A veces, una sola frase puede desatar el nudo que con tanto esfuerzo habías apretado.
Liam no lo hizo con mala intención, no tenía forma de saberlo.
Aun así, su comentario cayó como un golpe.
-Entonces... -dijo con una sonrisa curiosa- su hermano menor tiene un cargo más alto que ustedes.
Se rió, sin malicia alguna-deben tenerlo harto, cuidarlas a las dos ha de ser un trabajo estresante.
Eli sonrió.
Kahiry también.
Pero Zdena... no.
Ella se quedó completamente quieta.
Sintió cómo los dedos se le apretaban entre sí sin permiso, cómo su pecho se hacía pequeño.
Respiraba, sí, pero demasiado despacio para que fuera normal.
Kahiry la miró de reojo.
Y lo entendió todo en un segundo.
-Bueno, chicos -interrumpió ella con una sonrisa un poco demasiado brillante- ¿qué les parece si tomamos un descanso?, tenemos té y galletas en la casa, podemos seguir conversando.
-Suena bien -dijo Eli, animado.
-Genial -añadió Liam, sin notar nada extraño.
Zdena solo asintió.
Muy rápido y de forma automática.
-Perfecto -continuó Kahiry, con un tono suave pero firme- Zdena, ¿me ayudas a traer las cosas?
-Sí -susurró ella de inmediato.
Al entrar a la casa de Liam, Kahiry empujó la puerta de la cocina con el hombro y dejó escapar un suspiro apenas audible, Zdena entró detrás de ella, rígida, con los pasos demasiado medidos para ser naturales.
-Zdena... -empezó Kahiry, buscando su mirada- ¿Estás bien?, te noté un poco tensa.
Zdena se quedó quieta por un segundo, luego inhaló y respondió rápido:
-Estoy bien.
-Zde...
-Dije que estoy bien -repitió, más cortante de lo que pretendía.
Sus ojos se clavan en las tazas - No es... nada de lo que valga la pena hablar.
Kahiry no insistió, conocía esa barrera, la había visto levantarse muchas veces antes.
-Está bien -dijo con suavidad, girando hacia la alacena- prepararé el té.
El sonido del agua hirviendo llenó el silencio que Zdena no podía romper.
Kahiry movía cucharas, buscaba el azúcar, acomodaba las galletas: todo con un ritmo paciente, observando de reojo a su hermana, que mantenía la espalda recta, los brazos cruzados y el ceño apenas fruncido.
Cuando todo estuvo listo, ambas llevaron la bandeja al pequeño comedor.
Liam y Eli ya estaban ahí, sentados uno frente al otro, conversando con una timidez encantadora que suavizaba el ambiente. Era evidente que Liam no era el mismo chico confiado y burlón que se mostraba con Kahiry: con Eli hablaba más despacio, elegía las palabras, sonreía de un modo más dulce, casi torpe.
Eli, por su parte, también parecía más brillante, más suelto.
-Aquí tienen -anunció Kahiry, dejando la bandeja en la mesa, los chicos agradecieron y tomaron sus tazas.
Zdena se sentó a su lado, con una sonrisa educada.
Su hermana tomó una taza.
-¿De qué hablaban?
Liam se acomodó el cabello, encogiéndose un poco de hombros.
-Él quería saber cómo te conocí.
pues... - miro a Eli y continuó- digamos que la entrada de Kahiry fue tranquila.
Pero el único que armó un desastre fue Toffe, se lanzó encima de mis cosas como si le pertenecieran.
Kahiry rió bajito, un poco avergonzada.
-Toffe se emociona rápido... eso no es mi culpa.
-Emoción es poco -respondió Liam, divertido- Ese mini monstruo casi tira los repuestos más caros.
Eli se echó a reír, y luego tomó el turno.
-Bueno, mi historia es... un poquito más dramática.
Miró a Zdena de reojo, y ella levantó la barbilla con orgullo.
-Me la imagino -dijo Liam, sonriendo.
-Imagínate una ráfaga de viento en medio del cuarto, luz por todas partes y luego ella -señaló con la cabeza a Zdena- bajando del aire como si fuera la protagonista de una obra de teatro.
Zdena se cruzó de brazos, satisfecha.
-Las entradas deben ser memorables.
-y lo fue-asintió Eli- Sálem también bajó elegantemente.
-Sálem es un amor -respondió Kahiry-al igual que Toffe pero... bueno, tiene una energía distinta.
Liam soltó una carcajada.
-Toffe es una explosión con patas, Salem al parecer es casi una nube, sería ... curioso verlos juntos, la verdad.
El ambiente estaba cálido, ligero.
La conversación continuó con risas suaves, mientras la tensión que Zdena arrastraba se ocultaba detrás de una sonrisa perfectamente ensayada.
Pero cada cierto momento su respiración se aceleraba apenas, como si se le escapara el aire. Y sus dedos... temblaban lo suficiente para que solo ojos entrenados lo vieran.
Kahiry la observó con atención, sin interrumpir la charla de Liam y Eli
Zdena dio una pequeña palmada.
Bueno--dijo con una sonrisa fingidamente relajada- mientras ustedes dos siguen conversando... sobre motores, canciones o lo que sea que los tiene tan rojos, iré a..... ver cómo está el clima.
Eli se atragantó con su propia saliva.
Liam se aclaró la garganta.
-No estamos rojos -dijo él, mientras se ponía más rojo.
Zdena sonrió, pero sus síntomas se vieron más visibles.
Kahiry lo vio.
Y su pecho se apretó.
Eso no era cansancio, no era dolor físico.
Era esa mezcla de presión en la cabeza, respiraciones aceleradas y la mirada perdida que conocía demasiado bien.
Kahiry le tomó el brazo con firmeza, apretándolo con un gesto sutil que decía sígueme.
-En cinco minutos volvemos -aseguró la rubia, sonriendo de forma convincente.
Liam y Eli asintieron.
En cuanto se alejaron unos pasos, Zdena bajó la mirada.
Su respiración falló un instante.
-Kahiry... yo no-
-Lo sé -murmuró Kahiry, bajando la voz- vamos.
Cruzaron el pasillo estrecho, lleno de estantes metálicos y cajas de repuestos. El ritmo de los pasos de Zdena era rápido al inicio, pero se volvió incierto, casi torpe. La piel de sus manos estaba fría.
Kahiry aflojó la presión en su brazo y caminó a su lado, guiándola con suavidad.
#2019 en Fantasía
#971 en Thriller
#452 en Misterio
romance fantasía acción aventuras, lgbt+, autoestima y emociones
Editado: 22.01.2026