Yim y Yam decidieron ir como siempre habían sido en esencia:
una sola entidad, un solo cuerpo.
Disfrazaron su apariencia para no llamar la atención. Ethan permanecía oculto en su sombra, atento, listo para intervenir si aquello resultaba ser una trampa.
El aula indicada estaba casi vacía.
Solo un niño se encontraba sentado en una de las bancas, observándolas fijamente.
Sus ojos…
azules.
Profundos.
Demasiado antiguos para un rostro tan joven.
—Finalmente nos volvemos a encontrar —dijo con una sonrisa tranquila—. Gracias por venir tal como eres.
YimYam dio un paso adelante.
En ese instante, el relicario vibró con fuerza contra su pecho.
El niño se levantó.
Con cada paso que daba, su cuerpo cambiaba: crecía, se estilizada, su presencia se volvía abrumadora. Cuando se detuvo frente a ella, ya no era un niño.
Era un hombre.
Antes de que pudiera reaccionar, él se inclinó y la besó.
El golpe llegó de inmediato.
Un puñete directo al estómago que lo obligó a retroceder sin aire.
—Eso fue merecido —admitió entre risas—. Lo acepto.
YimYam lo miraba con rabia… y confusión.
Sentía algo de Jum en él.
Pero no era Jum.
—Siéntate —dijo él con seriedad ahora—. Tenemos poco tiempo.
—Soy Jum —continuó—. O mejor dicho… soy uno de los siete que conforman su poder.
El mundo pareció detenerse.
—Cuando decidí salvarte —explicó—, cuando usé todo mi poder para enviarte a otra era… mi esencia se fragmentó. Como un arcoíris.
Siete colores.
Siete conciencias.
Yim apretó los dientes.
—Tú eres el azul —susurró.
Él sonrió.
—Sabiduría e intuición. Los recuerdos completos… o casi.
Explicó que los otros seis existían en distintos lugares, viviendo como humanos, sin saber quiénes eran realmente.
—No puedo acercarme a ellos —confesó—. Algo nos repele. Pero tú… tú siempre fuiste el punto de unión.
Yam sintió un nudo en el pecho.
—Si no nos reunimos pronto —continuó—, comenzaremos a deteriorarnos. Como un cuerpo sin órganos vitales.
Locura.
Desaparición.
Muerte.
El relicario volvió a vibrar.
—Sé dónde están cinco de nosotros —dijo—. Pero el séptimo… ha desaparecido.
El aire se volvió pesado.
—Y hay algo más —añadió, bajando la voz—. Dierk está vivo.
Y posee parte de nuestro poder.
Ethan emergió ligeramente de la sombra.
—Entonces esto ya no es una búsqueda —dijo—. Es una carrera contra el tiempo.
El Jum azul miró a YimYam con intensidad.
—Si caemos en manos de Dierk… el mundo no sobrevivirá a lo que quede de nosotros.
Silencio.
Yim sonrió lentamente.
—Entonces no caigamos.
Yam asintió.
—Reuniremos los siete colores… cueste lo que cueste.
El Jum azul cerró los ojos, aliviado.
—Sabía que vendrías.
Pero en lo profundo del relicario…
algo más despertó.
#3848 en Fantasía
#1695 en Personajes sobrenaturales
romance accion y secretos, romance fantasía acción aventuras, romance aventura magia
Editado: 11.02.2026