Eli parpadeo varias veces, intentando procesar lo que acababa de pasar.
El resplandor se desvanecía lentamente en luciérnagas doradas, mientras el silencio llenaba la habitación.
-¿Ese pergamino acaba de firmarse solo o acabo de tener una alucinación? -preguntó,
mirando el aire.
Zdena se limitó a cruzar los brazos, completamente tranquila.
-Pasó. Ya eres oficialmente mi protegido.
-Genial ... -respondió Eli con ironía-. ¿Y qué fue eso de "mantener distancia entre
entidades infernales"? Suena a problema.
-Lo es -respondió ella sin dudar-
Hay humanos que también hacen tratos con
demonios. Esos suelen ser los complican el trabajo a los guardianes y, por ende, a sus humanos.
Eli se quedó inmóvil con una mueca de horror- Perfecto, lo único que me faltaba.
-Oh, no te preocupes -respondió Zdena con una sonrisa ligera.
Él la miró incrédulo.
-¿Y por qué no me dijiste todo esto antes del trato?
-Porque tampoco tenía idea -respondió, encogiéndose de hombros con total naturalidad.
- Yo nunca me dediqué a ser guardiana, ¿sabes? No me interesaba mucho eso de cuidar humanos.
Eli abrió la boca, escandalizado.
-¿Entonces básicamente estás aprendiendo en la marcha?!
-Digamos que estamos aprendiendo juntos. -Zdena le dio una palmadita en el hombro,con una sonrisa calmada-
Tranquilo, sobrevivirás. Bueno... probablemente.
Eli se llevó las manos al rostro.
-Mi ángel guardián es una novata. ¡Adiós, mundo cruel!
Zdena soltó una risa divertida y le revolvió el cabello.
-Eres un dramático.
Sálem maulló desde la cama, como si estuviera de acuerdo.
-¿Y cómo se supone que sabremos si uno de esos anda cerca?
Zdena suspiró.
-Talvez podría detectarlo... pero necesitaría usar parte de mi magia.
Eli abrió los ojos con desesperación.
-¡Pues hazlo! Vamos, enciende el detector celestial, saca tus alas wifi o lo que sea que
usen allá arriba.
Ella soltó una pequeña risa.
-No es tan fácil. No puedo gastar mi poder sin motivo, o me debilitaría antes de tiempo.
Lo iremos resolviendo poco a poco, por ahora, debemos concentrarnos en el presente.
Eli suspiro, intentando calmarse.
-¿Y qué se supone que haga con todo esto?
Zdena se acercó, con una sonrisa más suave.
-Por ahora, sigue haciendo lo que ya empezaste.
Puede que no parezca un gran paso, pero, arreglar tu habitación y decidir cambiar tu vida no es algo fácil, menos cuando luchas contra ansiedad y depresión. Así que... felicidades Eli, de verdad.
Él la miró sorprendido.
-¿Cómo sabes eso?
-Vi tus medicamentos -dijo ella con naturalidad-Y además... puedo sentirlo. No en tus pensamientos, sino en tu energía.
Eli se sonrojó un poco, mirando a otro lado.
-Vaya, qué invasiva.
Zdena rio con suavidad.
-No lo tomes a mal. Lo digo porque veo que estás decidido a cambiar. Y si tú vas a esforzarte, yo también haré mi parte.
-¿Tu parte?
-Tu glow up -respondió ella con una sonrisa traviesa.
-¡¿Mi qué?!
-Tu cambio de imagen. -Zdena sonrió.
No puedo permitir que un humano bajo mi protección camine por la Tierra con tan poco
estilo, tengo una reputación que mantener.
Sálem observaba desde la cama con una expresión que claramente decía: esto va a ser divertido.
A la vez en el taller, Liam parpadeó varias veces mientras el brillo se desvanecía entre
ellos.
-¿Qué... qué fue eso exactamente? -preguntó, con un gesto confundido.
-La confirmación del cielo -respondió Kahiry con calma-. El contrato se ha sellado.
-Vaya... -Liam rascó su nuca- No pensé que los ángeles hicieran contratos tan brillantes.
Se recostó contra la mesa y la observó con curiosidad.
-También no sabía que tenías hermanos.
Kahiry asintió, con una pequeña sonrisa melancólica.
-Los tengo. Y quisiera poder comunicarme con mi hermana... también está aquí, cuidando a un humano.
-Bueno, para eso existen los teléfonos -comentó él, como si fuera lo más obvio del
mundo.
Ella lo miró, genuinamente intrigada.
-Teléfonos... -repitió, pensativa-Es una buena idea, tal vez lo intente más adelante.
Liam soltó una pequeña risa.
-Si necesitas uno, puedo prestártelo. Y, por cierto, tengo una habitación libre... podrías
quedarte ahí mientras dure todo este asunto.
Kahiry lo miró sorprendida, pero terminó asintiendo.
-Gracias, acepto tu oferta.
-Bueno -dijo Liam, dándole una palmada en el hombro- Pero te advierto que Toffe se
duerme afuera.
dijo Liam, cruzándose de brazos.
-El taller ya fue suficiente caos por hoy gracias a este mocoso -señaló a Toffe con una mirada seria.
Toffe bajó las orejas y soltó un chillido lastimero.
Kahiry lo miró horrorizada y enseguida lo abrazó, como si protegiera a un niño.
-¡Eso jamás! -exclamó indignada-. Toffe no duerme afuera, ¿me oíste?
Liam la observó con una mezcla de resignación y diversión.
-¿Sabes que estás discutiendo por un... lo que sea eso, ¿verdad?
-Es un animal espiritual -respondió ella con toda seriedad-
Tiene sentimientos, y si tú tuvieras uno, también querrías dormir con él.
Liam arqueó una ceja.
-Paso, gracias. Apenas puedo dormir conmigo mismo.
Toffe gruño, como si entendiera el comentario.
Kahiry sonrió triunfante y lo levantó entre sus brazos.
-Ves, él también opina que estás siendo insensible.
-Está bien, está bien -dijo Liam, levantando las manos en rendición-. Pero si muerde un cable más, te haces cargo del funeral.
Kahiry asintió con una sonrisa satisfecha.
-Trato hecho.
Liam negó con la cabeza, sonriendo pese a sí mismo, y abrió la puerta.
-Bien
Toffe soltó un último chillido de victoria y entró saltando como si hubiera ganado una
guerra.
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Editado: 31.12.2025