Mis Días Contigo

Capítulo 18

Mi respiración de acelera y la ira se incrementa porque él no parece darse de que lo estoy viendo. De mi corazón no me preocupo, ya está hecho mierda. Solo resultó ser otro episodio fatídico de mi vida.

Voy al cuarto de mis padres y busco la valija. Cargo la mochila al hombro mientras controlo que no me olvide de nada. En la sala guardo las llaves de los vehículos y de la casa. Sé que será demasiado pronto, pero voy a Buenos Aires y olvidar de este episodio... De que Abel alguna vez existió en mi vida.

Pensar que iba a hacerle caso a Sabrina. Menos mal que no se lo dije... Terminaba como ahora, una pelotuda que reaccionó a tiempo y volvió a la realidad.

Cargo todo en el asiento de acompañante y sin que él se dé cuenta, pongo en marcha la camioneta. La idea es volver a la casa de mi amiga y dejarle lo que le prometí. Como le había dicho esta mañana, ella y su novio se quedan en mi casa.

Y eso hago. Veo su silueta a lo lejos con otra persona a su lado, seguro es Ariel. Freno de golpe a unos metros de ellos y bajo de la camioneta con la mochila a mano. Tanto Sabrina como el hombre a su lado me miran asustados.

- ¿Pero que te ocurre?- la voz demandante de la rubia me saca un poco de mi ensoñación.

- Vuelvo a Buenos Aires.- le contesto cuando estoy frente a ellos y los miro uno a otro.

- Valentina, ¿Por qué?- ahora es la voz de Ariel y miro a su novia, como para que entienda que no quiero hablar delante de él.

- Entra a casa. Esto es entre nosotras.- le dice ella y se aleja bastante enojado.

- Estaba cogiendo con una mina en mi propia cama.- es lo que sale de mi boca cuando me mira frunciendo el ceño, que cambia a sorpresa y por último a enojo- Voy a quedarme unos días con mi familia y viajo a Alemania.

- ¡Hijo de re mil puta!- me sobresalto al escuchar su grito- Creí que era buen tipo, pero es un pajero de mierda.- levanto una ceja en su dirección y me mira culpable- Menos mal que no me hiciste caso.- frota sus manos en el rostro.

- Ni bien termine con el trabajo, quiero que desaparezca de mi casa.- lo digo mientras viene a mi cabeza el momento exacto que agradezco no abrir mi corazón- En lo posible quemá las sábanas, el colchon y el almohadón. No quiero rastro de nada.

- Y yo no le dirijo más la palabra.- escucho la voz de Ariel que viene al lado de su novia- Le rompo la jeta a este putito de mierda...

Abro la mochila y lo primero que saco son dos fajos de billetes. Uno más grande que el otro y se los entrego a los dos.

- Esto es una ayuda para lo que te dije.- Sabrina me sonríe y lo agarra- Esto es por los arreglos de los vehículos.- Ariel frunce el ceño y se le hago señas para que lo agarre mientras saco lo que me pidió cuando me conoció.

- Eso sí me gusta.- me quita la camiseta de la mano y le da la plata a su novia- ¡Me queda bien!- sé emociona al ponérselo y me río. Pero me sorprende cuando viene directo a abrazarme- Solo me conformo con la camiseta, pero eso va a nuestra casa.

- Me alegró mucho verte Sabri.- ella se une al abrazo y la escucho llorar y trato de no terminar igual- Y fue un gusto conocerte amigo mío.- siento que se aleja y una gran sonrisa aparece en sus labios.

- ¿En serio?- asiento a su pregunta y me sobresalto a su grito- ¡Soy amigo de Valentina Ferro!- le susurra a su chica y muerdo mis labios para no reírme.

- Lo vas a seguir siendo. Solo te pido que la cuides bien.- le digo refiriéndome a Sabrina- Por cierto, esto es para vos.- saco otra camiseta para mí amiga y no dura un segundo en mi mano. Lo que me da tiempo para sacar otro fajo de billetes y se lo entrego- Se lo das a él cuando se vaya. Decime tu número y seguimos comunicadas por Whatsapp.- agarro mi celular y ella me lo dicta.

Con un último abrazo, vuelvo a la camioneta y lo pongo en marcha. Ya voy a regresar a este lugar, donde fuí feliz y también tuve las mayores desilusiones en mi vida. Perder mis padres y ver a los dos únicos hombres de los que me enamoré como me engañaron... Lo peor de todo es que uno de ellos lo hiciera en mi propia casa.

Son las once de la noche cuando llego al edificio donde vive Mariela con su novio y ella me espera en la zona de estacionamiento subterráneo.

La había llamado hacía más o menos media hora. Aunque tengo el boleto para pasado mañana, no quería decirle el motivo del porqué adelanté la vuelta a la ciudad. Y sé que mi prima se va a dar cuenta del ánimo que llevo está por el piso.

Ya estando adentro, bajo de la camioneta mientras veo a mi prima acercarse con una botella de agua a mano. Lo primero que hago al tenerla cerca es abrazarla, rodeo la parte media de su espalda con mis brazos y apoyo mi frente en su hombro izquierdo...

- ¿Que pasó Valentina?- por su voz parece estar sorprendida y es que en los años que nos conocemos, es la primera vez que me demuestro de esta manera- Creí que venías mañana...

- ¡Me enamoré Maru!- siento un gran nudo en mi garganta, pero no me permito llorar- Es la segunda vez que paso por esto...

- ¡Pero eso es bueno Valen! Es lindo enamorarse.- me contesta y trata de separarme de su cuerpo pero me aferro para que no me vea.

- No es lindo cuando ves a ese hombre cogiendo con otra en tu propia casa.- un par de lágrimas escapan y muerdo mis labios- ¡Lo encontré teniendo sexo en mi propia cama!

- No tenés que derramar ni una sola lágrima por alguien que no lo merece.- sus brazos que ya me rodeaban se tensan mientras acaricia mi pelo- Vas a encontrar a alguien que sepa valorar la mujer que sos.- ahora sí nos alejamos y sus manos se ubican en mis hombros- Papá y mamá están ansiosos por conocerte, será una sorpresa porque te esperan mañana.

Controlo la ropa que tengo puesta: calza deportiva negra, zapatillas blancas y una musculosa modal roja. Miro a Mariela y como si ella me entendiera, me da a entender de que estoy bien. Subo de nuevo a la camioneta para buscar la mochila y una gorra que compré en el camino del mismo color de la musculosa.



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En el texto hay: amorimposible, futbolista, regreso

Editado: 22.10.2023

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