Miserables entre alas

Capítulo 7

El amanecer se filtraba por la ventana del taller, tiñendo de naranja las herramientas, los planos y el coche recién reparado. Liam se estiró, intentando aflojar los hombros entumecidos. Sus manos aún olían a aceite, pero el motor rugía perfecto.

-Vaya, parece que alguien decidió no dormir -comentó Kahiry, asomándose al umbral con una taza de café humeante.

Liam levantó la vista sin mucho entusiasmo. -Dormir está sobrevalorado -murmuró, tomando la taza- Además, el auto no se iba a reparar solo.

-Tampoco tú eres de hierro -replicó ella, cruzándose de brazos-Deberías descansar.

-Sí, lo tengo en mi agenda, justo después de limpiar el taller y pagar las cuentas -respondió con tono seco, dándole un sorbo al café- Buen intento, igual.

Kahiry soltó una ligera risa. -Entonces almenos te ayudaré con la limpieza.

-Gracias, pero no pierdas nada y no dejes que tu monstruo entre-dijo sin apartar la mirada del coche.

-Qué amable eres.

-Lo intento todos los días -respondió con calma, aunque en su voz había una ironía evidente.

El silencio volvió a instalarse entre ambos, solo interrumpido por el roce metálico de las herramientas. Kahiry movía cajas y trapos, mientras Liam revisaba por costumbre cada detalle del vehículo, como si no confiara ni en el aire.
-¿Siempre trabajas así de temprano? -preguntó ella al cabo de un rato.

-Aveces-dijo sin levantar la vista.

Kahiry asintió despacio, sin añadir nada más. No hacía falta. El ambiente estaba tranquilo, sin tensión, sin palabras de sobra. Solo dos personas compartiendo la rutina, cada una refugiada en su propio silencio.

En otro punto de la ciudad, Zdena estaba sentada en el sofá, rodeada de cojines, con Sálem en su regazo. En la televisión, una película de terror reproducía gritos, zombis tambaleantes y litros de sangre.

-¿En serio ves eso a esta hora? -preguntó Eli desde la puerta, despeinado y con cara de recién despierto.

-Educación cultural -replicó Zdena sin apartar la mirada de la pantalla-Los humanos tienen una obsesión curiosa con los muertos.

Eli frunció el ceño y se acercó para tomar el control remoto. -A ver, ya basta de gritos y tripas.

Pero Zdena giró el cuerpo con agilidad, sosteniendo el control fuera de su alcance. En medio del forcejeo, Sálem decidió intervenir: mordió suavemente la pierna de Eli, apenas lo suficiente para distraerlo.

-¡Auch! ¿Qué fue eso? ¡Tu gata me atacó! -protestó él, tratando de contener la risa.

-Defiende su territorio -respondió Zdena con una sonrisa triunfal-Y parece que también le gusta la película.

Sálem, efectivamente, seguía mirando la pantalla con la cola moviéndose de un lado a otro, fascinada con los zombis. Eli resopló, vencido, y se sentó a su lado.

-No entiendo cómo puedes ver esto sin parpadear -dijo él, mirando la escena sangrienta.

-He leído sobre cosas peores en los registros celestiales. Créeme, esto no me impresiona -respondió ella encogiéndose de hombros- esto parece un documental o película de comedia.

Eli soltó una carcajada.

Por otra parte, Kahiry se agachó para recoger unas herramientas del suelo cuando algo vibró sobre la mesa del taller. Al alzar la vista, notó el celular de Liam parpadeando por las notificaciones. Frunció el ceño y lo tomó con cuidado.

-¿HaruTalk? -leyó en voz alta- ¿Quién es?

Liam, que estaba descansando en el sofá, se giró confundido.

-¿Qué? No, no, HaruTalk no es una persona -explicó rápido, levantando las manos- Es la aplicación de mensajes, como... no sé, un chat.

Kahiry lo miró con un brillo divertido en los ojos.
-Ah, ya... y la persona que te escribió, ¿sí tiene nombre o también se llama "Haru"?

Liam parpadeó, luego miró la pantalla y palideció.
-¡Maldición! -exclamó, golpeándose la frente-. ¡Soy un idiota!

-¿Qué pasó ahora?

-Son mensajes de Eli... el cliente del auto. Me olvidé completamente de responderle anoche.

-¿El del coche blanco?

-Sí, ese mismo. Seguro me escribió para preguntar si ya estaba listo, estuve tan concentrado con la reparación ...
Dicho eso, soltó un suspiro y se cubrió la cara con las manos.
-Que me olvidé por completo de responderle anoche.

-¿Tan grave es? -preguntó ella, arqueando una ceja.

-No, pero... no sé,Eli parece un chico tranquilo, tierno, ¿sabes? ,no quería quedar mal con él. -Liam bajó la voz sin notarlo, jugando con el borde del teléfono entre los dedos.

Una sonrisa leve se formó en sus labios.
-Tranquilo, Liam. No creo que un "chico tranquilo y tierno" se enoje solo porque tardaste en responderle.

Liam carraspeó bajando la mirada, mientras un leve sonrojo coloreaba sus mejillas.
-Sí, bueno... igual quiero disculparme.

Kahiry intentó mantener la compostura, pero una risita se le escapó. Luego otra. Y otra.En segundos, ya estaba riéndose abiertamente mientras apoyaba una mano en el pecho.

-¿De qué te ríes? -preguntó Liam, frunciendo el ceño, aún sonrojado.

-De ti -respondió entre risas- Es que... no te había visto así nunca.

-¿Así cómo?

-Así... nervioso, tartamudeando, todo sonrojado solo por mencionar a un cliente.

Liam se llevó una mano al cuello, fingiendo fastidio.
-Exageras,solo me dio rabia haber olvidado responderle.

-Claro, claro... -dijo Kahiry, alzando las cejas con una sonrisa divertida- "Rabia",no eran nervios ni nada de eso.

Él rodó los ojos, intentando ocultar la sonrisa que se le escapaba.
-Deberías ayudarme, no inventar historias.

-Ya lo estoy haciendo -contestó ella, volviendo a reír suavemente- Pero es que esto vale más que limpiar el taller.

Eli estaba en la sala, aún con una taza de café en la mano, cuando su celular vibró,lo revisó distraído... hasta que leyó el nombre del remitente.
-¿Liam? -murmuró, abriendo el mensaje.

> "Hola, Perdón por no responderte antes, estuve terminando el auto, ya está listo para entregártelo cuando quieras venir a recogerlo."




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.