El sonido del teclado y voces en la comisaría se hacían presentes, Ethan Parker se encontraba allí, revisando unos reportes de incidentes menores que ocurrian en la ciudad. Con la mirada de alguien que buscaba superarse a si mismo.
Ethan era un policía, pero quizás no era tan experimentado a pesar de tener una edad decente de 25 años, al no ser tan experimentado, sus compañeros y superiores le otorgaban trabajos menores. Pero Ethan no se molestaba por eso, se sentía bien, era un desafío que tenía que cruzar antes de consagrarse todo un oficial de policía.
Mientras Ethan en su escritorio revisaba los reportes, un compañero se acercó y se reposo en el escritorio tomando un café.
—Que ahí de nuevo? —dijo— te ves mejor que la semana pasada. Acaso mejoro tu situación en el amor?
Ethan lo reojeo, y rápidamente volvió a los papeles, sabía exactamente a lo que su compañero se refería, le solían hacer bromas por su mala suerte en el amor, y el echo de que una vez lo vieron hablando con la famosa actriz Miranda Hayes.
—Si te refieres a Miranda Hayes... Solo somos viejos amigos —dijo Ethan, sonando serio— que nos tenemos confianza entre si, es todo.
—Uy si claro —dijo su compañero, sonando sarcastico—. Vamos Parker, crees que una estrella de cine se fijaría en un policía novato? Mejor preocúpate por ascender.
—Ya te dije que no pasa nada, somos buenos amigos —dijo Ethan tratando de sonar casual—. no deberías estar trabajando?
El compañero asintió con una sonrisa en su rostro y se fue a su escritorio, sin creer nada de lo que Ethan le dijo, Ethan suspiro y soltó los papeles en su escritorio y empezó a moverse en su silla giratoria. Empezó a sentir estrés, quería mejorar su vida y que los demás lo consideren un policía de verdad y no solo un novato.
Pero también Ethan se sentía presionado, y quería buscar algún caso que pueda demostrar su capacidad y en esos papeles que leyó, no había gran cosa, decidió relajarse, sabía que si pensaba demasiado la paz se le iría.
Un pensamiento cruzó su mente, una sonrisa encantadora de una mujer muy especial para el, ésa sonrisa que le alzaba el animo y le ayudaba a seguir. Una sonrisa se formó en su rostro al pensar en éso. Rápidamente se puso firme nuevamente, con la misma fé y esperanza.
De pronto una llamada resonó en la oficina, un oficial de más autoridad atendió la llamada, Ethan observo la situación, y espero a que la llamada concluyera para saber de qué se trataba.
El oficial mantuvo el teléfono alado de su oreja y dijo:
—Tenemos una llamada desde West Hollywood. Un residente reporta que un hombre desconocido insiste en preguntar por una dirección y se niega a irse. ¿Alguien disponible?
Parker suspiro y miro a otro lado, era de esos casos aburridos y que solían pasar a diario, no le llamaba mucho la atención, su compañero que anteriormente hablo con el, se levantó y dijo:
—Parker está disponible, el podría ir a resolverlo.
El oficial superior observo a Ethan en su escritorio, y lentamente empezó a caminar hacia el, su rostro serio como una roca, y sus cejas pobladas intimidaban.
—Parker, está ocupado? —pregunto, con voz serena y tranquila.
—No señor —dijo Ethan.
—Entonces le pido que vaya y resuelva este sencillo caso, le tomara 5 minutos si es astuto, dudó que se le complique —dijo el oficial.
—Claro que si, voy en camino.
El oficial asintió y se dirigió nuevamente al teléfono para avisar al residente que irían para halla.
—solo espere allí con calma, el Oficial Parker está en camino —dijo, y colgó el oficial.
Ethan se preparó, ajusto su uniforme azul, su pistola y salió de la comisaría. Sabía que estos casos pequeños no lo harían obtener lo que quería, pero almenos tenía trabajo, no estaba nervioso, estaba relajado. Además ese era un barrio familiar, se subió a la patrulla y aceleró sin dudar, rumbo a West Hollywood, había trabajo que hacer y estaba dispuesto a darlo todo de si mismo para resolverlo.
Mientras tanto, en una cafetería de la ciudad, el humenate olor a café llenaba no solo la cafetería, si no también la calle. Miranda se encontraba allí, sentada frente a frente con Ryan Bennett. Un amigo de confianza de ya unos años.
Ryan se encontraba feliz de compartir este momento con ella, el estaba profundamente interesado en ella, como cualquier hombre, Miranda era bonita y una persona muy agradable, pero creía que sus capacidades no eran las mejores y que Miranda merecía algo mejor.
Los ojos de Ryan Bennett reflejaban cansancio, sus ojos un poco rojos y hasta pequeñas bolsas de ojeras. Miranda que revolvía su café era lo contrario, se veía explendida. Ella lo miro y frunció el ceño.
—asi que otra noche de fiesta, ¿Eh? —dijo ella, con un tono mitad divercion, mitad preocupación.
Ryan se encogió de hombros y dió un sorbo a su café, su aliento tenía un leve rastro a alcohol aunque aún era temprano en el día.
—No es mi culpa que las mejores fiestas siempre me encuentren —bromeo.
Miranda rodó los ojos, pero no pudo evitar sonreír, su sonrisa iluminaba cada rincón de la modesta y elegante cafetería, y por supuesto, iluminaba el corazón de Ryan.
Miranda suspiro y bebió su café, sabía que Ryan era un chico con gran sentído del humor, no era guapo Pero tampoco feo, pero su problema eran las fiestas y el alcohol, ella ya había sentido ése pequeño y ligero olor a alcohol que provenía de la boca de Ryan Bennett. Ella estaba un poco preocupada por el.
—Sabes, deberías intentar quédarte más en tu casa y no se... Disfrutar alguna película. En lugar de beber con extraños.
Miranda era una mujer que no tenía adicciónes, estaba limpia. Ryan apoyo los codos en la mesa y la miro con intensidad.
—Lo haría si tuviera a alguien con quién verla.
El aire tuvo un ligero cambio entre ellos, había una insinuación clara en la voz de Ryan.
—Ademas, para ti es fácil, eres una mujer sin adicciones y correcta —dijo Ryan.