Miserables entre alas

Capítulo 8

El cielo se había teñido de un gris espeso, el cuál anunciaba lluvia desde temprano. Frente a la entrada principal de la mansión Milenton, Eli ajustó el abrigo sobre sus hombros mientras Zdena, de brazos cruzados, lo observaba con visible fastidio.
-¿En serio vas a dejar que unas cuantas gotitas arruinen nuestro viaje? -refunfuñó, mirando al cielo con el ceño fruncido.

Eli suspiró, revisando el teléfono en su mano por décima vez.

-No son "unas cuantas gotitas", si salimos ahora, el camino se inundará antes de llegar a la mitad -respondió, intentando sonar lógico.

Zdena resopló, dando una pequeña patada a una piedra del camino.
-Qué dramático, me haces pensar que el taller es un campo de batalla y no el simple lugar de tu... amigo.
Eli la miró con una mezcla de reproche y vergüenza.

-No es "mi amigo", es solo el mecánico.

-Claro, claro -canturreó Zdena, dándole un golpecito en el brazo-Un mecánico que te pone nervioso, te hace olvidar las palabras y provoca que revises el teléfono como si fuera un tesoro. Muy convincente.

Eli se llevó una mano a la nuca, ocultando una sonrisa nerviosa mientras el primer trueno sonaba a lo lejos.
-¿Ves? Es una señal, no deberíamos salir.

-¡Oh, por favor! -protestó Zdena, abriendo los brazos-Si esperas a que el clima esté perfecto, nunca volveremos a salir de esta mansión.

Pero antes de que pudiera seguir discutiendo, una ráfaga de viento helado les azotó los rostros, seguida de las primeras gotas gruesas que golpearon el suelo. Eli la miró con una leve sonrisa satisfecha.

-Parece que el cielo está de mi lado.

-No, no, no. ¡Yo ya estaba lista para su gran y romántico encuentro! -protestó Zdena con dramatismo, pero al sentir cómo el viento golpeaba las ventanas, suspiró resignada-Está bien... supongo que el destino quiere que me quede viendo películas.

Eli sonrió, un poco aliviado. La lluvia le daba una excusa perfecta para no enfrentar todavía su segundo encuentro con Liam.

-Tal vez sea mejor así -dijo en voz baja.

Ambos regresaron al interior justo cuando la lluvia comenzó a caer con fuerza, llenando los pasillos con el eco de las gotas golpeando las ventanas. Eli se detuvo un momento frente a una del corredor, observando el agua deslizarse por el vidrio.

Había algo reconfortante en esa tormenta... como si lo protegiera, al menos por ahora, del encuentro que lo hacía dudar. Solo de pensarlo, hacía que su corazón perdiera el ritmo.
Zdena miro hacia la ventana, observando como las gotas golpeaban con fuerza los cristales.

-Bueno, parece que el cielo decidió sabotearnos -dijo con una sonrisa resignada, luego giró hacia Eli, que miraba su teléfono con gesto distraído-Al menos mándale un mensaje, ¿no?, no vaya a pensar que te olvidaste de tu pobre auto.

Eli suspiró, jugando con el celular entre las manos.

-Solo... para avisarle que no podré ir, nada más.

-Claro -respondió Zdena con una sonrisa ladeada.
Mientras él escribía, la lluvia seguía cayendo con un ritmo suave.

En el taller, Liam repasaba una lista de repuestos cuando escuchó la notificación. Su mirada se detuvo en el teléfono, una sensación extraña surgió -una mezcla de alivio y decepción- se coló en su pecho.

El mensaje era simple:
>"Perdón, no podré pasar hoy. Está lloviendo demasiado."

Intentó ignorarlo, pero sus ojos se quedaron fijos en la conversación unos segundos más de lo necesario.
Kahiry, que estaba ordenando unas herramientas, alzó la vista.
-¿Era Eli?

Liam carraspeó.
-Sí... dice que no puede venir.

Ella se asomó hacia la ventana, viendo la cortina de agua.

-Tiene razón, la lluvia está bastante fuerte, pero podrías escribirle, ¿no?, no solo por el carro, sino... no sé, para conversar.

Liam la miró, confundido.
-¿Conversar?

-Sí, ya sabes, tenerlo como amigo -respondió Kahiry con una sonrisa traviesa, acercándose al teléfono antes de que él pudiera impedirlo.
Ella alcanzó a ver el chat de Eli en HaruTalk: una foto de libros apilados, con una luz cálida de fondo.

-Mira eso, parece un chico tranquilo, le gusta leer.

Liam desvió la mirada, intentando esconder el leve rubor que le subía al rostro.

-Kahiry... deja eso.
Ella rió, dándole un golpecito en el hombro.

-Tranquilo, solo digo que no se ve nada mal.

Liam bajó la vista, pasándose una mano por el cabello para distraerse, mientras el sonido de la lluvia llenaba el silencio entre ambos.

Kahiry se quedó mirando hacia la entrada del taller
La lluvia seguía cayendo, constante, repicando sobre el techo de lata y resbalando por los vidrios empañados, podía ver las calles mojadas y los árboles que se mecían con el viento.

Su mirada se perdió entre las gotas.
Pensó en su hermana.
Suspiró suavemente, con una sonrisa triste, "Quién sabe qué estará haciendo ahora." pensó con cariño, imaginándola quejándose de la lluvia o discutiendo con su humano.
Aun así, la sensación de distancia se le clavó en el pecho. No estaban acostumbradas a estar separadas, y aunque la misión las mantenía ocupadas, el silencio entre ambas pesaba.

Por su lado, Zdena observaba la lluvia desde una amplia ventana.
El cielo gris se reflejaba en los cristales, Zdena se sumió en un profundo silencio.
Sus pensamientos vagaron hacia Kahiry.
Se preguntó si estaría bien, si su humano no le estaba dando demasiados problemas, una punzada de nostalgia y culpa la recorrió, mientras un trueno estalló a lo lejos.
De pronto, una imagen cruzó fugaz por su mente:
dos niñas corriendo bajo un árbol, riendo, con un niño pequeño detrás de ellas.

La risa era clara, inocente...
y luego vino el dolor.

Un zumbido le oprimió la cabeza, por un momento perdió el equilibrio.
Eli se levantó enseguida.

-¿Zdena? ¿Estás bien?
Ella pestañeó varias veces, enderezándose con una sonrisa forzada.




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