Miserables entre alas

Capítulo 26

El auto atravesó las puertas de la mansión mientras Kahiry miraba por la ventana sin duda no era como lo había imaginado, esperaba algo oscuro, sombrío y amenazante. Pero lo primero que vio fue un jardín enorme lleno de rosas rojas, miles de ellas, perfectamente cuidadas, extendiéndose cual mar carmesí.
Era impresionante, nunca antes había visto algo así, aunque no pudo verlo por completo, ya que un muro alto rodeaba el jardín, ocultando gran parte de él, cuando el auto se detuvo frente a la entrada principal, varios empleados salieron de inmediato, acercándose para ayudar con el equipaje.
Pero Satana levantó una mano, deteniéndolos.

-Yo me encargo -dijo con calma.

Sin esperar respuesta, tomó ambas maletas como si no pesaran nada y caminó hacia la entrada, por su parte, Kahiry la siguió en silencio. El interior de la mansión tampoco era lo que esperaba.

De hecho, era... cómoda, incluso hasta cálida. Sus techos eran muy altos los pisos de madera pulida y lámparas elegantes que derramaban luz dorada, también había cortinas color vino.

Pero algo llamó su atención de inmediato, algunas paredes estaban llenas de retratos, todos de personas pelirrojas, al parecer eran de diferentes épocas, diferentes edades y diferentes estilos, pero todas tenían su cabello pelirrojo, a pesar de que había muchas fotos, Satana no se encontraba en ninguna.
Kahiry frunció el ceño, pero no preguntó, subieron las escaleras en silencio y Satana se detuvo frente a una puerta al final del pasillo y la abrió.

-Esta es tu habitación -dijo, dejando las maletas dentro.

Kahiry entró despacio, la habitación era enorme, demasiado grande para ser un simple cuarto de servicio. Había una cama amplia con sábanas blancas impecables, un armario de madera tallada, un escritorio junto a la ventana, e incluso un sillón junto al balcón.

Kahiry caminó hacia él y abrió las puertas de cristal. El aire fresco la recibió de golpe, cargado con un olor intenso y agradable a rosas.

Desde ahí podía ver más del jardín, las rosas se extendían en todas direcciones, el muro seguía bloqueando parte de la vista, pero lo que alcanzaba a ver era suficiente.

-El olor de las rosas es muy fuerte -comentó sin voltear- Pero agradable.

Satana estaba recostada contra el marco de la puerta, observándola.
-Lo sé -respondió simplemente.

Kahiry se giró hacia ella.
-Pensé que las habitaciones de los empleados eran más... pequeñas.

Satana no dudó ni un segundo.
-Esta es la habitación para empleados.

Mentía, y ambas lo sabían, pero Kahiry no insistió, bajaron las escaleras juntas al tiempo que Satana le explicaba brevemente sus tareas.

-Serás mi asistente personal -dijo con tono neutral.

-Entiendo.

-Tus tareas principales serán en mi oficina, te encargaras de la limpieza y organización de documentos, nada complicado.

-Está bien.

Para llegar a la oficina, tenían que pasar por la sala principal, y ahí estaba ella una mujer pelirroja sentada en el sofá, con un libro en las manos, cuando las escuchó entrar levantó la vista. Sus ojos se abrieron ligeramente con sorpresa.

-Satana -dijo, cerrando el libro- No sabía que tendríamos invitados.
Satana se detuvo.

- Es la nueva empleada.
La pelirroja se puso de pie, sonriendo ampliamente mientras se acercaba a Kahiry.
-¡Qué bien! -dijo con entusiasmo- Mucho gusto , soy Vivyan.

Extendió la mano y tomó una de las de Kahiry con calidez.
-Cualquier cosa que necesites, cuenta conmigo.

Antes de que Kahiry pudiera responder, Satana actuó rápido ,quitó la mano de Vivyan con un movimiento firme.

-Eso no será necesario -dijo friamente.

Vivyan soltó una risita suave.
-Como digas.

Se despidió de Kahiry con un gesto de mano y salió de la sala , segundos después , siguieron caminando hacia la oficina cuando escucharon un grito.

-¡Hay un monstruo en la oficina!-
Una de las empleadas salió corriendo por el pasillo, con expresión de pánico.

-¡Está votando todos los libros!
Satana se puso en alerta de inmediato.

-Quédate aquí -le ordenó a Kahiry.
Entró a la oficina, Kahiry esperó apenas un segundo ante de asomarse por la puerta, pero a Satana le tomo unos segundos para salir sosteniendo algo entre sus manos.

Un mapache.

-Este... es el monstruo -dijo, mirando al animalito con expresión entre divertida y resignada.

Y entonces se rio soltando una risa genuina y suave.

-¡Es mío! -exclamó Kahiry de inmediato.

Satana la miró, todavía sonriendo.
-Ya lo sé -respondió con calma- No te preocupes, no lo voy a sacar. Solo procura que no agarre documentos importantes.

Kahiry sonrió también, acercándose para tomar a Toffe, Satana se quedó mirándola mucho tiempo.
Hasta que se dio cuenta y se aclaró la garganta, apartando la vista.
-Como verás -dijo, señalando la oficina- el lugar es inmenso, tendrás que limpiar diariamente, el escritorio, las estanterías, cada libro si es posible.

Hizo una pausa.
-Soy... alérgica al polvo, así que no quiero que se acumule.
Kahiry asintió, sosteniendo a Toffe con cuidado.

-Entendido.

Luego miró al mapache con el ceño fruncido.
-¿Cómo llegaste aquí? -le regañó- Te dije que te quedaras con Liam.

Toffe solo le gruñó, moviendo la cola, Satana soltó otra risa suave inevitablemente le causaba ternura. No podía evitarlo.

Desde el pasillo, Vivyan se asomó al escuchar las risas, por más que lo intentó, jamás había logrado sacarle una sonrisa a Satana, ni una sola vez en todos los años que llevaban viviendo juntas.

Y ahora esta mujer rubia, supuestamente empleada, la hacía reír en menos de diez minutos.
Vivyan entrecerró los ojos a la vez que observaba, era obvio, esa mujer no era una simple empleada, era alguien importante, y definitivamente, había algo más detrás de todo esto.Sonrió para sí misma.
Esto se está poniendo interesante...




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