas—soltó el hombre de forma tajante,
como si estuviese seguro de que esa sería la última palabra.
—P-pero dijiste que...
—Dije que estudiarás finanzas y eso será todo. Puedes
retirarte—lo despachó sin siquiera preocuparse
en darle una segunda mirada.
Su unigénito estudiaría finanzas.
Eso estaba decidido desde antes de su nacimiento.
ABIGAIL
━━━━━━✨⏾
—¿No crees que sea una mala idea? Ese tipo es un desconocido, Abigail. No sabes dónde demonios ha estado metido... Todos estos años...—el enojo de Travis, mi mejor amigo, se filtró a través de su voz.
Sonreí por lo bajo y tragué suavemente.
—Trav. Lo sé.
—¿Lo sabes?
—Conozco a Harrison, Trav.
—¡No lo conoces una mie...!—comenzó a gritar y luego se calló abruptamente—. Lo siento, no debí hablarte así... Es que me enoja que pase esto. Ese hombre se burló de ti y te lastimó, Abigail... ¿Acaso olvidaste cuán lastimada estabas cuando yo te encontré?
—Lo dices como si me hubieras recogido de la calle. No soy un gatito sin hogar, Trav.
—Pues a mi me lo parecías en ese entonces. Y creéme que me lo recuerdas aun más ahora que estamos hablando de esto. No puedes estar hablando en serio, Abby—repuso y yo me pregunté si mi hijo había sacado su terquedad de su padre o si acaso la había aprendido de mi mejor amigo.
Admiré mi vestimenta en el espejo y asentí, contenta de haber escogido un buen conjunto.
Tomé uno de mis bolsos y suspiré, guardando en él las cosas que necesitaba.
—¿Qué otra solución tengo? Él está empeñado en regresar y se cree muy inteligente porque está confiado de que manejó a Rowan antes—murmuré haciendo malabares mientras sostenía el teléfono entre mi hombro y mejilla.
—Yo puedo cuidar a Rowan.
—No.
—Abby.
—No, Travis. Has sido un ángel en nuestras vidas y me niego a aprovecharme de ti.
—Sabes que puedes aprovecharte todo lo que quieras, preciosa—susurró con voz ronca y yo respiré profundo.
Amaba a Travis con mi vida, pero en ocasiones también lo odiaba.
¿Cómo podía soltar ese tipo de comentarios y nunca dar el paso definitivo?
Marc Breslin, su medio hermano, siempre decía lo loco que estaba Travis por mí... Pero yo sentía que eran demasiadas letras sueltas.
Travis era guapo, exitoso y terriblemente amable pero, ¿por qué soltaba ese tipo de comentarios cuando no planeaba hacer nada?
Me impacientaba y enojaba en partes iguales.
—Hagamos algo, déjame manejar esto a mi manera y la siguiente niñera que le consigamos será totalmente tu responsabilidad.
—Ese hombre no cuenta como una niñera, Abigail—me sermoneó y yo reí.
—A veces te olvidas de quién es Rowan—respondí divertida y él suspiró.
—No me digas que vas...
—Yo me encargaré de cumplir mi palabra. Él quería ser niñero y lo será porque cumpliré mi palabra... Pero te aseguro, como que soy una Grayson, que renunciará antes del décimo día—susurré con una sonrisa macabra y él suspiró ruidosamente.
—¿Qué estás planeando?
—Un buen estratega no cuenta sus estrategias antes de ejecutarlas—bromeé y Travis se quedó en silencio por unos segundos.
—Volaré antes. Llegaré esta noche—aseguró apresurado y yo negué con un sonido nasal.
—Déjame resolver esto a mi manera. Si no funciona, dejaré que tú mismo lo saques a patadas.
—¿Y su papá, Abigail? ¿No crees que Rowan ya no se come el cuento de que su papá siempre está ocupado? Tu hijo necesita a un padre.
—Y es por eso que tú lo eres y lo serás para siempre—repuse, sabiendo que los dos se querían mucho.