Miserables entre alas

Capítulo 11

En tres semanas ocurrieron muchas cosas:las marcas dejaron de ser un misterio para sus humanos, Kahiry y Zdena aprendieron a moverse sin sus poderes, pero mientras todo parecía avanzar, su interior seguía rompiéndose a pedazos.

Durante esos dias, Zdena desarrolló una habilidad muy importante para ella: la de disimular.

Sus ataques no se habían detenido, algunos días eran apenas pequeños temblores en las manos, sutiles, casi imperceptibles.

Mientras que otros... eran peores, había momentos en los que el aire se le atoraba en el pecho y respiraba demasiado rápido, sintiendo que en cualquier momento iba a desbordarse, aunque ninguna lágrima llegara a salir.
Su cuerpo temblaba con más fuerza y la garganta se le cerraba, como si de un nudo se tratase.

En esos instantes, siempre era Sálem quien la encontraba, saltaba a su regazo, se acomodaba exactamente sobre su abdomen y empezaba a ronronear, un sonido grave y constante que poco a poco ayudaba a estabilizar la respiración acelerada de Zdena.

Kahiry también ayudaba, a su manera, antes solía recordarle ella misma cuándo debía tomar sus pastillas; ahora, para no presionarla ni estar encima de ella en cada minuto, había colocado alarmas en su teléfono, así Zdena no olvidaría nada, y tampoco se sentiría vigilada.

Aun con todo eso, ella seguía esforzándose por sonreír frente a su humano, Eli jamás había visto la peor parte, la que más la avergonzaba... y planeaba mantenerlo así.
Kahiry no se lo decía, pero lo veía, lo notaba en los detalles: la forma en que Zdena frotaba sus dedos, cómo su mirada se apagaba o perdía cuando creía que no la miraba incluso en como hablaba muy rápido cuando conversaban.

Por eso, algunas tardes escapaban juntas al parque cercano a ambas casas.
Se sentaban en la misma banca, compartiendo bebidas y silencios largos pero cero incómodos, a veces hablaban de la Tierra, del cielo, de sus humanos...
Y otras veces solo dejaban que el viento les quitara el peso del pecho por unos minutos.

Aunque al principio no lo notaron, ambas sentían la ausencia de sus poderes como una extremidad perdida.

Era frustrante y a la vez confuso...

Eli y Liam también habían cambiado, desde el día del taller, seguían escribiéndose casi todos los días.
Primero con formalidad, luego con bromas, después con conversaciones que duraban horas.

Descubrieron que tenían más cosas en común de lo que parecían:
gustos musicales, plantas, animales, e incluso una forma similar de organizarse y eso hacía que las conversaciones fluyeran cada vez con más facilidad.

Aun así, ninguno de los dos había tenido el valor de invitar al otro a salir, pero cada quien esperaba que el otro lo hiciera primero.
A veces, Kahiry caminaba por el taller y encontraba a Liam recostado en el sofá, mirando su celular con una sonrisa.

Una sonrisa pequeñita y algo torpe, no necesitaba preguntar, sabía exactamente con quién estaba hablando.

Ese pequeño brillo entre ellos dos era lo que hacía que todo se sintiera un poquito menos pesado.
Al menos... algo lindo estaba creciendo y eso era suficiente para seguir.

Esa mañana Zdena terminó de guardar su abrigo, se colgó el bolso al hombro y caminó hacia la puerta principal, Eli la acompañó hasta la entrada, como hacía siempre.
-¿Vas a ver a Kahiry? -preguntó él con aparente casualidad.

Zdena entrecerró los ojos, divertida.

-Sí -respondió, fingiendo inocencia- ¿Por?

Eli se encogió de hombros, mirando a otro lado.
-No sé, solo curiosidad.

Zdena soltó una risita suave.
-Nos veremos en el parque -agregó mientras ajustaba la correa de su bolso.

Eli asintió, pero su mirada tenía ese brillo como si quisiera preguntar algo más,Zdena lo notó, y justo antes cruzar la puerta, se volvió hacia él con una sonrisa pícara.
-Oye, por cierto... si quieres invitar a salir a Liam, deberías hacerlo, no esperes a que él lo haga, porque al parecer son igual de tímidos.

Eli se quedó congelado.
-¿Qué? ¡No me gusta! -soltó automáticamente, demasiado rápido y alto.

Zdena levantó una ceja.
-Yo no dije que te gustaba -canturreó- solito te delatas.

El rostro de Eli se puso rojo.
-Zdena... -dijo llevándose una mano a la cara- por favor vete antes de que sigas diciendo cosas sin sentido.

Ella estalló en una carcajada suave.
-Si si como digas, adiós -se burló con cariño mientras salía por la puerta.

Eli le lanzó una mirada entre indignada y derrotada, pero terminó sonriendo rendido.

Zdena caminó un par de cuadras hasta llegar al parque, el viento movía suavemente los árboles, y en una banca cercana vio a Kahiry esperándola, moviendo los pies con impaciencia, como siempre,Zdena sonrió al verla, esa era justo la compañía que necesitaba.

Cruzó la calle casi trotando, agitando una funda, apenas llegó a la banca, abrió los brazos y se lanzó hacia ella.

-¡Hola hermanita hermosa, divina, mi pedazo de pulmón la dueña de mi corazón, sin ti no sería nada! -exclamó mientras la llenaba de besitos ruidosos en las mejillas.

Kahiry apenas pudo reaccionar.
-¡Zdenaaa! -protestó entre risas mientras ella le apachurraba.

Zdena finalmente se sentó a su lado, acomodando la funda en su regazo.
-¿Y a ti qué te picó? -preguntó Kahiry todavía sonriente- Estás demasiado feliz.

-Vine de molestar a Eli -dijo Zdena orgullosa, inflando el pecho- Y además... -levantó la funda como si fuera un premio- te traje comida no sé si te va a gustar, pero huele y se ve deliciosa.

Kahiry rió más fuerte.
-Eres todo un caso...

-Obvio -respondió Zdena con ego exagerado, moviendo el cabello - Dime algo: ¿Tú has notado si Liam realmente siente atracción por Eli?

Kahiry parpadeó y luego soltó una risa suave.
-¿Notado? Zdena, Liam deja lo que esté haciendo siempre que le llega una notificación del chat de Eli,tiene las notificaciones personalizadas con un tono solo para él.




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