Monstruo

Capitulo 4

Me siento extraña con su mirada puesta en mí de esa manera.

Me siento imbécil y al mismo tiempo sorprendida por esta reacción que estoy teniendo ahora. Incluso mis pensamientos respecto al desastre previo con Lindsey... han sido completamente bloqueados por esos ojos dorados y profundos que aún me miran con intensidad.

<<¿Por qué todos huyeron así?, ¿por qué no puede dejar de mirarme?, ¿por qué tampoco puedo dejar de mirarlo?>>

Es extraña la manera en la que continúan conectadas nuestras miradas. Incluso me siento débil, me siento frágil e intimidada hasta la mierda.

Hay algo más en sus ojos que me tiene así de cautivada e idiotizada.

Él luce cómo si hubiera visto a un fantasma, pues no deja de observarme con una cautela inquietante.

Es extraño...

Muy extraño.

Y aún más con este chico al que nunca había visto antes.

Escucho cómo alguien se aclara la garganta después, devolviéndome bruscamente al aquí.

No quiero, pero me obligo a mirar hacia donde está él. Carajo, Lindsey también seguía junto a él, ¿cómo es posible que la haya olvidado?

— Hu-Hunter, ¿estás bien?— la pequeña castaña le pregunta al chico que está a su lado, y que, gracias al cielo, ya no está mirándome. En cambio mantiene a sus ojos puestos en otro punto—. ¿Hunter?

— Sí. Yo... — responde, y el nerviosismo se delata en su voz. No sé por qué me parece conocida, pero aun así volvió a causar un efecto extraño dentro de mí—. Sólo... No pasa nada.

— Hunter...

—¡Dije que estoy bien, Lindsey! — me sobresalto un poco por ese tono fuerte que usó él. Es increíble que ella no se haya inmutado ni un poco por eso. Casi le gritó en la cara —. ¡Vamos, déjame!, ¡y si te vuelvo a ver en problemas le pediré a mamá que venga a hablar con la maldita directora sobre esto y...!—

—¡No, espera!, ¡no lo hagas!, ¡por favor! — el pánico en la voz de la chica de anteojos me hace sentir un poco mal por ella.

Me siento muy incómoda y tonta al mantenerme aquí, de pie, jugando con el material de mi saco, pero no sé cómo huir ahora sin verme imprudente.

— Dijiste que podías manejarlo.

— Puedo hacerlo, Hunter, puedo hacerlo. Te lo prometo, pero por favor... Deja las cosas como están. No quiero causarle más problemas a mamá, ¡por favor!— la forma en la que ella junta sus manos para suplicar... estruja a mi corazón.

Apenas conozco a Lindsey, pero la tortura que veo ahora en su mirada me hace sentir más que compasión por ella.

Luce desesperada, vulnerable.

Y yo no puedo evitar afectarme por algo así.

He escuchado que este chico es su hermano.

Dios...

Lucen tan diferentes. Ahora que lo noto. Excepto quizá por lo físico.

Son igual de pálidos, sus rasgos son finos. Ambos tiene lunares en sus cuellos y mejillas, y el tono rosa fuerte que tienen sus labios es casi igual. Sin embargo, él es mucho más alto que ella. Su cuerpo es fuerte e imponente, su cabello es tan oscuro hasta casi parecer negro, y sus ojos cafés dorados... son tan intensos. Nada que ver con el brillo luminoso que tienen los ojos claros de la dulce y adorable chica bajita de anteojos.

<<¡Dios, Maddie!, ¡deja de mirarlos como una zombie!>>

Desgraciadamente mi conciencia me avisó muy tarde de eso, ya que reacciono cuando descubro que ambos están viéndome, cómo si estuvieran frente al ser mas extraño del mundo.

Siento rápidamente como el calor llega a mis mejillas y el nerviosismo me invade por completo.

<<¡Estúpida!, ¡estúpida!

¿Por qué demonios seguiste ahí parada como tonta?

De seguro Lindsey va a pensar que estás loca. >>

Trago grueso, antes de levantar mi mirada.

¿Cuándo la bajé al suelo?

Lindsey sólo me mira con genuina curiosidad y el otro chico...

Demonios.

No quiero descubrirlo ahora, así que me reprimo el mirarlo. Me siento muy cobarde para enfrentarlo a los ojos de nuevo. Sin embargo, sé que está mirándome.

Lo siento en lo más profundo de mi estómago.

— Oh... lo siento, Maddie. No quería que...—

— N-no yo...— me golpeo mentalmente por tartamudear. Suspiro y después me obligo a mirarla de nuevo. Sus ojos brillan con algo que no soy capaz de descifrar ahora —. Espera... ¿por qué te disculpas?

Suelto con confusión y mi corazón se estruja cuando noto cómo baja su mirada y aprieta sus labios con fuerza.

Temo que se eche a llorar, así que avanzo hacia ella y la tomo de los hombros para dedicarle una sonrisa tranquila.

— Yo... Gracias.— su voz se corta un poco—. Gracias por lo que hiciste. Me siento tan apenada... por todo lo que viste, y...—

Baja de nuevo su mirada.

Aún recuerdo la cruel manera en la que esos chicos la llamaron. "Niña de los pañales", y sé que no quiere contarme ahora sobre eso, asi que sólo me limito a decirle un casi e inaudible ,"no te preocupes. "

Ella asiente después.

No quiero agobiarla más, no la conozco mucho, pero sentí tanto coraje por cómo la molestaron todos esos chicos. Ni siquiera sé de dónde saqué el valor para enfrentarme a esa flacucha que la estaba lastimando, pero no podía quedarme de brazos cruzados.

Nunca más lo haría con algo así.

— ¿Te hizo daño?— le señalo su brazo y ella sólo niega, esbozando de nuevo una dulce sonrisa.

— Gracias a ti que llegaste a tiempo para evitarlo. — una voz detrás de mí me toma de sorpresa y envía un escalofrío a toda mi espalda.

Por un extraño momento me había olvidado de que ese chico seguía aquí, y lo peor... que está justo detrás de mí.

Siento movimiento y mi cuerpo parece reaccionar ante eso para moverme y escurrirme a un lado de Lindsey. Ahora soy capaz de verlo nuevamente a la cara. Estando más cerca de él....me doy cuenta de que es más alto. Su cabello oscuro y un poco largo luce un poco alborotado, sus ojos son cómo dos lagunas castañas y profundas en donde podría ahogarme fácilmente. Las pestañas largas y las sombras oscuras debajo de sus ojos, sólo acentúa su sombría mirada.




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