Mis días con Kate

Capítulo 19

Conseguir la dirección de la escritora de best sellers del momento no fue muy complicado, y una vez la conseguí comencé a ponerme en ello. Primero le envié una carta, no como Julian Moore el adolescente enamoradizo, sino como un adulto dispuesto a tenerla de vuelta. La carta iba así:

Para Kate Flint:

Extracto de algunas de las conversaciones que tuvo usted hace poco más de diez años, con un adolescente de nombre Julian Moore. Confío en que su memoria sea tan buena como la mía.

Una vez en su habitación, con un gatito corriendo sobre el colchón de su cama, y gomitas que nos endulzaron el paladar:

"—Kate, confío en tu talento, y puedo demostrarte cuanto.

—¿Ah sí? A ver, dime.

—Si a Stephen le gusta tu cuento... sales conmigo.

—¿Cómo demuestra eso tú confianza en mi talento? Siempre nos vemos.

—Siempre nos vemos, sí, pero solo como amigos.

—¿Hablas de... algo así como... una cita?

—Sí.

—¿Y si a Stephen no le gusta el cuento?

—Entonces sabré que me hiciste trampa escribiendo un cuento pésimo para no salir conmigo.

—Bien.

—Promételo.

—Lo prometo, Julian."

Esa fue su primera promesa, Kate Flint.

El día que nos besamos por primera vez, justo antes de descubrir a qué sabía el amor. ¿Recuerda a que sabía?:

"—¿Recuerdas Invierno rojo? Se lo entregué a Stephen.

—¿Y?

—Se lo di un par de días después de que hablaras con él sobre venenos dulces o algo así. Aun no me ha dicho nada, supongo que aun no lo ha leído, es un hombre ocupado.

—¿Qué te hizo cambiar de opinión? La última vez que hablamos estabas negada a entregárselo.

—No sé. No quiero que me recuerden como la chica que no cumple sus promesas, creo."

Ese día supe que eras una chica de palabra, y que cada vez que Kate Flint hacía una promesa, la cumple.

El día que hicimos el amor por primera vez:

"—¿Qué propones? ¿Mandarlo todo al diablo?

—No, propongo que nos retiremos invictos.

—No quiero eso.

—Yo no quiero sostener lo insostenible. No quiero que nos frustremos, no quiero que la lejanía convierta nuestra relación en una serie de engaños y falsas esperanzas, no quiero sentir rabia hacia a ti, no quiero que tú la sientas hacia mí. Y no lo refutes, Julian. Sabes que estoy en lo cierto. Es muy fácil que prometamos un montón de cosas que no cumpliremos: «Jamás te engañare, siempre te querré, te esperare.» Pero conforme pasen las semanas, esas promesas serán insostenibles. Tú eres sencillamente maravilloso, vas a conocer a un montón de chicas lindas. Y yo también voy a conocer gente. No quiero que nos engañemos. Julian, siempre vas a ser importante para mí, y no quiero que eso cambie, no quiero que eso pase porque no fuimos lo suficientemente inteligentes como para verlo a tiempo. Háblame.

—No quiero hablar. Quiero aprovechar cada segundo hasta que te vayas. No sé si te vaya a volver a ver después de eso.

—¿Quieres decir que entiendes?

—Quiero decir que estoy enojado, que entiendo y que te amo."

Ese es uno de los recuerdos más vividos que tengo, ese día demostró lo importante que son las promesas para usted, tan importantes que prefiere no hacer una si sabe que será difícil de cumplir. Con ese recuerdo que espero brille nuevamente en su mente, señorita Flint —como lo ha hecho en la mía por mucho tiempo—, espero que considere detenidamente lo que estoy a punto de proponerle, aunque no le obligo con ello a nada. La decisión de: sí o no, queda en sus manos; mi corazón, señorita Kate Flint, queda en sus manos.

Pero no se apure, tiene bastante tiempo para pensarlo, aunque no le mentiré, recibir una respuesta pronto sería mayor incentivo para mí. Esto es lo que va a pasar; yo Julian Moore le propongo un trato.

En unos cuatro meses, quizás unos mas, quizás unos menos, un libro va a ser publicado bajo el nombre de Julian Moore, un libro basado en hechos reales, uno basado en nuestra historia y el primero que escribiré.

El trato es este: si ese libro obtiene las mismas ventas que el menos vendido de sus libros, accede a reunirse conmigo, sin compromisos. Si por el contrario lo supera por unos cuantos puntos, sale conmigo en calidad de cita. Pero por otro lado, si se convierte en bets seller, usted señorita Kate Flint, se casa conmigo.

Espero su respuesta, sea la que sea. Si acepta, y añoro que así sea, quiero que lo prometa escritora.

Julian Moore.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.