¡mírame, Jhen!

Capítulo 18

14 de Julio del 2018

 

El viento chocaba contra su piel, erizándola. Y haciendo que sus cabellos rojos se movieran y taparan su cara llena de pecas.

Quiso moverse pero sentía que el cuerpo le pesaba.

Así que se quedó ahí por varios minutos. Hasta que el frío se le hizo insoportable. Movió sus dedos y parpadeo un poco tratando de enfocar su alrededor.

Unos ojos azules brillantes decoraban su cara y se desplazaron gustosos por todo tratando de memorizarlo. Estaba en frente a una laguna.

Con cuidado se paró y se abrazó a si misma cuando el viento la golpeo. No le importo y aun coja y adolorida sonrió mientras caminaba. Las piedras se le encajaron en los pies con cada paso que daba y el frío cortaba su piel con fuerza. Pero no le importaba, nada ni nadie le podía quitar esa sonrisa que tenía en su rostro.

Porque ella sabía una cosa. Ese dolor le hacía saber que ella estaba viva.

Que era libre, que había regresado.

Llegar a su casa se le hizo largo pero cuando logro ver su pequeña pero acogedora casa de madera sintió su corazón latir con fuerza contra su pecho. Su respiración se estancó y soltó un jadeo cuando vio a unos pasos a sus padres.

Ellos habían estado desesperados buscándola.

Pero esa no fue la única sorpresa, la verdadera sorpresa fue ver a más personas gritando su nombre pero aunque eso le hacía sentir especial, lo que hizo que la adrenalina se aumentara fue ver entre ellos a Jackson. 

Este alzo la mirada como si sintiera su mirada y ambos se quedaron sin aire al ver al otro.

-¡Annabelle!-grito el siendo el primero en reaccionar.

Inéditamente todos se volvieron locos tratando de verla y cuando lo hicieron soltaron un suspiro colectivo. Sus padres corrieron hacia ella. Y ella adolorida entre cojeadas trato de acercarse a ellos.

-¡Mamá! ¡Papá!-grito con el nudo en la garganta.

Los brazos de ambos la rodearon y los tres, soltaron las lágrimas que hace tiempo habían ocultado. Ambos padres la besaron, la abrazaron, le repitieron una y otra vez cuando la habían echado de menos.

Y ella solo pudo responder con sollozos fuertes y una sonrisa.

-Después de tanto tiempo al fin los vuelvo a ver-pensó entre los brazos de ambos.

Y es que en aquel espejo no había tenido a nadie. Había estado sola por tanto tiempo que cuando lloraba lo único que podía pensar era en si alguna vez volvería a sentir los abrazos de ambos.

Si volvería a ver el sol, a sentir el viento y la tierra.

A sentir algo más que tristeza y dolor.

Algo más que arrepentimiento hacia sus acciones.

-Los extrañe mucho-murmuro entre lágrimas.

-Nosotros también mi niña-dijo la madre sin soltarla-todos estos años pensábamos en si algún día ibas s volver.

Ambos padres también habían pasado por mucho. No había día en el que no buscaran como sacar a aquel espectro del cuerpo de su niña. No había noche en que pensaran en su hija y en la impostora que usurpaba su cuerpo.

Y creían que ya no había esperanza hasta que hace una noche, la misma chica les había confesado que su hija volvería y que la buscaran por el bosque.

Que habían sido unos buenos padres adoptivos, y que entendía el desprecio que sentían hacia ella. Les pidió disculpas y luego ella desapareció.

-Y no había mentido-pensó el padre al ver a su hija en frente de él-aquella muchacha no nos mintió.

Aunque para muchos ambas hubieran sido iguales para los que la conocían bien, no lo eran. Los ojos de Annabelle siempre fueron azules, mientras que los de Jhen al estar en Annabelle provocaron que se hieran una mezcla entre verde y café.

-¡Mi hija ha vuelto!-grito con fuerza el padre-¡Annabelle ha vuelto!

Todos festejaron aunque ellos no sabían que significaba realmente esas palabras. La madre la llevo a casa con un brazo rodeándola haciendo que se sintiera en casa, cálida y querida.

Pero cuando llego a casa y vio a Jackson no pudo evitarlo y el tampoco.

Ella se lanzó a sus brazos como una cría, y el la recibió con gusto. El beso su cabeza y aunque el sabía que Jhen lo había besado ese día-por qué esta también le había contado lo que había pasado-ella también le había dicho que lo que sentía por el no había sido ella. Que la misma Annabelle sentía eso, incluso más.

Sin embargo a pesar de él también sentir tanto por ella, no presionaría a Annabelle, y dejaría que fuera ella misma la que le dijera eso. Mientras tanto el seguiría a su lado y tratando de poco a poco conquistar-si es que se podía más-el corazón de ella.

Parecía que todo estaba en orden y lo estaba. Pues al abrir los ojos ella logro ver de lejos a Jhen. Esta le sonrió y por su puesto Annabelle le devolvió la sonrisa.

Pero sintió una verdadera felicidad cuando vio que al lado de Jhen asomó Damien, este cogió la mano de su flor de loto haciendo que esta se sonrojase.

Annabelle sonrió cerrando de nuevo los ojos.

Ahora todo estaba bien, demasiado bien.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.