Zdena había visto muchas cosas en su existencia celestial: demonios egoístas, crueles,
carentes de cualquier sentimiento decente, ángeles que renunciaban a la pureza por
cansancio, incluso lluvias de meteoritos cruzar el cielo.
Pero nada la había preparado para esto: una habitación humana con ropa en el suelo, tazas sin
lavar y un chico dormido en su cama con la cara hundida en una libreta.
Suspiró.
-¿Este es el alma que tengo que salvar? -murmuró, mirando a Sálem- Aunque juraría
que se ve menos perdido que yo.
Sálem soltó un maullido corto, como si aprobara el comentario.
Con un chasquido, una ráfaga de viento abrió las cortinas y el aire se llenó de destellos
dorados.
De pronto, desde el techo descendió una figura envuelta en luz, flotando apenas sobre el
suelo.
Sus alas apenas tornandose negras se desplegaron majestuosamente, y con cada
movimiento parecían absorber la luz del lugar,la luz reveló una piel trigueña que brillaba
como si guardara el calor del sol, y unos ojos cafés oscuro que contenían siglos de juicios
celestiales. Su cabello café, largo y lacio, caía con apenas unas ondas, iluminado por rayos
dorados que se movían como si tuvieran vida propia.
Zdena alzó los brazos, con voz profunda y ceremoniosa:
-¡Oh, mortal miserable! ¡Has sido bendecido con la presencia de esta mensajera del
equilibrio, portadora de la llama divina, restauradora de-!
Se detuvo.
Eli seguía ahí, completamente paralizado, con la boca entreabierta y los ojos desorbitados.
Zdena parpadeó, bajó lentamente los brazos y suspiró con un gesto de fastidio:
-...Ugh, ¿en serio? -dijo bajando el tono-Tanto brillo, tanta entrada triunfal, y tú ni una
reverencia?, ¿ni un aplauso?
Sálem maulló, como si también estuviera decepcionada.
-Está bien, olvidémoslo -añadió Zdena, sacudiendo las manos y dejando caer un poco de
polvo de estrellas sobre la cama-. Imagina que hice algo simple tipo "hola". Me habría
ahorrado mucho tiempo y energía cósmica.
Eli apenas murmuró:
-¿Eres... un demonio?
Zdena sonrió, con esa mezcla de arrogancia y picardía que le era natural:
-Depende del día, cielo. Pero hoy soy tu ángel guardián -dijo, con un guiño exagerado
mientras su resplandor disminuía a propósito-. Aunque te entiendo, mis alas tienden a
confundir un poco.
Él retrocedió un paso, todavía en shock.
-¿Mi... ángel... guardiana?
-Mhm -respondió ella, paseándose por la habitación y tocando todo con curiosidad-
Guía celestial, musa ocasional, salvadora a tiempo parcial... llámame como quieras.
Eli la observó boquiabierto, y ella, viendo su cara de incredulidad, chasqueó la lengua.
-No te preocupes, pronto te acostumbrarás.
Los ojos de Eli se abrieron de par en par, y su primer instinto fue cubrirse con la sábana.
-En fin... saluda al ángel que transformará tu vida -declaró con voz profunda,
extendiendo los brazos mientras motas de luz caían a su alrededor.
Eli parpadeó, todavía
Sálem bufó, posándose en el borde de la cama como si estuviera supervisando la escena, tragó saliva con el rostro rojo como un amanecer.
-Yo... no entiendo nada.
-Y no necesitas hacerlo. Solo acepta que he descendido para ayudarte -dijo Zdena,
cruzando los brazos con aire dramático.
Eli la observó con una mezcla de confusión y fascinación. Había algo magnético en ella,
algo que no podía clasificar. Su voz, su presencia, sus alas oscuras... todo en Zdena parecía
un contraste imposible.
Era hermosa, pero también peligrosa.
Zdena sonrió con orgullo cuando notó la mirada de Eli.
-¿Qué pasa? ¿Nunca habías visto algo tan divino?
Mencionó sarcásticamente.
Eli soltó una risa nerviosa.
-Supongo que no.
tragó saliva, sin saber si admirarla, asustarse o reír:
-¿M-me vas a ayudar... o... algo así?
-¡Oh, cielo! -Zdena dio un paso adelante, posando una mano suavemente sobre su
hombro, y luego levantó la otra dramáticamente al aire-. He venido para guiarte,
protegerte... y, si es necesario, transformarte en la mejor versión de ti mismo.
Sálem maulló, aprobando silenciosamente la exageración de Zdena.
-¡Pero eso no es todo! -continuó Zdena, girando en un círculo teatral-. Si aceptas mi
ayuda, tu vida cambiará para siempre.
Eli se sonrojó ligeramente y dio un paso atrás, confundido y curioso:
-Ehh... ¿y... qué ganas tú con todo esto?
Zdena arqueó una ceja, cruzando los brazos y manteniendo su teatralidad, pero con un
toque de sinceridad oculta:
-Eh... nada... solo... quiero ayudarte -dijo con una sonrisa juguetona.
Eli la miró, cautivado y algo nervioso:
-Solo ayudar... ¿en serio?
-Solo ayudar, cielo -replicó Zdena, inclinándose con coquetería-. Lo juro.
Sálem maulló otra vez, como aprobando silenciosamente la actuación de su ángel favorita,
mientras Zdena se preparaba para empezar la penitencia...
Mientras tanto, en el cielo
Kahiry observaba a su humano a través del espejo celestial.
La habitación de Liam estaba
llena de papeles de deudas, avisos de cobro pegados por todos lados, una libreta con
números que parecían multiplicarse y varias peleas en las que al parecer siempre se
involucraba.
-Vaya... este chico necesita más que un ángel -murmuró Kahiry, con ligera
preocupación-. Y parece... complicado.
Del espejo del taller emergió una figura luminosa.
Kahiry cruzó al mundo humano con la elegancia de una diosa.
Y justo detrás de ella, su mapache Toffe cayó de cabeza dentro de una caja de herramientas.
-He venido a-
Una llave inglesa rebotó en el suelo.
-¡TOFFE! -exclamó Kahiry, corriendo a sacarlo de la caja-. ¿Podrías al menos fingir
ser discreto?
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Editado: 31.12.2025