-Antes de seguir... necesito que me digan exactamente qué ocurrió.
Zdena parpadeó un par de veces, como si su mente intentara ponerse al día con todo. Luego lo miró de frente, aún con los ojos enrojecidos.
-Léiden... ¿cómo supiste que... que estaba pasando algo? -preguntó con un hilo de voz
Léiden desvió la mirada, un gesto mínimo, pero suficiente para revelar que estaba tensado por dentro.
-Los collares -respondió finalmente.
Zdena y Kahiry se miraron, confundidas.
-¿Los... collares? -repitió Kahiry.
Él asintió con seriedad.
-Se los di por una razón, están vinculados a mi brazalete, si cualquiera de ustedes entra en un estado emocional crítico o en peligro, activaran una alerta.
Zdena abrió los ojos lentamente, sorprendida.
Kahiry bajó la mirada hacia su propio collar, acariciándolo con el pulgar.
-Entonces... -susurró la rubia- ¿Sentiste todo esto?
-No exactamente sentir -aclaró él, con un tono más bajo- Pero sí detecto la intensidad, y hoy... -se detuvo un segundo, respirando hondo- hoy la alerta se disparó tan rápido que pensé en lo peor.
Zdena tragó saliva.
Sus manos volvieron a temblar, pero esta vez no por ansiedad: era una mezcla de vergüenza y culpa.
-Lo siento... -susurró- No quería preocuparte así.
-No tienes por qué disculparte -cortó Léiden, firme -para eso me tienen, para proteger las, aunque no siempre pueda estar.
Kahiry lo observó con más atención entonces.
Notó la tensión en sus hombros, los círculos apenas visibles bajo sus ojos, cómo al mencionar "no poder estar" su mandíbula se apretaba.
-¿Dónde estabas? -preguntó ella con suavidad.
Léiden exhaló lentamente, como si al soltar el aire intentara liberar parte de la carga que llevaba encima.
-En una reunión del Consejo -respondió con un gesto leve de frustración- había asuntos que resolver...
No dio detalles, pero su expresión lo decía todo: estaba agotado, sobrecargado... y presionado por algo que aún no se atrevía a compartir.
-Intenté salir apenas la alarma se activó -continuó, llevándose una mano al puente de la nariz- pero no pude hasta que terminaron de discutir un punto importante, llegué tan rápido como se me permitió.
Zdena bajó los ojos, sus dedos apretándose contra sí mismos.
-Te hice venir corriendo... otra vez -murmuró.
Léiden negó con la cabeza inmediatamente.
-No -dijo con firmeza, acercándose lo suficiente para tocar su hombro- No pienses así, ya te lo dije no estás sola Zdena,y si tengo que dejar cien reuniones más para ayudarlas, lo voy a hacer.
Kahiry observó la escena en silencio, sintiendo la carga emocional entre ellos.
Algo más estaba detrás de esa reunión.
Y detrás de ese estrés.
Pero todavía no era el momento de presionar.
Zdena dudó unos segundos antes de hablar. Se pasó una mano por el cabello, respiró hondo y finalmente se dejó caer en la cama frente a Liam, tenía la mirada perdida, como si aún intentara poner en palabras algo que ni ella terminaba de entender.
-No fue solo un mal día -empezó, con la voz más baja de lo habitual- Me desperté con marcas... varias.
Se arremangó despacio, en su antebrazo, tres líneas delgadas, rojas, como cortes recientes, cruzaban la piel. Liam se inclinó un poco, frunciendo el ceño, pero no dijo nada.
-No son arañazos normales -continuó- Parecen... como si fueran garras, pero Sálem sería incapaz, no me golpeé con nada, no recuerdo haber hecho nada que... -apretó los labios, molesta consigo misma por no tener una explicación.
Se frotó las manos, inquieta.
-Cada día estoy más cansada, Y no es ese cansancio de dormir mal, es como si... -buscó la palabra- como si me absorbieran la energía.
Tragó saliva, el silencio entre ellos pesaba.
-A veces creo que estoy exagerando -murmuró- pero no me siento yo, me despierto agotada, irritada, como si hubiera corrido kilómetros sin moverme de la cama.
Liam la observó con esa seriedad cortante suya, en silencio.
-Solo... tenía que decirlo -finalizó- porque si sigo pretendiendo que no pasa nada, juro que voy a volverme loca.
Zdena respiró hondo, como si lo siguiente fuera incluso más difícil de admitir.
-Y hay algo más... -dijo con un temblor leve en la voz.
Allí, marcada como si hubiese sido dibujada con luz, brillaba una figura: un dragón estilizado, serpenteante, con alas que no eran de dragón sino... angelicales, una mezcla hermosa e inquietante, con contorno dorada.
-Eli tiene la misma marca dorada, Liam y Kahiry también las tienen...
Las suyas son celestes -Zdena apretó los puños- es como si estuviéramos conectados.
Hizo una pausa y alzó la mirada hacia él, seca pero vulnerable.
-La marca dorada... -murmuró, tocándose el brazo- yo ya la tenía desde que puedo recordar, pero a los demás les apareció recién cuando Kahiry y yo nos reencontramos.
Kahiry bajó la mirada, como si aún no terminara de comprenderlo.
-Es por los contratos -dijo Léiden, su voz era baja - ambas están... vinculadas a sus humanos, y lo de tu marca, Zdena... -su mandíbula se tensó- es un tema aparte, uno que no ... no quiero tocar todavía.
Zdena entrecerró los ojos, notando claramente que había algo que él no quería decir.
-Miren -continuó Léiden, enderezándose un poco mientras aún las tenía cerca-no quería decirles esto de inmediato, ya estaban suficientemente presionadas al saber que bajarían como ángeles guardianes... pero su poder no es limitado, está completamente sellado.
Zdena y Kahiry parpadearon al mismo tiempo.
-¿Sellado? -repitió Zdena, incrédula.
-Eso hace parte de la penitencia -explicó él- cuando bajaron a la tierra, sus capacidades fueron anuladas, no reducidas... anuladas, todo lo que eran... quedó bloqueado.
Un silencio pesado cayó sobre la habitación, como si el aire se hiciera más denso,Kahiry frunció el ceño, dando un paso adelante.
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Editado: 22.01.2026