Miserables entre alas

Capítulo 17

El interior del auto estaba en silencio, roto solo por el sonido lejano de las risas que escapaban del Edén, las luces doradas se reflejaban en el parabrisas, Zdena permanecía sentada en el asiento trasero, erguida, con las manos juntas sobre el regazo. Kahiry, a su lado, jugueteaba nerviosamente con sus dedos.

-Aún podemos irnos -murmuró Kahiry-Nadie nos ha visto.
Zdena no respondió, Kahiry tragó saliva.

-Solo... -bajó la voz- dime que no estamos haciendo lo correcto.

Zdena giró apenas el rostro hacia ella.
-Estamos haciendo lo necesario.

Un leve pitido sonó en sus oídos.
-¿Me escuchan? -la voz de Zane sonó por el audífono.

Zdena tocó discretamente el dispositivo oculto bajo su cabello.
-Te escuchamos.

-Estamos frente al Edén, en el parque -informó- Manteniéndonos fuera del rango visual.

Mateo intervino de inmediato, con un tono satisfecho:
-Y perfectamente camuflados, gracias a mi brillante idea, parque, arbustos, todo perfectamente planeado.

Kahiry cerró los ojos un segundo.
-Mateo...

-Ya, ya -suspiró- seriedad, entiendo.

Zdena- Confirmen cuántos hay y si la reina está dentro.

-Sí, sí, para tu "gran entrada" -murmuró Mateo, apartando unas ramas para ver mejor.

-¿Perdón? -preguntó Zdena.

-Nada, solo pensaba en lo emocionante que será presentarte.

Zane lo miró de reojo, pero no dijo nada.
Mateo entrecerró los ojos hacia la entrada, o.... al menos lo intentó, la espalda de Zane bloqueaba media vista.

-Increíble...

-¿Qué pasa? -preguntó Zane.

-Que no veo nada porque estás en medio.

Zane miró hacia donde Mateo estaba agachado y se movió hacia izquierda.
-Perdón, ¿así ve mejor?, tampoco es mi culpa que usted sea del tamaño de un gnomo de jardín.

-Qué considerado, me siento muy agradecido ahora mismo.

-¿Cuántos hay? -preguntó Kahiry,
Mateo volvió a asomarse entre la hiedra, contó en voz baja.

-Uno, dos, tres...
Esperen... ¡no puede ser!

-¿Qué? -preguntó Kahiry.

-El monte Everest se movió, otra vez.
Zane suspiró.

-No es mi culpa ser alto.

-Tampoco es la mía ser bajito.

Zdena cortó con tono divertido pero firme:
-Chicos, dense prisa o nos quedaremos aquí toda la noche.

Mateo se agachó más, encontrando un hueco entre Zane y las ramas.
-Okay..., cuatro guardias, dos en la entrada principal, el de la izquierda tiene una pistola en el cinturón, el otro lleva un rifle, el tercero parece estar armado también, por último, otro haciendo ronda, ese definitivamente tiene rifle al hombro.
-¿Y la reina? -preguntó Zdena- ¿Está dentro?

Mateo observó la entrada, las siluetas moviéndose dentro.
-No la veo, hay mucha gente, pero... no, definitivamente no está, solo invitados regulares.

- No hay señales de que esté dentro.
Añadió Zane.

Mateo soltó una risa baja.
- Le encanta que otros hagan el trabajo sucio.

Zdena apoyó la espalda contra el asiento.
-Eso significa que tendremos que hacer todo el plan.

-Exactamente -dijo Zane

-A propósito... Zdena, el vestido.
Ella alzó una ceja.

-¿Qué pasa con él?

-La tela es delicada -dijo Mateo con tono serio- Fue lo único decente que conseguí a último momento, así que nada de movimientos bruscos, camina con cuidado y elegancia, como una verdadera reina.

-¿Enserio es lo que haces con poco tiempo?, te quedaron fabulosos -respondió Zdena sonriendo, matando un poco la tensión del momento.

Kahiry dejó escapar una pequeña risa.
-¿De verdad estamos hablando de moda ahora?

-Siempre -respondió Mateo- Una mala entrada arruina todo el espectáculo.

Zane ignoró el comentario.
-Una vez que salgan del auto y crucen la entrada, no podremos intervenir sin exponernos.

El silencio se apoderó del interior del vehículo.
Kahiry miró a Zdena.

-Si algo sale mal...
Zdena tomó aire lentamente.

-Entonces improvisamos.
Mateo chasqueó la lengua.

-Esa es la actitud, me encanta esta tensión, todo está a punto de explotar.

Zdena apoyó la mano en la puerta.
-No se olviden de usar sus mascaras de grulla.

-Lo haremos
Zdena asintió.

Zane salió primero del escondite, ajustándose la máscara de grulla antes de dirigirse con paso firme hacia el auto, abrió la puerta y tomó el volante, el vehículo se puso en marcha suavemente.
Desde el asiento trasero, Kahiry observaba las luces del Edén acercarse poco a poco.

-Mateo -dijo Zdena- Es tu turno.

-Oh, por supuesto -respondió él- El momento que todos esperaban.
Se escuchó el leve sonido de una puerta cerrándose.

-Estoy entrando -añadió- Y solo para que conste, si sobrevivo a esto, quiero reconocimiento.

-Concéntrese -ordenó Zane sin mirarlo.

El auto se detuvo.

-Listo-indicó Zane-recuerden: cabeza en alto, pasos firmes.

Zdena asintió, Kahiry apretó el borde de su vestido.

-Nos vemos adentro -murmuró ella.

-Con cuidado -respondió Zane- Estaré atento.

Las puertas del auto se abrieron, el aire nocturno las envolvió de inmediato, cargado de música, risas y exceso.
Caminaron juntas hacia la entrada, entonces, la voz de Mateo sonó en sus audífonos .

-Porque desde este momento... el Edén tiene una nueva corona.

Hizo una pausa exagerada, buscando la siguiente línea.
-Una Reina presente, hermosa, audaz y superior.

Pausa dramática-Con ustedes... Zdena-la voz de Mateo llegó , claramente
más teatral-

Zdena se detuvo apenas un segundo, mirando a Kahiry

-Perfecto -dijo Zdena- Justo a tiempo.

Ambas ajustaron sus máscaras y cruzaron las puertas.

Uno a uno los invitados comenzaron a notarlo:
Zdena no llevaba máscara,avanzó con calma, el porte erguido, Kahiry caminaba a su lado, silenciosa, imitando esa tranquilidad. No pidieron permiso; simplemente saludaron con una leve inclinación de cabeza, como si aquel lugar les perteneciera desde siempre.
Zdena se dirigió sin dudar al sitio habitual de la reina, y se sentó.




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