Mis Queridos Fantasmas. Relatos de Ultratumba.

NÚMERO 44

Susana llevaba varios días sin dormir en aquella casa que parecía salida de una película de terror. Al principio, cuando llegó allí, todo parecía ir bastante bien. Llevaba varios meses sin trabajo cuando la llamaron de la agencia para comunicarle que había un puesto vacante como institutriz de unos niños. Le hubiese gustado encontrar un trabajo más cerca de su casa, pero tras varias entrevistas sin éxito aceptó ese puesto a cuatrocientos kilómetros de su residencia. No creía que durase mucho tiempo allí, pues el Sr Hook era un hombre autoritario y bastante insolente, pero después de que Susana enfermase, el hombre empezó a destacar en la casa por su ausencia. Susana había pasado una semana en la cama con altas fiebres, y cuando al fin se recuperó, empezó a sentir miedo de salir de aquella mansión. Era un tipo de fobia que la dejaba allí prisionera, sin poder salir a la calle. Los niños empezaron a huir de ella, no lo entendía, al principio pasaba largas horas con ellos, pero poco a poco fueron distanciándose. A menudo se preguntaba si seguían allí o estaban fuera de la casa, pero no le dio mucha importancia. A ella le preocupaba más otra cosa: unos ruidos raros que no tenían explicación. ¿Por qué era incapaz de hacer su equipaje y marcharse de allí? Aquella situación la estaba volviendo loca y la estaba sumiendo en un estado de depresión cada vez mayor. Dormía mucho durante el día y al caer la noche se sumía en un estado de sonambulismo. Susana estaba de pie en el cuarto de baño cuando la silueta del Sr. Hook abrió la puerta de golpe. Llevaba la barba de varios días y su rostro estaba somnoliento, como si se acabara de despertar en mitad de la noche para ir a hacer sus necesidades. No lo entendía. Se suponía que el Sr. Hook no estaba en la mansión. Después su figura desapareció en un instante. Susana salió del baño y se dirigió a su habitación; el suceso la puso algo nerviosa y no podía conciliar el sueño. Había sido como ver a un fantasma. Cuando se acostó en la cama empezó a sentir algo aterrador; que no estaba sola en la habitación. No podía cree lo que estaba pasando, era absurdo. Empezó a oír unos pasos apagados que se acercaban a ella, y seguidamente que alguien se acostaba a su lado. No lo pudo soportar más, se levantó de la cama de un salto y se precipitó hacía la puerta. En el mismo momento en que salió de la habitación, oyó un grito tras ella. Un grito terrorífico que parecía ser de una mujer. Entonces lo recordó todo: la puerta de su habitación se abría y se cerraba sola por las noches cuando llegó allí, los ruidos dentro de la casa iban en aumento sutilmente, la oscuridad y el silencio se apoderó de la mansión cuando ella empezó a enfermar. Recordaba haber mejorado de las fiebres, pero después todo era confuso. ¿Dónde estaba el Sr Hook? La última vez que había visto su rostro sin que desapareciera había sido en su habitación. Ella estaba durmiendo tranquilamente cuando algo la inquietó, al abrir los ojos se encontró con la mirada de ese hombre sobre ella, algo le impedía respirar… ¿Cuánto tiempo había pasado desde entonces? No recordaba cuando fue la última vez que hubo comido, ni la última vez que habló con alguien. ¿Dónde estaban los niños? Sólo recordaba que llevaba mucho tiempo andando por la casa hundiéndose en un estado de letargo; sueño profundo por horas, para después aparecer en cualquier habitación. ¿Cuándo fue la última vez que salió de la mansión? No podía hacerlo; era un fantasma atrapado allí.



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En el texto hay: fantasma, suspenso, terror

Editado: 12.01.2026

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