Mis vacaciones con Tayta Perseo.

La leyenda del hijo del Mojanda

Tras un buen periodo de recopilacion de información, entre leyendas de las montañas, historias sobre mi abuelo y un poco de imaginación, tenía terminado ya un manuscrito, al estar en una libreta, tenía muchas páginas, te aseguro que si lo pasara a computadora no llegaría a más de cuatro. Eso mismo le decía a Julia mientras nos subíamos al bus que nos llevaba a Quito, me veía como si estuviera loco, osea, no todos los días llega alguien que te dice "voy a escribir una historia en la que metí a mi abuelo como protagonista en un mundo con misticísmos, aventuras raras y enemigos poderosos".

Despues de eso nos quedamos callados, no me salía nada de que hablar, lo juro. Aquí entre nos, Julia estaba de buen ver, no podría describirla, soy muy malo describiendo chicas sin pasarme de la raya, enserio, solo para que te hagas una idea te lo diré, usaba un centro o pollera, como le quieras decir, era de color negro y le llegaba hasta la canilla, también usaba unos zapatos de cuero bajos, usaba unas medias nylon de tono de su piel, bueno, nuestra piel porque ambos tenemos la piel cobriza. También usaba una blusa muy bonita, estaba bordada con muchos diseños de flores en distintos colores, el diseño común del pueblo Kayambi, pueblo al que pertrenece la familia de Julia. También se había peinado muy bien, no se tú, pero para mi gusto, las dos trenzas en las que había peinado su cabello me parecieron muy bonitas.

-¿Y bien? -Dijo mientras me volteaba a ver.

-¿Bien qué?

-Muestre pues lo que ha escrito, se que trae la libretita en su mochila.

-¿Querrá pues leer?

-Claro, a pesar que dice usted locuras, me entró la curiosidad.

Sin pensármelo mucho, abrí mi mochila y le entregué la libreta que contenía la historia.

-"La leyenda del hijo del Mojanda" -Dijo cuando vio la carátula que le dibujé a la libreta. -Parece que va a estar bueno el cuento.

Después de eso, se puso a leer la historia desde el primer capítulo, bueno, no es que tuviera capítulos, para mi gusto, era un oneshot. Me mantenía expectante, pero también me puse a analizar algo muy simple. Yo estaba mal vestido, me desperté muy tarde, por el apuro comí muy rápido y me vestí con lo primero que encontré. Unas zapatillas de lona blancas, un pantalón de gabardina de color caqui, creo que fue lo único que escogí bien y por si fuera poco, me puse una camiseta de Superman. Osea no hubiese estado mal si tenía el logo o el título de la película, pero no, tenía caricaturas de Superman y encima me la había puesto al revés. Ya no había nada que hacer, creo que caigo en cuenta que eso es lo que hiso que Julia me mirara como si fuera un loco.

Ya no había nada que hacer, por cierto, te voy a narrar la historia mientras Julia la lee, está muy concentrada en lo que escribí, espero no tener faltas ortográficas.

"La leyenda del hijo del Mojanda"

"Hubo una época en la que los volcanes, sendas masas de piedra y nieve como las conocemos hoy, llegaban a personificarse y cuando veían alguna mujer de su agrado, la enamoraban y se unían con ellas. De dichas relaciones, al igual que en muchas mitologías, se encarnaban los semidioses. Era muy facil distinguirlos, estos en su mayoría solían ser albinos con la piel muy blanca, ojos grises o azules, dependiendo la leyenda o el mito. Eran muy mal vistos y normalmente solía asociárseles con el resultado del abuso de un patrón hacía alguna mujer indígena.

Octavio Cahuasquí había sido una extraña exepción, era moreno, de cabellos castaños y lacios, acompañado de unos ojos zarcos tan azules como el cielo y una prominente altura. Muchos decían también que poseía una fuerza sobrehumana y que era capaz de ver seres que vivían en la alta montaña. Su madre, una mujercita retaca, pero muy cariñosa, procuraba ocultarlo, pero el muchacho solía escaparse muy a menudo y cuando regresaba traía a sus espaldas, muchos venados, guantas y soches.

Al cumplir catorce, pidió permiso a su madre para ayudarla en el trabajo de la hacienda, así que esta sin más, decidó llevarlo, ya allí, el patrón viendo al muchacho, decidió ponerlo de momento de cargador y mandadero, ese trabajo lo tuvo muy feliz, corría al pueblo y compraba todo lo necesario y después lo cargaba sobre sus espaldas, el patrón le llegó a tener cierto apego y tarde o temprano, empezó a llevarlo consigo cuando salía de cacería."

Te lo cuento hasta este punto porque en el instante en el que estaba narrándote, pasó el controlador y tuvímos que mostrar nuestros boletos, Julia había pausado de leer, después de eso puso su boleto como separador de hojas y me miró con intenciones de hablar.

-Está entretenido, ¿me lo puedo llevar?

-¿Le gustará? -Dije sonriente.

-Sí, pero aún no hablan.

-Lo harán más adelante.

-¿Y de cuantos capítulos es la historia?

-Es solo uno, no le puse un final claro.

-Debería hacerle con más capítulos.

-No creo que me salga bien, nunca he escrito más que historias cortas y eso solo cuando lo he intentado.

-Hagamos algo. -Dijo con una sonrisa. -Si le hace una historia más larga, yo misma le doy un premio.

-¿Premio? ¿Qué clase de premio?

-Es sorpresa, no se lo diré. -Exclamó con una risita. -¿Entonces? ¿Qué dice Marquito?

-Lo hago, ¿pinkie promise? -Exclamé extendiendo mi meñique para cerrar la apuesta.

-Pinkie promise. -Dijo ella también extendiendo el meñique y aprentandolo contra el mío.

Después de eso volvió a interesarse en leer el ahora primer capítulo. Por lo mismo, yo continuaré relatandote la historia.

"El patrón, decidió volver a Octavio parte de su guardia personal, le ofreció un caballo propio y le dio lo suficiente para que se comprase indumentaria de jinete, su madre al ver lo que sucedía alrededor de su hijo, empezó a preocuparse, el muchacho si no se veía bien guiado podría volverse un criminal.




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