Mis Dos Personalidades Y Las Siete Tuyas

EL SANTUARIO DE VOLKAN

La mansión de Volkan era enorme. Demasiado silenciosa.

No había sirvientes.

Él mismo las recibió, amable, atento.

—Primero comamos algo —dijo—. Luego hablaremos de lo que deseen.

Durante la cena, Volkan no apartó los ojos de ellas. Su mirada roja era intensa, expectante… posesiva.

YimYam intentó hablar.

El mareo llegó de golpe.

La visión se volvió borrosa.

Cayeron sobre la mesa.

La risa de Volkan llenó la habitación

—Al fin… al fin las tengo.

Las llevó a una habitación oculta.

Un santuario.

Las paredes estaban cubiertas de fotos de Yim y Yam. Algunas del escenario. Otras… demasiado personales.

Horas después despertaron atadas.

—¿Qué les parece mi muestra de amor? —dijo Volkan, abriendo los brazos—. Desde que las vi por primera vez… fue amor a primera vista. Algo en mi pecho arde cuando están cerca. Nadie más debe verlas. Ya son mías.

Su sonrisa era completamente desequilibrada.

Yim y Yam comenzaron a reír.

—Sabía que estabas mal, mi querido Jum —dijo Yim—. Pero no imaginé que tanto.

Volkan se llevó la mano a la cabeza.

Un dolor punzante.

Recuerdos fragmentados comenzaron a surgir.

Las cuerdas se soltaron.

Yim y Yam se unieron en una sola entidad.

Volkan cayó de rodillas, aturdido.

YimYam se acercó, tomándolo del mentón.

—Lo que no sabes, cariño —susurró con una sonrisa torcida— es que yo estoy mucho más obsesionada contigo… que tú.

Volkan la miró, temblando.

Y entonces rió.

—Ya sé quién eres —dijo—. Mi querida Karma.

YimYam le devolvió la sonrisa.

Al otro lado de la ciudad, Kai se incorporó bruscamente.

Había tenido una visión.

Yim y Yam… atadas.

—No… —murmuró.

Sin perder tiempo, se dirigió hacia la mansión.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.