Miserables entre alas

Capítulo 20

Desde la distancia, Zane fue el primero en notarlo, Zdena y Kahiry avanzaron entre murmullos, pasos inseguros y miradas clavadas como cuchillos, el salón entero parecía contener la respiración cuando ambas tomaron asiento en el trono de la reina.
Mateo chasqueó la lengua por lo bajo.
-Míralas... -murmuró- se ven muy lindas, los vestidos les quedaron perfectos, la verdad me lucí.

Zane no respondió, sus ojos ya estaban calculando trayectorias, se movieron sin prisa, mezclándose entre la multitud, quedando justo detrás de dos guardias. Cuando los hombres tensaron los hombros, listos para actuar, Mateo apoyó el arma contra la espalda del primero.
-Ni lo intentes -susurró, con calma - Diles a tus hombres que bajen las armas... o te perforo el corazón antes de que puedas pestañear.

El segundo guardia tragó saliva, la hiena llevó la mano a la radio, la voz quebrada apenas disimulando el miedo.
-Bajen las armas -ordenó-Algunos obedecieron, otros dudaron.

Zane frunció el ceño, no habían contado con los otros, desde los accesos laterales, guardias de vigilancia emergieron en posiciones estratégicas, cerrándoles el paso, demasiados...

Mateo sonrió tenso.
-Bueno... esto se puso feo.
No hubo enfrentamiento inmediato, no hizo falta, cuando la reina apareció y entró al ascensor junto a Zdena y Kahiry, la orden cambió, en cuanto las puertas se cerraron, los guardias se les echaron encima.

-Imbéciles, están muertos-gruñeron, empujándolos sin cuidado.
Zane no se resistió, Mateo tampoco, sabían cuándo pelear... y cuándo esperar, los arrastraron hasta la entrada principal, allí, los guardias con máscara de perro, esperaron a las hienas las cuales salieron detrás, una de ellas habló sin dudar.
-Mátenlos.

Mateo giró el rostro hacia Zane, los ojos encendidos, buscando permiso, Zane negó apenas con la cabeza.
Mateo apretó los dientes, bajando el arma lentamente.
Y entonces pasó, la radio sonó, la orden de disparar estaba a punto de repetirse... pero los guardias se quedaron rígidos, uno soltó el arma, intentaron moverse, pero no podían.
Todos estaban completamente inmóviles, Zane y Mateo aprovecharon el instante, zafándose con rapidez, Mateo soltó un largo suspiro y una risa nervios.

-No puedo creerlo ... -rió- Eso estuvo increíble.

Zane lo miró de reojo, serio.
-¿Qué le divierte tanto?
Mateo se encogió de hombros, todavía sonriendo.

-Que seguimos vivos... qué confíe en ti y que cuando Zdena dice que tiene un plan de respaldo, lo dice en serio.

Zane volvió la vista hacia los guardias, Mateo se llevó una mano a la boca para contener la risa... pero fracasó.

-Pobres diablos -dijo, paseándose frente a los guardias inmóviles- Si yo grabara esto ahora mismo, serían virales, el mejor maniquí challenge de la historia.

Zane lo miró sin mover un músculo.
-¿El qué?

Mateo se giró hacia él, ofendido.
-¿Vives debajo de una piedra o qué?, Es un reto, la gente se queda completamente quieta mientras alguien graba alrededor, exactamente esto -Señaló a un guardia con la boca abierta.

Zane lo siguió observando, inexpresivo.
Mateo susurro entre dientes.
-Ah..., cuando uno tiene que explicar el chiste, deja de ser gracioso.

Zane se dio media vuelta y empezó a caminar hacia un punto más oscuro de la entrada, un lugar desde donde aún pudiera vigilar por si ellas salían, Mateo en cambio, siguió.
-Míralos, míralos -dijo, señalándolos- Este estaba a punto de correr a avisar, tiene la piernita levantada y todo.

Zane siguió avanzando... pero una risa breve se le escapó.

Mateo se quedó congelado, girando lentamente la cabeza.
-¿...Te acabas de reír?

