La mañana pasa rápido y yo muerdo el interior de mi mejilla al notar como se acerca la hora para volver a escapar de Rohan e ir con Kate por su teléfono.
¿Me entusiasmaba? No. Los únicos que me prestan atención además de Kate son Rohan y Devon. Así que no estoy acostumbrada a rodearme de desconocidos.
Salimos del gran y prestigioso instituto y veo que Rohan ya está aquí. Mayormente aparece un minuto después de que salga. Baja del auto y me da una mirada severa.
—Hombre precavido vale por dos —abre la puerta del auto.
—Rohan —Kate toma mi mano —Tenemos que ir a dónde fuimos ayer —habla sin rodeos y yo quiero golpearla.
—¿Para qué? —habla con fastidio.
—A buscar algo mío —refuta —No pasará nada. El señor André no lo sabrá, a menos que tu le digas claro.
Está a punto de hablar pero siento una mano en mi cadera. Al girar me encuentro con una mirada azul que conozco bien.
—Hola cielo —besa mi mejilla y mira a Kate —Hola Kat
Ella lo ignora, literalmente y sigue mirando a Rohan, quien a su vez mira a Devon de mala manera.
—¿Y bien? ¿Nos llevarás? Solo recogeré lo mío y ya, cada quien a su casa. Queremos hacerte parte también —sonríe.
—¿Qué pasa? —pregunta Devon por lo bajo.
Miro a Rohan y suspiro. Llamo su atención con mis manos y empiezo a explicar.
—«Por favor Rohan. Solo buscaremos su teléfono. Después me llevas a la ópera»
Niega y rendido vuelve a abrir la puerta del auto haciendo que mi amiga salte adentro con una sonrisa.
—«Gracias» —lo abrazo
—¿Puedo ir contigo? —me giro hacía Devon y con gusto asiento para que suba.
El camino es corto así que cuando el auto se detiene mi amiga y yo bajamos y me sorprendo al ver también a Devon seguirnos. Él es un poco prejuicioso, no le gusta vestir simple y ama estar en lugares solo de calidad, lo entiendo, su papá es dueño de un canal internacional, está acostumbrado a lo mejor. Pero confieso que eso a veces me incómoda. A mí me gusta lo simple, disfruto de cualquier lugar siempre y cuando el ambiente sea agradable.
Entramos al lugar y Devon analiza todo con sus ojos, Kate felizmente se acerca a la barra pero ahí no hay nadie. Yo me quedo en medio de ellos sin expresar nada, cómo siempre.
—¿Qué has venido a dejar aquí Kate? ¿La virginidad? —rie travieso.
—Cállate.
Devon no sabe de mi tatuaje, ya que por el uniforme que llevo con camisa manga larga no ve mi piel. Pero lo más seguro es que no se alarme del todo.
—De acuerdo ¿Después de aquí podemos salir? Hay un antro nuevo dónde estaba David Guetta hace un par días.
Kate lo mira con los labios apretados
—¿En serio? Aléjate de mí niño popularidad.
Y es verdad. Devon es popular, le gusta colaborar con marcas de ropa, joyas, autos. Dice que no quiere ser modelo, pero le gusta ser conocido.
Me alejo sin que lo noten y me acercó a la puerta donde Axel ayer nos recibió. La puerta está entreabierta así que paso, no hay nadie. Sólo se escuchan mis zapatos de tacón contra el suelo, así que observo todo lo que hay. Una mesa llena de periódicos, todos tienen noticias del país, gobierno, economía, estado social, crimenes. Tomo uno de los periódicos y veo que habla de mi padre.
#El vicepresidente André Abbadie se consolidó como uno de los mayores accionistas de la compañía encargada de la tecnología militar de nuestro país.
Aceptó darnos una pequeña entrevista en su oficina el día de ayer y nos contó sobre distintos proyectos para la nación y que el presidente lleva los planes de manera más que exitosa.
No pudimos evitar preguntar sobre su hija, la cual solo hemos visto en presentaciones de ballet. Las palabras del vicepresidente nos hicieron saber que su hija está perfecta y haciendo lo que más le gusta, bailar #
Bufo. ¿Eso es todo lo que dijo mi papá? ¿Que lo que más me gusta es bailar? Dejo el periódico y decido buscar a mis amigos para irnos rápido de aquí, pero un par de manos me toman de la cintura y me dan la vuelta haciéndome chocar con un pecho firme.
—¿Qué haces aquí?
Es él. Pero no es tan amable como ayer. Tiene los labios fruncidos y me fijo que tiene los ojos café, los cuales me miran con desaprobación.
—He dicho ¿Qué haces?
Me suelta y respiro agitada. Intento dar un paso atrás pero la mesa llena de papeles me lo impide. Pongo mis manos en frente y lo empujo con suavidad.
Y no tengo otra alternativa más expresar, aún que de seguro haga el ridículo y él no entienda lo que quiero decir.
—«Estoy aquí por el móvil de mi amiga. Lo hemos dejado ayer, soy Melody »
—Lo recuerdo —contesta tomándome por sorpresa —¿Has venido sola?
Niego.
La puerta se abre y entran mis amigos.
—Aquí estás —dice Kate —Hola —saluda —¿Pudo reparar mi móvil?
Él se aleja a buscar el aparato y yo me pongo junto a Devon.
—Aquí está —saca el móvil de una gaveta —Como nuevo.
Ella lo toma y salta de la felicidad haciendo que sus lindos rizos se muevan al compás.
—¿Cuánto te debo?
Él me mira y niega con una sonrisa.
—Nada. No fue tan grave el problema
—Oh vamos. Acepte, reparó mi móvil secreto.
Él vuelve a negar y me mira.
—Estoy bien
Kate es insistente. Si quiere algo se pone intensa hasta que lo logra, así que convenció —prácticamente ella sola— a Rohan. Esa era una de sus mejores cualidades según yo, por eso era tan social y todos la buscaban, es una chica llena de persuasión.
—Mmm ¿Aceptaría algo que no fuera dinero?
Él quita sus ojos de mí y la mira esperando la gran propuesta.
—Depende —hunde las cejas.
—Bien. Una fiesta, puedo hacer que tú y tus amigos puedan ir —Devon y yo la miramos atentamente —Es en un antro nuevo y exclusivo.
—Señorita no sé…
—Llamame Kate —le resta importancia con el gesto que hace con su mano.
—Bien, Kate. No es necesario de verdad
—¡Yo quiero! —entra él chico que me tatuó ayer —Escuche todo. Vamos, yo si acepto —levanta la mano —Y de seguro de que Boone igual.
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Editado: 26.08.2025