- ¡No vayas, te lo suplico!... Algo aquí en mi corazón, me dice que no debes ir hija-
- ¡Mamá! Es solo una reunión de amigas, y no es tan lejos, he hecho este viaje otras veces y aparte no iré sola, Elena irá conmigo, estaremos aquí mañana temprano -
Era una tarde lluviosa con amenaza de tormenta en la colonia Polanco de la ciudad de México, donde se suscitaba este diálogo. Jessica, joven universitaria en la flor de la juventud, hacia planes, esa noche iría a una fiesta a Cuernavaca, Morelos.
A pesar del mal tiempo, Jessica tomó la decisión de ir. Por mas insistencia de sus padres, no hubo poder humano que la convenciera de no hacer el viaje.
Finalmente accedieron, pero con mucho pesar en el corazón de la madre de Jessica, es como ese sexto sentido de las mamás, un mal presentimiento. Lejos estaba de imaginar, la desgracia que estaba por suceder.
El reloj de pared marcaba 7:00 cuando sonó el timbre...
Era Elena, había llegado por Jessica. Tras despedirse de sus padres, dándoles una y mil recomendaciones, su madre puso sobre sus manos un medallón con un crucifijo de plata.
- Para que te proteja hija -le dijo.
El cielo retumbaba por la tormenta eléctrica, llovía a cántaros. Jessica se puso al volante, y Elena de copiloto, salieron con rumbo a Cuernavaca por la carretera libre. Nunca las volvieron a ver, nunca llegaron a Cuernavaca... Y el auto que llevaban tampoco apareció.
Como si la tierra se las hubiera tragado.
- ¿Dónde esta mi hija?, Mi Jessica -la voz retumbo por toda la casa.
Era la voz de una madre angustiada al borde del colapso, su hija no había llegado a Cuernavaca. Jessica y Elena habían desaparecido sin dejar rastro.
Empezaron las investigaciones para dar con su paradero, preguntas a todo el mundo. Amigos y conocidos se unieron a la búsqueda, pero nada, ni una pista.
Los padres de Jessica solicitaron los servicios de un detective privado, viendo la ineptitud con la que los policías trabajaban, hubo incluso uno que en medio del dolor de la familia se atrevió a decir:
- Seguramente se fue con el novio, al rato regresa feliz como si nada -
Pero ni con el detective se logró avance alguno. Los últimos indicios que tuvieron de las desaparecidas fue que a orillas de la ciudad, Jessica y Elena se detuvieron a comprar café en una tienda de autoservicio, las cámaras de seguridad las captaron, e incluso el joven que las atendió, dijo que Jessica tenia un leve parecido con la actriz María Rojo.
Compraron, pagaron, subieron al auto y se perdieron en la oscuridad. Pasaron 5 largos años en el que los padres de Jessica se preguntaban que había pasado con su hija, la policía por supuesto ya había dado carpetazo al caso de Jessica y Elena como: Desaparecidas en extrañas circunstancias.
Los padres de Elena quizás ya la habían olvidado o quizá ya se habían resignado, incluso se mudaron de la Ciudad de México, pues decían que todo ahí les recordaba a Elena.
Los padres de Jessica la seguían esperando, con los brazos abiertos, sin reproches, sin reclamo; seguían teniendo esperanzas a pesar del tiempo, a pesar del dolor. 5 años en los que envejecieron mas rápido de lo normal, por la pena de no saber donde estaba su única hija.
¡Riiing!, ¡Riiing! Sonó el teléfono una y otra vez.
- ¿Quién habla? -contesto la madre de Jessica.
- ¡Soy yo! El detective Quiroz, creo tenerle buenas noticias... Sobre Jessica -
- ¡Ooooh mi hija!... ¡Mi querida hija! ¿La han encontrado? ¿Dónde esta? Quiero verla... -
- Señora, tengo que verlos en mi oficina ahora mismo -
Los padres de Jessica lloraron abrazados. Su Jessica, su nena podría volver a casa. No veían los minutos por llegar a la oficina del detective, tratándose de un asunto urgente, entraron en seguida con el detective Quiroz.
- ¡Por favor! ¿Dónde esta?, ¡Queremos verla! -suplicó la madre.
- Quiero que se tranquilicen y escuchen atentamente, todo lo que les voy a decir: A pesar de que la policía dio por cerrado el caso de su hija ya hace varios años, yo continué con mis investigaciones, esto es algo raro, pero que quizá tenga respuestas lógicas. Resulta ser que en un poblado que esta por la carretera libre a Cuernavaca, hay una pequeña niña de 5 años que dice ser Jessica... Parecerá algo loco pero ella ha proporcionado a detalle su nombre, dirección y número de teléfono... -
Los padres de Jessica, no daban crédito a lo que escuchaban, pero de inmediato, dijeron que querían ver a la niña. Sin perder tiempo Quiroz y ellos viajaron para encontrarse con la pequeña. La pequeña, dormía plácidamente cuando llegaron.
Los ojos de la madre de Jessica se llenaron de lágrimas, era la misma imagen de su jessica cuando era una niña; su mismo color de pelo, su misma boca, su misma cara, incluso el lunar que Jessica tenia cerca de la boca y la hacia parecerse a la actriz Maria Rojo... la pequeña lo tenia.
De repente la pequeña despertó, no se inmutó ni un segundo. Al verlos, de inmediato gritó:
- !Papi, mami! Se tardaron un poco pero vinieron por mi, no se imaginan el frio que tengo -
Se colgó de sus cuellos y los besó tiernamente, solo como Jessica sabia hacerlo.
- ¿Y como esta mi Luna? ¿Todavía le gustan las croquetas de atún? -preguntó la pequeña.
Luna, era la mascota que Jessica tenia cuando desapareció, y tenia un par de años que había muerto. Los padres se abrazaron llorando, la única explicación que encontraban para que esa pequeña supiera todo eso, es que quizás era hija de Jessica, quizás era su nieta.
Pensaron que seguramente Jessica desapareció por que estaba embarazada, y avergonzada decidió fingir su desaparición para ocultar su embarazo, pero ¿Dónde esta Jessica? ¿y Elena?. …Y Elena ¿hubiera sacrificado todos sus sueños por ayudar a Jessica?. No encontraban explicación alguna.
- ¡Es nuestra nieta! Es hija de nuestra Jessica -dijo la madre con una inmensa alegría.