La respuesta de la escritora llegó dos meses después en forma de carta. El libro ya iba a la mitad y lo único que me preocupaba era un gran fallo que no había previsto. ¿Dónde lo iba a publicar? Mientras leía la carta de la escritora, el miedo se intensificó hasta que llegué al final, la cual iba así:
Para Julian Moore:
Una serie de sentimientos invadieron la cabeza de esta pobre escritora al recibir su carta. El sentimiento principal era confusión, algo de miedo, nervios y mucha nostalgia. Pero luego le sobrevino a eso algo mucho mejor: recuerdos, y afortunadamente para usted, señor Moore, esta escritora tiene muy buena memoria, ¿qué clase de escritora sería si no la tuviera?
Recuerdo todas y cada una de esas conversaciones que me escribió, recuerdo mis promesas y recuerdo que soy una mujer de palabra, así como en antaño fui una jovencita de palabra.
Quiero que sepa que no me arrepiento de las decisiones que tomamos de adolescentes, y que, tomando en cuenta su carta y la que le escribo ahora, puede que nuestras decisiones a los dieciséis fuesen más sabias que las de ahora que tenemos diez años más.
Porque yo, señor Moore —sí: señor, porque me he enterado de que es profesor de literatura y espero que esté instruyendo bien a sus alumnos—, quiero que sepa que acepto su proposición. Y yo, Kate Flint, prometo reencontrarme con usted en los términos que ya mencionó en su carta pasada.
Pero he visto un gran fallo en su plan, cosa que no me sorprende, siempre ha sido un poco impulsivo. ¿Dónde piensa publicar el señor Moore su libro? Como sé que la respuesta es que no lo sabe, y como quiero que esto sea limpio para ambos, yo le ayudaré con ello. Pues resulta que, al tener varios best seller en el mercado, cuento con ciertos privilegios en mi editorial y ya he hablado con ellos y han accedido a publicarlo.
En esta misma carta encontrará la dirección y toda la información que necesitará para ello, no quiero que nos veamos hasta que se hayan cumplido los términos del trato.
Mucha suerte, Julian Moore, y sepa que al menos por esta escritora, ya tiene un tomo vendido. Pero para poder cumplir mi promesa, debe vender más, así que espero ver un trabajo de calidad en ese libro. Sin más que agregar, se despide:
Kate Flint.
P.D.: El amor sabe a coca-cola y galletas.
***
Como verás, amigo lector, Kate Flint había hecho una nueva promesa dos meses antes de que saliera este libro. No podrás ni imaginarte lo que sentí al término de esa carta. ¿Cuántas personas tienen una oportunidad así en la vida? No muchas, de seguro. Igual que no muchas personas tienen la oportunidad de recibir clases de su escritor favorito, o de ser populares, o de escribir best seller.
Mi libro, al que titulé: Mis días con Kate; saldrá a la venta dentro de un par de meses y lamento no poder decir si logré ser un best seller o si la escritora regresó conmigo. Lamentablemente, al término de este libro aun no se cumplían los requisitos que propuse y no tengo la capacidad para ver el futuro, solo el pasado como lo he demostrado a través de estas páginas.
Lo que sí puedo decir es que, por favor, difundas mi historia si te ha gustado. Recuerda, mientras más personas lean este libro, más cerca estoy del amor de mi vida.
FIN
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