Las tazas cayeron al suelo, el sonido seco de la cerámica rompiéndose resonó en el salón, mientras el té se derramaba lentamente sobre la alfombra.
Kahiry se quedó inmóvil, la máscara de grulla ocultaba su expresión, pero su cuerpo se tensó al instante, giró el rostro hacia él, Liam la miraba fijamente, tardó un segundo en darse cuenta de lo que había hecho, reaccionó con torpeza controlada, arrodillándose enseguida para recoger los restos.
-Perdón -repitió con voz firme- No volverá a pasar.
La reina no comentó nada, solo enderezó la espalda, acomodó con elegancia la manga de su abrigo y, cuando habló, lo hizo como si nada hubiera pasado.
-Lindo nombre -dijo, dirigiéndose a la mujer de la máscara- Mucho gusto.
Pero Kahiry no respondió, ni siquiera la miró, su total atención estaba en Liam, intentando entender por qué se encontraba ahí, Zdena, en cambio, observaba con atención.
-¿Qué hace él aquí? -preguntó, con tono endurecido- Tú sabías que vendríamos, ¿cierto?
Kahiry giró de inmediato hacia la reina, sorprendida con voz tensa.
-¿Quién eres? -preguntó- ¿Y de dónde nos conoces?
-Yo... -intentó decir, pero se detuvo.
Su mirada fue directa a Zdena, cargada de rabia contenida.
-Se suponía que deberías estar muerta.
Zdena no se movió.
-No te conozco -respondió - No sé de qué hablas.
La reina se quedó quieta, no percibía mentira ni provocación, solo confusión, antes de que pudiera reaccionar, la puerta se abrió con brusquedad, una hiena entró al salón, inclinando la cabeza.
-Su Majestad -dijo-Necesito su ayuda de inmediato.
La reina reaccionó al instante miró al hombre y luego a Liam.
-Sírveles algo de beber -ordenó-Vuelvo enseguida.
Y sin dar espacio a objeciones, se giró hacia la hiena.
-¿Qué ocurre? -preguntó, saliendo del salón.
La puerta se cerró.
Durante un largo momento, nadie habló, Liam se movía nerviosamente por el lugar evitando sus miradas, Zdena fue la primera en romper el silencio.
-¿Van a hacer como si nada estuviera pasando? -dijo, con voz firme, Liam se detuvo y se quitó lentamente la máscara.
-¿Puedo saber qué está ocurriendo? -preguntó, tenso.
Kahiry lo miró.
-Queremos ayudarte... -dijo.
Liam alzó la vista hacia ambas.
-¿Desde cuándo lo saben?
Kahiry dio un paso al frente.
-Ponte la máscara -ordenó.
Liam la miró.
-No hace falta -respondió con una media sonrisa cansada- Ya conoce mi rostro-dijo, despreocupado, casi con resignación- En cuanto cruzas la entrada del salón rojo... ya es inútil ocultarse.
Zdena frunció el ceño.
-¿Qué quieres decir?
Liam apoyó la tetera sobre la mesa con cuidado, como si explicara algo obvio.
-Aquí solo entran dos tipos de personas -continuó- Aquellos cuyos rostros la reina ya conoce...
Alzó la vista, directo hacia Kahiry.
-O aquellos a los que la reina quiere ver, este salón no es para extraños -añadió-Es para los que ya están marcados.
Kahiry apretó los dedos.
-Ponte la máscara de todos modos -repitió.
Liam la observó unos segundos más, esta vez, su expresión cambió, tomó la máscara y se la colocó, mientras la máscara volvía a cubrir su rostro, un pensamiento se le impuso, Eli.
- ¿Eli también está aquí...? - preguntó de pronto
-No -respondió Zdena- No sabe nada.
Liam cerró los ojos y lleno de alivio murmuro. -Me alegra.
Ajustó su máscara de ciervo y volvió a su postura habitual, neutral y servicial.
-Por cierto -dijo Liam - Mencionaron que venían con compañía, por un momento pensé que se referían a Eli.
Zdena y Kahiry se pusieron de pie al mismo tiempo.
-¡Nuestros guardaespaldas! -dijeron ambas a la vez.
La frase salió cargada de preocupación y urgencia.
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Editado: 10.02.2026