Mira Luna y la Academia Farewell

CAPITULO 10

—Aquí tienes la planificación. Esto es lo que iremos viendo durante estos días- anunció Bryana.

Le entregó una cartulina impecablemente organizada. Al examinarla, Mira comprendió al fin por qué le habían elegido a ella como tutora. Derrochaba una capacidad de gestión envidiable, algo de loq ue ella carecía por completo, y era evidente que dominba la materia a la perfición.

Pronto se sumergieron en el temario de álgebra y aritmética. Mira tenía un examen a la vuelta de las vacaciones y se sentía bastante oxidada con los números, pero Bryana lo hacía parecer insultantemente fácil. Su pasmosa tranquiliddad lograba que seguir las explicaciones fuera un paseo. El tiempo voló sin que se dieran cuenta; tras seis horas de intensa clase, Bryana propuso una pausa para almorzar.

Se dirigieron al comedor de los elementales- que permanecía abierto para los alumnos internos- y se sentaron a comer en un silencio sepulcral, observándose de reojo de manera disimulada. Incapaz de contener los nervios por más tiempo, Mira rompió la tensión con su habitual verborrea, mientras su compañera la escuchaba con una paciencia infinita.

— De verdad que te agradezco muchísimo el esfuerzo que haces por enseñarme. Sé que no soy una alumna fácil. No entiendo por qué me cuesta tanto avanzar; te juro que en mi antiguo colegio era una estudiante de sobresaliente, de verdad.

Mira dejó por completo su sandwich a medio comer y continúo hablando, mientras una leve sonrisa asomaba en el rostro de Bryana.

— Creo que FareWall despierta tantas emociones en mí que soy incapaz de concentrarme. Desde que llegué vivo en un constante estado de alteración, apenas puedo conciliar el sueño por las noches y me aterroriza la idea de que me expulsen por no dar la talla. Habría sido una humillación tremenda volver a casa derrotada. No sé cómo lo habría superado. Hablo demasiado, ¿verdad?

Avergonzada por su propio monologo, Mira dio un largo trago a su bebida, prometiéndose guardar silencio el resto de la tarde ( aunque en el fondo sabía que sería incapaz de cumprirlo). Bryana, por su parte, terminó su sándwich de mantequilla de cacahuete, apuró el último sorbo de su botella de agua y se puso en pie.

— Creo que deberías relajarte un poco- le aconsejó a Mira, que seguía inmóvil en la silla-. Lo estás haciendo bien. Y, créeme, jamás te echaran de FareWall.

Mira sonrió, aliviada. Sabía que Bryana manejaba información privilegiada dentro de la academia, así que, si lo afirmaba con tanta seguridad, debía ser verdad. Sin embargo, la duda no tardó en asaltarla: ¿Por qué estaba tan segura? Antia y Mafalda le habían advertido que no todos lograban convertirse en Superiores y que los rezagados eran expulsados sin miramientos. ¿Qué la hacía a ella un caso tan excepcional?

Aunque las incógnitas se agolpaban en su mente, se obligó a enterrar los misterios por unos días; necesitaba concentrar todas sus energías en las clases particulares.

Pasaron un par de horas más repasando Historia y puliendo unos esquemas pendientes. A primera hora de la tarde, Bryana dio por concluida la jornada felicitándola por su progreso. Al quedarse sola en la biblioteca, Mira se debatió sobre qué hacer con el resto del día. Recordó que Antia también se había quedado en la Academia y decidió ir a buscarla.

Tras rastrear las instalaciones de Fleming y el comedor sin éxito, probó suerte en el exterior. La encontró en uno de los laterales de la escuela, tumbada sobre el césped y aprovechando los últimos rayos de un sol de diciembre inusualmente cálido. Mira se acercó y se tendió a su lado en silencio.

—Sí, Mira Luna, puede usted sentarse —ironizó Antia sin molestarse en abrir los ojos.

—El suelo es público, Antia.

—Pero mi compañía no lo es.

Mira ya se iba acostumbrando al peculiar carácter de su compañera, e incluso se permitía el lujo de bromear con ella de vez en cuando. Antia no era precisamente popular entre los demás alumnos, pero a Mira, que nunca había presumido de tener muchos amigos, eso le importaba más bien poco. Qué trío tan extraño formaban Mafalda, Antia y ella; no había por dónde cogerlas a ninguna de las tres. Eran el polo opuesto a la impecable corrección de Bryana o de cualquiera de sus hermanos.

—¿Qué tal tus clases con Lady Perfecta? —preguntó Antia, intentando disimular la enorme curiosidad que sentía por saber qué pasaba en esos encuentros—. Estás demasiado callada, y eso en ti es un milagro.

—Han ido demasiado bien, si te soy sincera —admitió Mira—. Bryana tiene un don especial para la enseñanza.

Antia se la quedó mirando fijamente con cara de circunstancias.

—¿Qué? —inquirió Mira, extrañada.

—Que ya hablas igual que ella y solo lleváis un día juntas —se quejó Antia, fingiendo una mueca de asco que tenía perfectamente ensayada.

—¿Me vas a explicar algún día a qué se debe esa manía que le tienes a Bryana?

—No hay nada que explicar —zanjó ella de golpe.

Para Mira quedó claro que su amiga daba la conversación por terminada. Así que, resignada, se limitó a disfrutar del sol en la cara mientras repasaba mentalmente todo lo que debía preparar para el día siguiente. Tampoco podía olvidarse de llamar a su padre esa noche; se lo había prometido tras haberle dado esquinazo varias veces durante la última semana. Él no se había tomado nada bien la noticia de que su hija no regresaría a casa por vacaciones, aunque, claro, ella tampoco le había dicho toda la verdad. La excusa de las clases particulares le había venido de perlas para ocultar sus verdaderas razones.

Cuando Mira por fin se metió en la cama después de cenar, su mente no podía dejar de dar vueltas a las ganas que tenía de disfrutar de su siguiente clase con Bryana. Aquella chica la tenía completamente fascinada; se había convencido, casi sin darse cuenta, en su nueva obsesión. Ya tenía una próxima misión grabada a fuego en la mente: averiguar qué había pasado realmente entre Bryana y Antía, costara lo que costara.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.