Miserables entre alas

Capítulo 13

La mansión estaba sumida en la oscuridad, rota solo por las luces cálidas del pasillo, cuando Zdena salió de su habitación apurada con el teléfono en mano.
Eli apareció desde el otro extremo, con el cabello desordenado y los ojos entre abiertos.

-Escuché ruido... ¿todo bien? -preguntó, aunque su expresión ya decía que presentía lo contrario.

Zdena negó rápidamente, apretando el teléfono contra su pecho por un momento.

-Kahiry estaba en línea, pero no habló. Solo escuché su respiración... y suena mal, muy mal.

Eli frunció el ceño, sus manos cerrándose en puños.

-¿Podemos rastrear la llamada? -murmuró, mirando a Zdena.

Lo intenté... -respondió ella, frustrada- No tiene GPS ni red...

Un silencio tenso cayó sobre los dos.

Y entonces, lentamente, Zdena levantó la mirada. Sus ojos, normalmente cálidos y juguetones, brillaron con un matiz serio que no mostraba a menudo.

-Pero sí tengo otra forma.

Eli la observó sin entender del todo.

Zdena sostuvo el teléfono entre sus manos, cerró los ojos y respiró hondo. El aire alrededor de ella vibró apenas, como si sintiera la presión invisible de su poder despertando.
La mansión estaba tranquila, pero de pronto el ambiente cambió; una corriente suave, casi imperceptible, se arremolinó alrededor de ellos.

-Kahiry tiene energía de nuestra misma fuente -dijo en un susurro- Puedo buscarla a través de ella.

Eli la observó con el ceño fruncido, pero dio un paso atrás para darle espacio.
Zdena colocó la mano libre sobre el teléfono y dejó que la respiración de Kahiry llenara su conciencia. Un latido cálido brotó desde su pecho, extendiéndose como un hilo dorado invisible que se estiraba hacia algún punto de la ciudad.

Su voz salió suave:
-Anclaje... guíame.

Una chispa de luz se abrió bajo sus pies, pero volvió a cerrarse de inmediato.

Zdena abrió los ojos de golpe.
Volvió a intentarlo, pero nada, el teléfono seguía mostrando la pantalla en blanco, sin ningún rastro.

-Vamos... vamos, funciona -murmuró, apretando los dientes.

Eli la observó sin atreverse a interrumpir, Ella levantó ambas manos frente a sí, intentando usar su magia pero esta vez, un temblor recorrió sus dedos.

-No puede ser -su voz se quebró un poco, y por instinto se arrancó los guantes.

Eli apenas tuvo tiempo de reaccionar.

Las puntas de sus dedos estaban ennegrecidas, como si la oscuridad la estuviera absorbiendo sus uñas eran negras, largas y afiladas, Elí abrió los ojos, sorprendido, pero no dijo nada.

Zdena siguió intentando, moviendo los dedos como si pudiera sacudir lo que fuera que la estaba bloqueando, pero la magia ni siquiera chispeó. Cada intento solo hacía que respirara más rápido, desesperada.

-¡¿Por qué no funciona?! -golpeó la mesa con la base de la palma, frustrada.

Una luz diminuta entró por la ventana, Eli parpadeo al igual que Zdena,una luciérnaga se posó sobre el teléfono de ella, su luz pulsó una vez, dos y tres.

Entonces, en la pantalla, una ubicación apareció de golpe, un camino marcado.

-¿Eso... salió de tu magia? -preguntó Eli.
Zdena no sabían de donde había llegado, si era una trampa o si podían confiar en esa pequeña luz bailando en el aire, pero aun así Zdena ya estaba tomando su abrigo.

-No importa -dijo, su voz recobrando firmeza- si buscamos una explicación ahora, nos tardaremos más tiempo en llegar.

Eli asintió, sin pensárselo dos veces y salieron de inmediato.

Kahiry estaba en la esquina del parque, temblando, con su vestido elegante, tacones y la máscara aún en la mano como si no supiera si guardarla o tirarla.

Zdena Bajó del carro antes de que Eli pudiera frenar bien.

-¡Kahiry! -corrió hacia ella.

No hubo saludo, ni preguntas, ni mirada previa,solo la abrazó fuerte. Después le puso su abrigo encima, acomodándolo sobre sus hombros mientras intentaba verle la cara.

-¿Qué pasó...? -su voz se quebraba entre angustia y rabia.

Kahiry no podía hablar,apenas respiraba entrecortado, Zdena la tomó de la mano y la llevó al carro despacio mientras acariciába su brazo.

Mientras subían, algo llamó su atención, un carro negro se estacionó al otro lado de la calle,un hombre con máscara abrió la puerta y ayudó a bajar a una mujer elegante, alta, con un vestido impecable y una máscara en forma de corona que cubría la mitad superior de su rostro, antes de entrar, ella volteó sutilmente hacia el otro lado de la calle y sonrió.

Un segundo suficiente para que Kahiry se tense, Zdena lo sintió de inmediato: cómo su respiración se normalizaba un poco, cómo sus hombros dejaban de temblar, esa presencia la impactó.

Eli también observó la escena, confundido la mujer avanzó hacia la entrada del edificio iluminado por luces, dos hombres con trajes y máscaras de hiena la recibieron con una pequeña reverencia.
El letrero en la entrada brilló:
EL EDÉN
Zdena tragó saliva y miró a Kahiry nuevamente, sin decir nada más, subieron al carro.

Al llegar a la mansión, Eli se quitó la chaqueta y se la extendió a Zdena sin decir palabra, ella agradeció con un asentimiento silencioso, todavía pendiente de Kahiry.

Apenas entraron la sentaron en el sofá, Eli desapareció y regresó con una bandeja: dos tazas de té humeante y un pequeño caramelo envuelto.

-Te ves pálida -le dijo con suavidad-Esto puede ayudarte un poco.

Kahiry tomó el caramelo con manos temblorosas, entre sorbos y respiraciones profundas, su color volvió ligeramente.
Solo cuando estuvo más calmada, Zdena se inclinó frente a ella.

-¿Estás bien? -preguntó preocupada.

Kahiry asintió despacio.
-S-sí... perdón por preocuparlos...

Zdena negó con la cabeza y le tomó las manos.

-No dudes jamás en escribirme si te encuentras en algo así, no importa la distancia ni el precio, siempre encontraré la forma de ayudarte.

Kahiry bajó la mirada, pero le apretó las manos a modo de agradecimiento, Eli recibió también su gratitud con una sonrisa cansada.




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