Créeme cuando te digo que me llevo mejor con las chicas que con los chicos, las razónes son muchas, pero la más simple es que me creen un rarito, imagínate, solo porque me ví las películas de "Las crónicas de Narnia", "Harry Potter" y las dos películas de "Percy Jackson", bueno, también veo anime, dicen que soy un rarito y obsesivo, no lo soy, te soy sincero, para mi esas palabras aplican para aquellos que compran la mercancía, yo me conformo con los libros. Bueno, pero ¿a qué nos lleva esto? Pues normalmente, este tipo de sagas tienen actores atractivos y atraen a las chicas mucho, pero creo que muchos chicos también las ven, bueno, pues volviendo al caso. Como muchas chicas ven las pelis o leen los libros, a veces solía tener muchos temas de conversación acerca de dichas sagas o de los actores y las chicas hablaban conmigo de manera natural.
Ahora, aclarado este asunto, creo que tengo una nueva amiga, Julia, ni yo me la creo, no he pasado más de una semana aquí y hablamos como si nos conociéramos por mucho tiempo, ambos nos tratamos aún de "usted", pero conversamos mucho, no compartímos aficiones, al contrario, mientras a mí me gusta las sagas "Fantastíco-épicas" a ella le gusta mucho la historia y el chisme, creeme, si no supiera cierta cantidad de historia y no fuera chismoso, tal vez nuestras conversas serían insostenibles. Algo extra por decir, sería que también ya cambiamos número telefónico y nos escribimos hasta las 9pm, solemos cambiar memes y ya veces jugamos algún juego. Esta mañana tuve una conversa con ella mientras ayudabamos en la cocina, como siempre viendo la tulpa y poniendo la sazón.
-¿Cree que sea necesario mandarle más sal? -Me preguntó.
-No sé, esque yo como muy salada la comida y asi estése bien la sal, yo diría que me falta.
-Del todo usted. -Me dijo seria.
-Lo mismo digo.
-Cállese, yo cocino más que usted. -Dijo hecha la jefa y experta.
-Por algo es mujer. -Me pellizcó. -Yayay, vea. No sea así.
-Cálle wawayashka. Se merecía ese pellízco.
Después de eso continuamos meneando las ollas y poniendo leña en el fogón. Me hice el resentido, como no, me dolió mucho el pellizco.
-Vea, ¿Usté sabe leer mucho?
-Sí. Aunque también juego en mi celu.
-Vea, ¿le gustaría venir conmigo a Quito para comprar algo? -Miró a otro lado. -Esque usté ha de conocer alguna librería buena.
-Está bien, ¿el sábado?
-Cuando sea.
-Está bien. Pero, ¿Que tiene mi gusto por la lectura con eso?
-Esque me mandaron a comprar un libro para leer en las vacaciones y quiero irme a comprarlo.
-Ya veo. Bueno, yo conozco buenas librerías.
Después de eso dejamos de conversar, porqué doña Zoila vino a ver como estaba yendo la preparación, tras probar, olisquear y agregar más sal, se fue de nuevo para adentro de la cocina. Ese día hacía bastante frío por lo que no me sacaba el poncho y me mantenía avivando la tulpa de manera continua. Por su parte, Julia había ido con pantalón, era obvio, ¿A quien se le ocurre ir en centro (pollera) cuando hace frío? A doña Zoila. Esa mujer ¿qué tan tendría en esas piernas? No sentía el frío, es más, les hablaba a las chicas por sentir frío. -Guambras karishinas, puestas calzón y con frío. -Les decía, de seguro esas piernas de tanta vejez ya ni el frío entraba.
¿Sabes? Me he puesto a pensar mucho en esta semana, cosa que no hago seguido con ciertos temas. Hay cosas que mi abuelo y mucha gente hace y dice, pero poco a poco se estan volviendo obsoletas, me gustaría que alguien hiciera una historia de aventuras con ese tipo de cosas, nosé, solo por pensarlo; imagína a un pueblo como Capulispungo, con gente común o gente antigua viviendo aventuras, además de incluírle elementos fantásticos y cosas así. Un buen ejemplo, bueno sin desmeritar a los semidioses de la mitología, imagínate que quienes participen aquí sean los hijos de las montañas, he escuchado mitos de que las montañas son como los dioses, unos calenturientos y tienen hijos con las mujeres que se hallan solas en sus territorios. Por cierto, según un chisme que me contó Julia, me dijo que mi abuelo era hijo del Mojanda y por eso tenía los ojos zarcos y era tan alto. Mentira, mi abuelo me lo desmintió, pero suena muy fantasioso como las historias que leo.
Pasé teniendo estos pensamientos por mucho tiempo, a veces me he quedado pensando por mucho tiempo, tanto así que me disocié y casi se me apaga la tulpa. Ese no fue el único momento, también cuando observé de cerca el proceso de hacer panela y aguardiente, se me encargó poner todo el bagazo como combustible para que el guarapo fermentado hirviera y luego destilarlo en aguardiente o hacerlo panela, lo segundo si es que el guarapo está recién exprimido. ¿Qué pasó? Pues estaba imaginando escenas de acción sobre los pensamientos que te he comentado anteriormente, en eso, mientras me imaginaba al protagonista en un viaje astrál tras subir a la cima del Imbabura; Roberto me lanzó un pedazo de caña y me regañó.
-Ve, Marcos. Poné breve el bagazo en la tulpa, se está bajando el fuego.
-Ya voy, estaba pensando. -Dije mientras tomaba un marcay de bagazo y lo ponía en el fuego.
-Así, bonito, apurarás ¿no?.
Después de que el trenzudo otavaleño desapareció, me puse a seguir pensando mientras avivaba el fuego, creo que ese día se produjo una gran cantidad de panela; me encantó ver las formas en que la que se moldeó el azucar natural, en bloques rectangulares, en rodajas muy gruesas y redondas. A las seis bajó el frío desde la montaña, el frío bajó en forma de una espesa neblina que aunque no lo creas hacía doler los huesos. A 2000 msnm, es algo posible, Roberto sacó una botella de un hueco y tras dar un sorbo me la pasó.
-Toma, este puro te hará entrar en calor.
-No tomo aguardiente. -Aclaré.
-Solo una buchada, no chuma. Pero si no quieres, no te obligo.
Acto seguido, pasó la botella a los demás que empezaban a beber sendos sorbos de trago. No lo bebí, imagínate si mi abuelo sentía mi aliento a alcohol, me habría matado y hubiera regañado a Roberto. Despues de eso, empezamos el camino de vuelta al comedor, allí nos daban agua con panela y tortillas de tiesto y despues de tomar lista, se daba la orden de fin del día.