El comedor estaba inundado por la luz suave de la mañana, que caía sobre la mesa impecablemente servida. Frutas cortadas con precisión, pan recién horneado, huevos y café humeante llenaban el aire con un aroma cálido. Zdena entró y se detuvo, sorprendida al ver al chef colocar los últimos detalles con movimientos medidos y silenciosos.
-¿Tienes un chef? -preguntó, sin poder disimular la sorpresa.
-No es exactamente mío -dijo Eli, encogiéndose de hombros-Es del personal de la casa, mi padre insiste en que da "una buena imagen".
Zdena -Pues... gracias por el desayuno se ve realmente delicioso -dijo con una pequeña sonrisa.
Eli-No tienes que agradecer,es lo único que siempre funciona aquí, la apariencia.
Por un momento, el silencio los envolvió. Eli comía despacio, casi sin probar bocado. Sus ojos se perdían en la taza de café como si buscara respuestas en el reflejo oscuro.
Zdena-Pensaba en hacerte algo sencillo. Un corte, ropa nueva... no para cambiarte, sino para que te sientas un poco más fresco.
Eli-Ajá... -respondió con tono apagado, sin apartar la vista del desayuno.
Zdena -¿Pasa algo? Estás muy callado. Si no te sientes cómodo con lo del cambio, podemos posponerlo.
Eli interrumpio - Solo... no entiendo por qué te importa tanto.
Zdena-Porque vi cómo te miras al espejo. Porque pareces... cansado de ti mismo.
Eli soltó una risa seca.
Eli-Claro. La apariencia otra vez. Eso es lo único que todos ven, ¿no? Cómo me veo, cómo debo presentarme, cómo debo sonreír.
-Levanta la mirada, sus ojos brillan de frustración.-Tú tampoco entiendes nada.
Zdena frunce el ceño, sin responder todavía.
Eli-¿Sabes qué pasa si llego con un corte nuevo o con ropa distinta a casa? Mi padre pensará que por fin estoy "entrando en razón". Que estoy aceptando el compromiso.
Zdena-¿Compromiso?
Él asintió apenas, pero no levantó la vista. Movía la cuchara dentro del café, girándola sin probarlo, como si ese gesto pudiera distraerlo de los pensamientos que lo devoraban. Sus hombros estaban tensos, y sus dedos temblaban levemente.
Eli tragó saliva, y sus labios se apretaron.
-Todo esto del cambio... -La voz le tembló.
Zdena inclinó el cuerpo hacia adelante, apoyando las manos sobre la mesa, y habló con voz firme pero cálida:
-Eli, deja de mirarte como si ya estuvieras roto. El descuido no es parte de ti, es solo el reflejo de lo que llevas sintiendo por dentro. Cuando el alma se cansa, el cuerpo lo delata... pero eso puede cambiar. No tienes por qué quedarte atrapado en esta versión de ti mismo que se siente derrotada.
Eli bajó la mirada. Sus manos se entrelazaban nerviosas, y un temblor recorrió sus brazos.
-No se trata de volverte alguien diferente, sino de recordar quién eres debajo de todo ese cansancio. No es cuestión de maquillaje o ropa, sino de empezar a reclamarte, paso a paso. Empieza con lo simple: peinarte, vestirte con intención, mirarte al espejo sin huir, respirar profundo antes de salir. Cada pequeño cuidado que te des será una forma de decirte: "Sigo aquí, sigo valiendo, no me he perdido por completo."
Eli -Recordar quien soy... --repitió en voz baja, casi con burla-Zdena eso no arreglara nada.
Zdena-No se trata de arreglar, sino de renovar. De que empieces a verte con otros ojos.
Eli dejó caer el cuchillo sobre el plato con un golpe seco.
¡¿Otros ojos?! -Su voz tembló apenas-En serio no entiendes nada.
Zdena se enderezó, pero no respondió. Lo miró, esperando.
Eli-¡No es tan simple! -Sus manos se apretaron sobre las piernas. - Si lo hago, todos pensarán que por fin acepté "mi papel".
Zdena -¿Tu papel?
Eli respiró hondo, tratando de controlar el temblor en su voz.
Eli: -Mi padre... me comprometió con la hija de un banquero. -Su tono fue plano, como si lo repitiera para convencerse de que era real.- Una chica a la que apenas conozco. Lo hizo sin preguntarme, porque según él "un hijo suyo no puede seguir arruinando la reputación de la familia".
Zdena: -¿Y tú aceptaste?
Eli: -¿Qué opción tenía? -Su mirada se endureció un instante- Si me niego, me manda lejos o peor,el odia todo lo que no encaja en su molde,si supiera la verdad...
Se detuvo. Su respiración se volvió más rápida, y sus dedos comenzaron a temblar.
Eli: -No puedo decirle que soy gay, Zdena,no puedo,no sabes lo que haría. Lo he escuchado hablar... de la gente como yo,"Pecadores", "vergüenzas", "enfermos". -Una risa amarga escapó de sus labios.- Así los llama ,así me llama, incluso sin saberlo.
Zdena no dijo nada. Solo lo observaba, con una expresión que mezclaba comprensión y una ligera tristeza.
Eli-Por eso no quiero cambiar,si empiezo a verme distinto, si parezco feliz, él pensará que lo acepto,que estoy de acuerdo con casarme,y ella... -sus ojos se perdieron sobre el mantel-, ella pensará que me gusta todo este asunto, pero si sigo viéndome como ahora... tal vez me rechace. Tal vez todo acabe sin necesidad de dar explicaciones .
El silencio cayó como un peso sobre la mesa.
Zdena apoyó los codos, entrelazando los dedos frente a ella.
Zdena-Entonces prefieres esconderte detrás del descuido.
Eli levantó la vista, desconcertado.
Eli-¿Qué?
Zdena: -Tu apariencia es tu escudo. Mientras te veas roto, nadie se acercará lo suficiente como para descubrir quién eres en realidad. Pero eso no te protege, Eli. Solo te encierra más.
Eli apartó la mirada. El brillo en sus ojos se volvió líquido.
Eli -¿Y si cambio... y sigo sintiéndome igual? ¿Si me miro al espejo y sigo sin reconocerme?
Zdena-Entonces al menos sabrás que lo intentaste por ti, no por ellos. -Su tono fue firme, pero cálido.- No quiero que cambies por encajar. Quiero que lo hagas para recordarte quien eres y cuanto vales.
Eli respiró hondo, con dificultad. Una lágrima se escapó sin permiso, cayendo sobre la servilleta blanca.
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Editado: 31.12.2025