Zane se detuvo, carraspeó y recuperó su tono serio en un segundo.
-Muévete -dijo- Tenemos que escondernos antes de que vuelvan a la normalidad.

-Relájate Zdena tiene todo bajo control, ¿Además que es lo peor que podría pasar?

Zane se tensó de golpe,
Sintió el frío metálico en su espalda antes de oír una voz.
-No será necesario.

Zane levantó apenas las manos.
La reina emergía de las sombras, elegante, peligrosa, mientras uno de sus hombres le apuntaba por la espalda con absoluta calma, su mirada pasó de Zane a Mateo, ladeando la cabeza con una sonrisa cargada de sarcasmo.

-Sus amigas los esperan.
Mateo tragó saliva.

-Mierda..., Tenía que abrir mi bocota.

Zdena y Liam permanecían sentados, en silencio, observando a Kahiry, la puerta del salón no cedía, Kahiry había probado de todas las maneras posibles.
-Kahiry... -dijo Zdena al fin, con voz baja- Ya intentamos de todo.
Ella no se detuvo.
-Seguramente estarán bien -continuó-Ellos saben cómo cuidarse,
Kahiry giró el rostro apenas un segundo, pero no respondió, volvió a la puerta, apoyando la frente contra el metal antes de insistir otra vez, Liam preocupado se inclinó hacia Zdena bajando la voz.

-¿De verdad crees que estarán bien? -susurró, sin dejar de mirar a Kahiry- Este lugar no perdona.

-Paralicé a los guardias -dijo Zdena - No hay forma de que les hagan daño.

Desvió la mirada hacia la puerta, hacia Kahiry.
-Y en cuanto a la reina... -añadió- no creo que los mate ni los golpee, si quiere llegar a un acuerdo con nosotras, no puede permitirse eso.

En ese instante las puertas del salón se abrieron.
-Les traje un regalito -anunció la reina,
Mateo y Zane entraron escoltados, aún tensos, pero ilesos.
Kahiry se puso de pie de inmediato; Zdena hizo lo mismo, avanzando un paso hacia ellos.
-¿Están bien? -preguntó.
Ambos asintieron.
Kahiry soltó el aire que no sabía que estaba conteniendo y entonces miró a Satana, la reina volvió a ocupar su asiento con calma, cruzando una pierna, como si nada de aquello hubiera requerido esfuerzo alguno.
-¿Qué esperan? -dijo- No tengo todo el tiempo.
Todos tomaron asiento.
-Les tengo una propuesta -continuó Satana, girando el rostro hacia Liam.
-Liberaré al ciervo.
Liam alzó la cabeza de golpe.
-Pero... -añadió la reina, girándose hacia Kahiry- con una condición.
Zdena dio un paso al frente.
-Dilo de una vez.
La reina no apartó la mirada de Kahiry.
-Ella se queda conmigo por una semana.
El aire se volvió pesado.
-Tengo un inconveniente -prosiguió- y necesito su ayuda.
-De ninguna manera -respondió Zdena al instante.
-Entonces no hay trato -replicó Satana, automática.
Zdena apretó los dientes.
-¿Por qué mi hermana? -exigió- Yo también soy un ángel.
La reina inclinó la cabeza, evaluándola.
-Pero ella es más pura.
-¡Basta! -interrumpió Kahiry.
Todas las miradas se posaron en ella.
-Me quedaré.
-¡No lo hagas! -Liam se levantó de golpe- No es necesario, yo puedo solo.
La reina soltó una risa suave y cruel.
-¿Tú? ¿Poder solo? -negó con la cabeza- Ya vi tu contrato niño, te quedan cincuenta años más aquí... sin contar la otra deuda, Liam bajó la cabeza, no dijo nada, Zdena miró a Kahiry con los ojos llenos de preocupación.
Volvio a mirar a los ángeles -Elijan, la libertad de Liam o una semana.
-Voy a estar bien -dijo Kahiry, sonriendo apenas.
Zdena cerró los ojos un segundo, luego miró a Satana.
-Aceptamos, pero quiero ver a mi hermana seguido, prométeme que no la tocarás ni la obligarás a nada -la reina levantó ambas manos con una pequeña sonrisa.




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