Zdena cruzó los brazos frente a Eli, quien seguía mirando el suelo con el ceño fruncido.
-Entonces... ¿aceptas o no? -preguntó con un tono que mezclaba impaciencia y curiosidad.
El chico levantó la mirada. Tenía los ojos enrojecidos por la falta de sueño, pero en ellos había algo nuevo: decisión.
-Está bien. Haré el trato -dijo al fin-No tengo mucho que perder, ¿no?
Zdena sonrió con un aire de victoria.
-Excelente elección. Lo primero que harás como muestra de compromiso... será limpiar este desastre que llamas habitación.
Eli arqueó una ceja.
-¿Qué?
-Si tu entorno es un reflejo de tu mente, esto...-dijo, señalando los montones de ropa y papeles por el suelo- debe ser el purgatorio.
El chico bufó, pero obedeció.
Zdena observó desde una esquina como él recogía libros, tiraba envoltorios y trataba de meter algo de orden.
Al pasar frente al armario, notó con curiosidad que Eli había guardado cuidadosamente canciones escritas a mano y su guitarra; algo en su interior le despertó interés, pero decidió no decir nada.
Más abajo, vio varios paquetes de medicinas: antidepresivas y para la ansiedad. Zdena frunció ligeramente el ceño, comprendiendo que había mucho más detrás de la fachada desordenada y descuidada de Eli.
Fue entonces cuando reparó en los detalles de la habitación:
posters con banderas de colores, frases como "Love is Love" y un colgante con forma de arcoíris sobre la cama.
Por un instante, su expresión cambió.
No dijo nada, solo se acercó y tocó uno de los posters con la punta de los dedos.
Eli la miró, algo incómodo.
-¿Qué? ¿También vas a juzgar eso? -preguntó, con una mezcla de sarcasmo y defensa.
Zdena soltó una risita leve.
-Por favor... el cielo no lo ve mal -dijo con voz tranquila, observando cómo Eli desviaba la mirada con cierta incomodidad-. El amor en toda forma es luz.
Se detuvo un instante, su voz bajó apenas, volviéndose más seria.
-Lo único que el cielo no permite... es que esa luz se mezcle con la oscuridad. Un ángel y un demonio juntos... eso sí es una condena.
Eli se quedó callado, sorprendido por la naturalidad de su respuesta.
Ella volvió a mirar el cartel y sonrió, casi con nostalgia.
-Además, el color te queda bien.
Eli rodó los ojos, intentando disimular la sonrisa que se le escapó.
Sálem observaba desde la cama, batiendo la cola, como si aprobara silenciosamente el nuevo acuerdo.
Mientras tanto, Kahiry se encontraba frente a Liam en el taller.
El chico seguía sosteniendo una llave inglesa, con una expresión entre curiosidad y burla.
Toffe, a sus pies, mordisqueaba un cable que claramente no debía tocar.
-¡Toffe, no! -exclamó ella, apartándolo.
Liam soltó una carcajada breve.
-Me gusta. Tienes mucho carácter.
-Y tú, demasiadas piezas fuera de lugar -respondió ella, mirando el taller lleno de tuercas, planos y herramientas-.
Empecemos por poner un poco de orden.
Liam suspiró, pero aceptó el reto.
Durante horas reorganizó estanterías, limpió grasa y clasificó repuestos.
Kahiry lo observaba en silencio, con cierta sorpresa: pese a su actitud rebelde, era meticuloso.
Cuando terminó , él abrió la puerta de su habitación y la dejó pasar.
Kahiry no esperaba lo que vio: el espacio era limpio, minimalista, con tonos fríos y cada objeto en su sitio.
El contraste con el taller era casi simbólico: caos afuera, control adentro.
-No lo esperaba tan... ordenado -admitió.
-Tampoco yo esperaba tener un mapache y un ángel criticón -contestó con ironía.
Toffe aprovechó para saltar a la cama y tirar un cojín al suelo
-Y ahí va la armonía -dijo Kahiry, suspirando con una sonrisa.
Por un instante, los dos se quedaron en silencio.
Y aunque ninguno lo dijo en voz alta, ambos sabían que algo había cambiado.
Un vínculo, leve pero real, acababa de formarse.
Liam no pudo evitar sonreír .
-¿Ese es tu compañero celestial?
-Si, Y por sierto , debes de sellar tu trato conmigo. - respondió Kahiry con un tono tranquilo, casi despreocupado
-¿Trato? -repitió Liam
Ella extendió una mano, una luz celeste brilló entre sus dedos.
-Prometes aceptar mis consejos y guía?
Liam dudó un segundo, luego estrechó su mano.
-Difícil promesa, pero acepto.
La energía los envolvió brevemente. Toffe chilló feliz, como si celebrara el momento.
Kahiry sonrió apenas, mirando cómo el brillo se desvanecía entre las manos de Liam .
Al mismo tiempo, en otro punto, Zdena también selló el trato con su humano.
Por un instante, ambas sintieron lo mismo: una descarga cálida que subía desde el suelo, recorriendo cada fibra de su ser.
El aire se volvió más pesado, vibrante, como si el mundo entero contuviera la respiración.
Las luces parpadearon, el viento cambió de dirección.
Sálem alzó la cabeza y maulló.
Toffe dejó de jugar y se tenso con las orejas erguidas, mientras Kahiry salió al taller.
Entonces, ambas guardianas quedaron inmóviles al sentir una luz descendiendo sobre ellas.
Una ráfaga de viento agitó las cortinas, y de pronto, un pergamino luminoso apareció frente a cada una.
Las letras doradas se movían como vivas:
> REGLAS DEL CIELO PARA GUARDIANAS EN MISIÓN TERRENAL
1. Cada guardián posee un límite de energía sagrada.
Si dicho poder se agota... el alma celestial se corromperá, tornándose demoníaca.
2.Mantener distancia de las entidades infernales.
3.El amor entre cielo y oscuridad está prohibido.
4. La misión solo termina cuando el humano encuentre su camino.
Miraron el pergamino, cada una desde su propio punto , sintiendo el mismo escalofrío.
Ambas guardianas escucharon la misma voz firme y autoritaria de Léiden.
-Bien hecho-dijo con solemnidad-Sus contratos han sido sellados. Pero recuerden: no están solas . Los demonios ya han sentido su llegada.
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Editado: 31.12.2025