Mis Días Contigo

Capítulo 4

Ni bien me despierto, conecto dato móvil de mi celular y ahora busco si hay vuelos a Buenos Aires lo antes posible. Veo que hay uno que sale a media mañana y no dudo en reservarlo... Si no viajo hoy, lo más seguro es que me arrepienta y la deje plantada a Mariela en el aeropuerto. De lo poco que la llegué a conocer, reconozco que puede llegar a ser rencorosa al igual que yo. Puede que venga de sangre, pero no recuerdo ese lado oscuro de mamá.

¿Qué tan malo puede ser volver? Desde que me fui, no tuve las agallas de volver. Hay motivos, como el de recordar los buenos momentos y no tener a las personas que me hicieron felices. O como ese estúpido que le encantaba meterme los cuernos con mi "supuesta" amiga, esos dos sí que se tenían de pasatiempo. ¿Será que todavía viven en el pueblo? ¿Seguirán juntos? Seguro que querían hacerme la vida imposible.

Pero es algo que debo hacer por mi propio bien, en lo posible estaré encerrada mientras le haga compañía al albañil que está trabajando en el arreglo de mi casa. Le pedí a Mariela a uno que sepa esperar el pago del trabajo hasta que llegara, algo que habría sido imposible de no ser por alguien que pedía a cambio un techo. Un tipo que llegaba desde la cuidad para vivir lejos de todo ese quilombo, y debo admitir que no me acostumbré del todo. Es una oferta que no pude rechazar y él supongo que tampoco, más si no tenía donde caerse muerto. Tampoco soy tacaña por no pagarle, ya demasiado es restaurar mi hogar que tan abandonado lo dejé.

Como odio las despedidas, decidí llegar al aeropuerto sola. A pesar de que quisieran acompañarme, tenían que ir a entrenar y me despedí de ellas antes de que me dejaran sola en el departamento. Era tomar el avión antes de que se fuera bien a la mierda el coraje. El taxista deja la valija en el baúl mientras me acomodo en los asientos traseros y él en del conductor. Le pido que me lleve al aeropuerto y el resto del camino es en silencio, solo se escucha el sonido del viento y los autos pasando a nuestro lado.

El viaje llevó más tiempo de lo que había calculado en mi mente a causa del tráfico en hora pico, estoy llegando sobre la hora. Le pido al taxista que se apure, y como no hay otra manera que me mira de mala manera por el espejo retrovisor.

Bajo del auto ya acomodando las muletas debajo de mis axilas y saco la billetera de la cartera en lo que espero a que llegue el hombre con mi valija. Le doy un par de billetes y me despido para entrar al aeropuerto, en lo que busco en cada pantalla que aparece a mi vista el vuelo a Buenos Aires. Cuando lo encuentro, veo la hora mientras controlo el horario del despegue. ¡La puta madre! Solo quedan quince minutos y estoy lejos de la zona de check in. Empujo a todos los que se me cruzan por delante sin caerme en el intento, olvido que la rodilla palpita por el dolor si no fuese por llevarme por delante algunas piernas e ignoro lo que me dicen, me importa un bledo cuando tengo un avión que abordar.

Trato de recuperar un poco de oxígeno cuando llego a la zona de embarque, correr dentro de un espacio al aire libre de 64x100 metros es mucho mejor que el encierro y muchas personas apretujadas. Ignoro lo mejor que puedo el dolor, arriba del avión voy a pedir hielo. La mujer que está al otro lado del escritorio me mira asustada, yo solo le entrego el pasaje y el pasaporte.

Busco el asiento entre las personas que están molestando el pasillo cuando ya deberían están acomodados en los suyos, mientras le envío un audio a mi prima avisándole que mañana temprano me espere en el aeropuerto. Al final encuentro mi asiento en el fondo, por lo que tengo que compartir con un hombre con traje gris sin corbata y se ve bastante joven. Está tan concentrado que si le hablo, me manda a la mierda. Tranquilamente le puedo decir lo mío por ocupar el asiento que me pertenece usar. Cuando iba a abrir la boca, se da cuenta de mi presencia. Sus ojos negros me recorren de cabeza a los pies y me sonríe.

Ni bien el avión aterriza, agarro la poca pertenencia que tengo a mano y me pongo de pie con la ayuda de las muletas. Miro la hora por el celular, veo que son las nueve de la mañana y me sorprende que lleguemos después de hora. Digamos que en algún momento del vuelo, con mi compañero de asiento nos quitamos las ganas en el baño. Lo bueno es que la bota no fue incómodo como me lo imaginé en un principio, aunque sí me lo quise quitar pero era bastante arriesgado profundizar la lesión, o al menos es lo que mi cabeza se manejaba. No me arrepiento porque es la primera vez que me cojo a un completo desconocido, pero sí es incómodo pasar el tiempo insistiendo en pedir mi número. Si supiera quien soy, lo más seguro es que me acosara en mis redes sociales y doy gracias por ser alguien más del montón.

Ya con la valija a mano, esquivo a las personas que se atraviesan en mi camino para buscar a Mariela. Es difícil encontrarla entre tantas personas que decido mandarle un mensaje de voz y tener un punto de encuentro.

Recién acabo de bajar del avión. Hay mucha gente y no te puedo encontrar. Esperame en la entrada principal, ya estoy yendo para allá.

En el camino me siento algo intimidada antes las miradas que hay en mí, en especial las masculinas. Quisiera decir que mis pintas eran de las que a uno pueda desviar, si saben a lo que me refiero. Pero solo visto con ropa deportiva holgada y es con la que me siento cómoda por estos viajes largos, nada de otro mundo. Otras en unas pocas nenas que no dejan de señalarme y me saludan con sus manitos con esas sonrisas tan inocentes e ignorantes del mundo. No es que no sea muy amistosa, aunque suelo ser un poco agria, me sorprende bastante que saluden a una desconocida... Eso es algo que mi madre me enseñó cuando era chica, nunca ser confiable por más persona conocida que sea.

Ni bien encuentro la salida, un par de brazos rodean mi abdomen y un grito eufórico bastante conocido para mis oídos rompe mis tímpanos. Me giro para poder abrazar a mi prima y no tiene mejor idea que saltar, mientras intento que no caiga mi bolso y mochila.



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En el texto hay: amorimposible, futbolista, regreso

Editado: 22.10.2023

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