Mis Días Contigo

Capítulo 15

Puedo jurar que fue lo mejor que me pasó en mi vida. Nada más alejado de la realidad en lo que vivía en Alemania, lo que me da a entender que solo era coger y si te he visto no me acuerdo. Será porque conviví los últimos cuatro años con tipos tan superficiales y ni siquiera disfruté de una verdadera experiencia sexual. En otras palabras, fui una muñeca de desahogo de poco tiempo para ellos.

¿Debería de llevármelo a Alemania? ¡No! No puedo pensar en eso cuando fue solo quitarnos las ganas. Sin compromisos Valentina, sin compromisos. Me lo recuerdo una y otra vez mientras veo su rostro, que trasmite algo parecido a la tranquilidad en medio de la intemperie. Que a su lado todo está bien y esa es la sensación que no me gusta, esto ya lo había sentido cuando era Eduardo el que tenía su lugar en mi corazón. No quiero ni pensar lo que viene después de esto si sigo con estos sentimientos con el correr de los días. La única solución a esto es volver por donde vine, olvidar todo lo que pasó y seguir con mi vida como si nada hubiese pasado.

Quito la sabana de mi cuerpo y me pongo de pie. Miro por la ventana y veo que no paró de llover en toda la noche. Espero que haya bajado la temperatura, ahora que voy a aprovechar abrir la casa que cambie un poco el aire. Suelto un largo suspiro y levanto la ropa que quedaron regados por el piso.

- ¿Por qué no te quedás un rato más en la cama?- me sobresalto al escuchar su voz ronca y lo miro frunciendo el ceño- Valen, todavía es temprano. Ven...- me hace seña para que vuelva a la cama y niego con la cabeza.

- Hace mucho calor y quiero aprovechar a ventilar la casa.- le contesto mientras termino de acomodar su pantalón y su bóxer al lado de sus pies.

Veo el rostro de desilusión por parte de él, pero tengo que poner distancia entre nosotros o se va a desmadrar todo. En unos días estaremos separados por el océano y no quiero saber más nada de acá hasta que vuelva. No quiero caer de nuevo, ya demasiado costó recuperarme de lo que presencié en ese fatídico día... De solo pensar en eso, me dan ganas de encerrarme en un convento de monjas.

Lo dejo solo en mi cuarto. Voy al baño para hacer mis necesidades y vestirme con lo que tengo a mano... Ya tendré tiempo para cambiarme.

Enciendo la cocina y cargo el agua en la pava. Busco el mate, la yerba y el azúcar para preparar la fusión. Preparo y lo dejo en la mesa. Veo por la ventana que la lluvia no cesó ni en toda la noche.

Me pongo a pensar en lo ocurrió en las últimas veinticuatro horas y solo se me viene su nombre en mi mente: Eduardo. Solo de pensar en él se me revuelve el estómago, todo lo contrario desde que era una pendeja inmadura. ¿Que vi en él? Supongo que sus ojos claros, como le hubiese pasado a cualquiera. Fue mi novio de la adolescencia y el único que tuve en mi vida.

Pero en eso viene en mis recuerdos la noche con Abel. ¡Dios mío! De solo pensar en ello siento como se contrae mi abdomen. A pesar de que estaba pasada de alcohol, puedo recordar todo lo ocurrido en mi cama. Fue la mejor noche de mi vida, nunca había vivido algo igual y no sé que va a pasar después de lo ocurrido. De por sí ya fue incómodo cuando me desperté y verlo a mi lado, no quiero imaginarme lo que va a ser hasta que agarre mis cosas y vuelva a Alemania.

- ¿Estás bien?- me sobresalto al escuchar esa voz gruesa y profunda de Abel detrás de mí- ¿No te gustó lo de anoche?- me tenso al escuchar esa pregunta, y es que no quiero decirle que fue la mejor noche de mi vida.

- Si, ¿Por qué lo preguntás?- le contesto mientras me cruzo de brazo e ignoro que me mira a través del vidrio de la ventana- Solo olvida lo que paso anoche Abel, no quiero atarme a nadie.- me giro a él. Y me sorprendo al ver que tiene puesto una bermuda, trago saliva al recorrer su abdomen con la mirada.

- ¿Qué? ¿Por qué? Creí que habíamos quedado en...- cierro los ojos y suspiro frustada por la situación de este momento- Está bien, era sin compromisos después de todo.- los abro y me sorprende que ya no esté. ¿Es así de silencioso?

¿Por qué me cuesta admitir que quiero que haga conmigo lo que quiera? No voy a ser capaz de levantarme de nuevo. Jimena siempre me dice que el sexo no se le niega a nadie cuando las dos partes están de acuerdo, pero es difícil cuando mi cuerpo reacciona diferente cuando estoy con él. Además, Abel ya debe tener su vida y llevarlo conmigo no debería estar en mis planes. ¿En serio pienso en llevármelo a Alemania?

El silbido de la pava me despierta de mis pensamientos y apago la cocina. Trato de no perder la concentración mientras cargo el termo con el agua caliente. Una vez que lo cargo, le echo edulcorante y le pongo la tapa, apoyo mis manos en la mesa... Es imposible no dejar de pensar en esto. Y lo peor es que nunca voy a volver a vivir algo como esto.

No sé cuantos mates voy tomando cuando lo veo trabajando en la sala de estar. Trato de sonreírle cuando me mira de reojo pero me ignora, lo que me deja perpleja. ¿Herí su orgullo? Tampoco creí haberle aceptadolo de ser exclusivos, pero me dejé llevar por el momento y la frustración de ver a quien creía ser el hombre de mis sueños... Que dejó hecho añicos esos sueños que veía de ese entonces a futuro.

- ¿Valentina?- escucho su voz de nuevo y se me eriza la piel- ¡Valentina! ¡Necesito tu ayuda!- dejo todo en la mesa y corro hacia donde proviene su gruesa voz.

- ¿Qué ocurre?- me da la espalda en lo que sostiene la puerta y lo empuja cuando el viento intenta derribarlo- ¡Mierda! ¿Cómo es que llegó la tormenta y no me dí cuenta?- corro a ayudarlo y apoyo mi espalda en la madera.

- Aguanta ahí que busco algo para sostenerlo.- asiento y siento como el mismo viento me empuja- ¡Aguanta que estoy buscando algo!- ni bien escucho lo que dice, cae un trueno y grito del susto.

Un ruido de algo pesado arrastrarse en el piso se oye cada vez más cerca, hasta que veo acercarse y muerdo mis labios para no reírme. Trae un mueble que está tomado por la humedad pero me parece perfecto que lo quiera usar como soporte para que la puerta no se abra. Cuando siento que la puerta no corre peligro de derrumbe, me alejo y lo ayudo.



#3978 en Novela romántica
#1141 en Chick lit

En el texto hay: amorimposible, futbolista, regreso

Editado: 22.10.2023

Añadir a la biblioteca


Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.