Kahiry se encontraba en el jardín celestial, el cielo era de un azul sin nubes, sin límites. El aire olía a flores que no tenían nombre en la tierra. Estaba sentada bajo un árbol inmenso, con libros abiertos frente a ella, pergaminos llenos de información sobre avances humanos.
Hasta que alguien apareció, un ángel de cabello castaño, alas blancas desplegadas y expresión amable.
Zdena.
Pero no la que conocía ahora. Esta era diferente más... completa.
Más feliz.
Era el reflejo exacto de la fuente, pura, radiante y sin sombras, todos los ángeles eran así. Hacían sus tareas sin cuestionar ni dudar a la vez que protegían el Vitalarium, guiaban a las almas y estudiaban al mundo humano.
Zdena se acercó mirando los libros esparcidos.
-¿Estás lista para bajar al mundo humano? -preguntó sin preámbulos.
Kahiry levantó la vista.
-Hola... eh... ¿Tan rápido? Apenas nací...
Zdena se detuvo, frunciendo el ceño.
-Eh? Cierto... perdón. Eres parte de las historiadoras. Últimamente están prefiriendo nacer en el mundo humano.
Kahiry asintió despacio, mirando de nuevo sus libros.
-Sí..., cada vez más ángeles se suman a ello.
Hizo una pausa.
-Aunque no los culpo. Ver, formar y tener una familia...
Miró a Zdena.
-Es decir... ya sabes. Es mucho más diferente tener hermanos y papás que solo amigos.
Zdena la miró seria.
-Kahiry, no me digas que estás pensando en nacer.
Se sentó a su lado.
-Créeme, allá no es tan fácil como piensan. La mayoría de historiadores solo ven y reciben las cosas buenas del mundo. Es mucho mejor ver desde aquí, en serio.
Kahiry ladeó la cabeza.
-¿Pero por qué?, ¿Los humanos son tan malos?, ¿Qué no eran antes ángeles?
Zdena exhaló despacio.
-Es... mucho más complicado que eso. Aunque no me permiten decir de más.
Hizo una pausa.
-Pero hay ciertas modificaciones que adquieren. Y que los diferencian de nosotros.
Kahiry la observó un momento.
-Tú... ¿nunca has pensado en ser humana? ,¿Tener una familia?
Zdena no dudó ni un segundo.
-Pff, claro que no.
Sonrió apenas.
-Es lindo verlos desde aquí, pero tener una propia... no. Por algo tengo a mis amigos aquí. Tengo una vida, y no la dejaría para probar suerte abajo.
En ese momento, la puerta principal del jardín se abrió, un ángel joven, de cabello castaño claro y sonrisa amplia, salió guiando a un grupo de ángeles recién formados.
-¡Buenos días! -dijo con entusiasmo.
Tanto Kahiry como Zdena lo saludaron con gestos de mano.
-¿Quiénes son ellos? -preguntó Kahiry, curiosa.
Zdena se puso de pie, sacudiendo su túnica.
-Son el nuevo grupo de historiadores. Como la información e inventos crecen cada vez más, necesitamos más grupos. Así que decidimos reclutar más.
Señaló al ángel que los guiaba.
-El alto de ahí es Léiden. Él los guía, también será parte de tu grupo. Solo estamos esperando que te pongas al día junto a otro ángel, Anica. Cuando pasen la prueba, se unirán a las misiones.
Kahiry observó al grupo acercarse. Todos parecían emocionados, hablando entre ellos sobre lo que habían visto.
-Hoy tuvieron su primera misión -continuó Zdena- Infiltrarse y ver los avances científicos.
Kahiry asintió, pero su mirada se desvió hacia otra cosa.
Detrás del edificio principal, protegida por columnas altas y ángeles de guardia, había una fuente.
Era una pila de agua suspendida en el aire, brillante y pulsante, con luz que cambiaba entre dorados, blancos y azules.
El Vitalarium.
Kahiry la había visto solo una vez, cuando nació. Hace una semana.Recordaba la sensación de emerger de esa luz, la pureza. La energía que latía.
Zdena notó su mirada.
-No te acerques -dijo con voz seria- Sabes las reglas.
Kahiry asintió.
-Lo sé. no debemos acercarnos, pero ¿Por qué?
-La energía podría reaccionar de más. Desbordarse o peor... romperse.
Hizo una pausa.
-Por eso los Vitalios la protegen.
Kahiry la miró.
-Tú eres una de ellos, ¿cierto?
Zdena asintió.
-Soy parte del grupo que la protege. Fui una de los primeros ángeles creados, es mi deber.
-Y fui yo quien te recibió cuando naciste de ella.
Kahiry sonrió apenas.
-Lo recuerdo.
-Y por eso eres mi amiga ahora.
Luego de unos minutos, Zdena se despidió, regresando a sus tareas.
Kahiry se quedó sola, mirando a los demás ángeles a su alrededor. Todos sonreían, parecían... completos.
Pero ella no.
A pesar de tener su propósito como historiadora... aún sentía que no pertenecía ahí del todo.
Sentía que quería ir al mundo humano, nacer ahí. Experimentarlo. Pero apenas dejó de hablar con Zdena, algo más fuerte la jaló, una curiosidad que no podía ignorar.
Se dirigió hacia la biblioteca de historiadores, el edificio era inmenso, construido de columnas blancas, techos altos y estanterías también había libros flotando, ordenándose solos a la vez que expulsaban una luz tenue.
La biblioteca tenía varias secciones, azul para historia humana general, dorada para avances científicos, verde para la naturaleza y sus ecosistemas.
Y roja.
Kahiry se detuvo frente a esa sección, estaba marcada con ese color como señal de advertencia. Ningún ángel común podía acceder.
Solo los Vindictios.
Ángeles que estaban para guiar y enseñar a los historiadores. Cuando un historiador tenía el reconocimiento suficiente, se convertía parte de ellos, los únicos autorizados para leer esa sección.
Kahiry miró su alrededor, nadie la observaba.
Se acercó despacio, con el corazón latiendo más rápido.
Sabía que no debía, pero había algo ahí dentro que la llamaba, a pesar de que querer nacer como humana, había algo que le llamaba mucho más la atención.
¿Por qué los humanos eran diferentes a los ángeles, acaso eran malos?
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Editado: 24.03.2026