Es difícil encontrar buenas ideas, y ni siquiera las mejores son garantía de éxito
en el mundo real. Esto es así tanto si se dirige una start-up como si se dan clases
o se trabaja para una gran organización.
La ejecución puede ser difícil. ¿Cuál es el punto más importante en el que
centrar los esfuerzos y cómo empezar? ¿Cómo se plasmará la idea en la vida
real? ¿Sería conveniente asignarle la tarea a una persona inteligente para que
tome las decisiones o sería mejor desarrollar un brainstorming grupal? ¿Cómo
saber cuál es la solución correcta? ¿Cuántas reuniones y discusiones hacen falta
para estar seguros? Y, cuando está todo hecho, ¿le va a importar a alguien?
Como socios de Google Ventures, nuestra misión es ayudar a nuestras start-
ups a contestar estas cruciales preguntas. No somos consultores que cobramos
por horas. Somos inversores y tenemos éxito cuando nuestras empresas lo
tienen. Para ayudarlas a solucionar problemas con rapidez y a ser
autosuficientes, hemos optimizado nuestro proceso de sprint con el fin de
obtener el mejor resultado en el menor tiempo posible. Lo mejor de todo es que
el proceso recae sobre la gente, los conocimientos y las herramientas que el
equipo ya tiene a su disposición.
Al trabajar conjuntamente con nuestras start-ups en un sprint, reducimos el
interminable ciclo de debate y comprimimos meses en una sola semana. En vez
de esperar a lanzar un producto de mínimos para comprobar si la idea es válida,
nuestras empresas consiguen datos fiables a través de un prototipo realista.
El sprint les otorga a nuestras start-ups un superpoder: pueden viajar en el
tiempo y ver su producto terminado y la reacción de los clientes antes de
comprometer su dinero. Cuando una idea arriesgada triunfa en un sprint, la
recompensa es alucinante. Pero son los fracasos los que, por más dolorosos que
resulten, proporcionan las mayores ganancias. Identificar errores graves en sólo
cinco días de trabajo es el máximo de la eficacia. Es aprender por las malas, pero
sin perjuicio alguno.
En Google Ventures hemos realizado sprints con empresas como Foundation
Medicine, que son creadores de métodos avanzados para la detección del cáncer;
Nest, que han desarrollado aplicaciones para hogares inteligentes, y también
Blue Bottle Coffee, fabricantes de café.
Hemos usado sprints para comprobar la viabilidad de nuevas empresas, para
hacer las primeras versiones de aplicaciones móviles, para mejorar productos
con millones de usuarios, para definir estrategias de marketing y para diseñar
informes que se usen en ensayos clínicos. Los sprints han sido puestos en
marcha por inversores bursátiles en busca de su próxima estrategia, por el equipo
de Google que está desarrollando el coche autónomo y por estudiantes de
instituto que tenían que hacer un trabajo de matemáticas.
Este libro es una guía para que cada persona pueda realizar su propio sprint y
contestar las preguntas cruciales para su empresa. El lunes, crearemos un mapa
del problema y elegiremos un punto importante en el que centrarnos. El martes,
realizaremos un boceto con las posibles soluciones. El miércoles, llega el
momento de tomar decisiones difíciles y convertir las ideas en una hipótesis que
se pueda poner a prueba. El jueves, construiremos un prototipo realista y el
viernes, lo probaremos con seres humanos.
En lugar de ofrecer consejos grandilocuentes, prestaremos atención a los
detalles. Formaremos el equipo perfecto para un sprint con las personas que ya
trabajan en la empresa. Queremos transmitir cuestiones importantes (como la
forma de sacarles el mayor partido a las diferentes opiniones del equipo y a tener
una visión de líder), otras no tan importantes (como la razón por la que el equipo
tiene que pasarse tres días con los móviles y los ordenadores apagados) y
cuestiones insignificantes (como que es posible que el descanso para almorzar
sea a la una de la tarde). No conseguiremos un producto totalmente listo y
preparado para ser lanzado al mercado, pero habremos avanzado muy rápido y
sabremos con certeza si vamos en la dirección adecuada.En este libro hay métodos que pueden resultar familiares y otros
completamente nuevos. Los lectores familiarizados con las metodologías del
desarrollo ágil o del pensamiento de diseño descubrirán que los sprints son una forma eficaz para ponerlas en práctica. Lo equipos que emplean procesos
«ágiles» encontrarán que nuestra definición de «sprint» es diferente, pero
complementaria. Y quienes nunca han oído hablar de estos métodos tampoco
tendrán ningún problema. Este libro va dirigido a expertos y a novatos, a
cualquier persona que tenga una gran oportunidad, un problema o una idea y
quiera ponerse en marcha. Todos los pasos están probados, mejorados y medidos
a lo largo de más de cien sprints, y han sido depurados gracias a la información
obtenida a través de la creciente comunidad que realiza sprints. Si no funciona,
no aparece en estas páginas.
Hemos incluido también una serie de comprobaciones, una lista de la compra
y guías diarias. No hace falta memorizarlo todo de golpe desde el principio: la
lista de comprobaciones estará siempre ahí. Sin embargo, antes de empezar el
sprint, será necesario planificarlo meticulosamente para que sea un éxito. En los
siguientes capítulos vamos a preparar el escenario perfecto.