Miserables entre alas

Capítulo 30

Kahiry bajó las escaleras despacio, había pasado la mañana intentando procesar todo. Toffe la seguía de cerca, todavía un poco resentido por el susto de la mañana.

Cuando llegó al comedor, esperaba encontrar a Satana, pero no estaba, solo había una empleada ordenando la mesa del desayuno.

-Buenos días.

La empleada levantó la vista y sonrió.

-Buenos días, señorita. ¿Desea desayunar?

-Sí, gracias. ¿Has visto a... -dudó- a Satana?

La empleada negó con la cabeza.

-No ha bajado esta mañana debe estar en su habitación.

Kahiry asintió despacio. Satana estaba evitándola.

-Entiendo, gracias.

Se sentó a desayunar sola, con Toffe trepando a la silla junto a ella, después del desayuno, intentó buscarla.

Revisó la oficina, el jardín e incluso el salón principal, pero cada lugar que revisaba, estaba vacío.

Era como si Satana supiera exactamente dónde iba a ir Kahiry y se moviera justo antes, frustrada, regresó al pasillo principal encontrándose con Vivyan, bajando las escaleras con un vestido elegante color esmeralda.

-¡Kahy! -dijo con su habitual sonrisa- Buenos días, ¿Buscas algo?

-Eh... sí. ¿Has visto a Satana?

Vivyan ladeó la cabeza, con curiosidad.

-Mmm, no. Desde temprano no la he visto, ¿Pasó algo?

-No, nada -respondió Kahiry rápidamente.

Vivyan la observó un momento más, con esa sonrisa que parecía saber más de lo que decía.

-Bueno..., si la encuentras, dile que necesito hablar con ella.

-Claro.

Vivyan se despidió con un gesto de mano y siguió su camino, Kahiry suspiró regresando a la cocina, donde Inés estaba limpiando los platos.

-Inés

La empleada se giró con una sonrisa.

- ¿Necesita algo?

-¿Has visto a Satana?

Inés negó con la cabeza, pero su expresión cambió ligeramente, como si supiera algo.

-No... pero si quieres, puedo ayudarte a buscarla.

Kahiry sonrió apenas.

-No te preocupes. Solo... si la ves, ¿Puedes decirle que necesito hablar con ella?

-Claro.

Inés la miró con complicidad.

-Por cierto... ¿todo bien entre ustedes?

-¿Por qué lo preguntas?

Inés se encogió de hombros, sonriendo.

-Solo... se nota que algo cambió. En buen sentido.

Kahiry no supo qué responder así que Inés volvió a sus tareas mientras tarareaba una canción.

Kahiry regresó a su habitación, derrotada, sentándose en el borde de la cama, mirando por el balcón.

Toffe trepó a su regazo, acomodándose.

-No sé que hacer...-murmuró.

El mapache la miró con ojos brillantes, luego saltó de su regazo y corrió hacia la puerta.

Se detuvo, mirándola y salió corriendo por el pasillo a su vez Kahiry se puso de pie de golpe.

-¿Toffe?

Lo siguió.

El mapache corría bajando escaleras, girando en esquinas, hasta llegar a una puerta al final de un pasillo que Kahiry no había explorado antes.

Toffe se detuvo frente a la puerta y la rascó con sus patitas, Kahiry se acercó despacio.

Tocó la puerta.

-¿Satana? -llamó con voz suave.

Hubo una pausa, luego, la puerta se abrió apenas. Satana estaba ahí, con el cabello suelto, sin maquillaje, vestida con ropa casual. Se veía... cansada.

-Te estuve buscando -dijo Kahiry.

Satana bajó la mirada.

-Lo sé.

Hubo un silencio incómodo.

Toffe entró corriendo por las piernas de Satana, trepando a un sillón dentro de la habitación, Satana soltó una risa corta y nerviosa.

-Tu mapache es muy insistente.

Kahiry sonrió apenas.

-Sí... lo es.

Otro silencio.

Kahiry respiró hondo.

-Necesito preguntarte algo.

Satana levantó la vista.

-¿Sobre... lo de ayer?

-No... bueno también, pero primero sobre un sueño que tuve.

Satana parpadeó, sorprendida.

-¿Un sueño?

Kahiry asintió.

-¿Conoces los términos... Vitalarium? ¿Vindictios?

Satana se quedó completamente inmóvil, sus ojos se abrieron.

-¿Qué dijiste?

Kahiry la miró fijamente.

-Tuve un sueño. Estaba en el cielo y había una fuente de luz llamada Vitalarium. Y yo... quería ser parte de un grupo llamado Vindictios o algo así.

Satana dio un paso hacia ella.

-¿Es una broma?, ¿ Por qué preguntas eso?

-Porque se sintió demasiado real para ser solo un sueño.

Satana la miró y sin previo aviso, tomó su rostro con ambas manos.

-¿Recordaste algo más? -preguntó con urgencia- ¿Cualquier otra cosa?

Sus ojos brillaban con algo que no había visto antes.

Esperanza y felicidad.

Kahiry negó despacio.

-Solo eso...

Satana cerró los ojos algo decepcionada, se aclaró la garganta soltando su rostro y dio un paso atrás.

-Entiendo.

Respiró hondo.

-Pero igual... estoy aquí para apoyarte. Si recuerdas más, puedes decirme.

Hizo una pausa.

-De lo que sí debes estar segura... es que no fue un sueño.

Kahiry la miró, sorprendida.

-¿Qué?

Satana sostuvo su mirada.

-Todo eso existe. El Vitalarium y los Vindictios, pensaba que al ser un ángel te habían dado toda la información básica.

-Entonces... ¿Era un recuerdo?

Satana asintió despacio.

-Sí.

Se quedaron en silencio, mirándose.

Toffe rompió el momento con un chillido, tirando algo desde el sillón, ambas miraron hacia él.

Por otro lado, Zdena recibió una llamada.

Era Mateo, invitándola a comer.

-Sí, Queremos mostrarte cómo quedó la mansión. Liam también ayudó, arregló unos carros que ya no utilizábamos.

Zdena sonrió.

-Claro. Voy para allá.

Cuando llegó, la mansión se veía diferente, más luminosa y cálida. Mateo la recibió en la entrada con entusiasmo.

-¡Zdena! Mira, mira. Cambiamos las cortinas, movimos los muebles y trajimos plantitas, ya no parece el castillo de Drácula.

Zdena soltó una risa.

-Se ve increíble.

Zane apareció detrás de Mateo, asintiendo con orgullo.




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