Monstruo

Capitulo 11

Avanzando por uno de los pasillos del colegio, mis ojos no pueden evitar mirar hacia todos lados en busca de alguna señal de Hunter McCall.

Me siento ridícula por sentirme tan eufórica ahora. He esperado todo el fin de semana para esto. jamás había deseado tanto volver a clases.

Lo sé, soy patética por reaccionar de esta manera por un chico, pero él no es uno simple, no.

Es Hunter.

Es el que me salvó de un pervertido y el que me ayudó a curar mis heridas la otra noche. Es la persona que últimamente he buscado cuando salgo de casa y por el que me he decepcionado al no encontrar rastro de su presencia. Tampoco he dejado de pensar en él y en todo lo que pasó esa noche en la que estuvimos juntos y... solos en su casa.

¿Cómo no sentir todo esto, después de lo que me confesó?

Bueno, no lo hizo realmente, pero lo aceptó.

Me seguía.

Siempre estuvo siguiéndome.

Es por eso que esa noche llegó a tiempo para salvarme de ese hombre.

Siento escalofríos al pensar de nuevo en eso y en sus ojos.

Esa noche me miró diferente, esa noche lo sentí diferente.

Extrañamente... no me incomodó haber descubierto que me seguía, pues de alguna forma ya lo sabía. Lo sentía, y no me dió miedo el corroborarlo.

Con él no siento estar en un peligro grave. Menos por lo que hizo esa noche por mí. Tal vez... sólo intenta protegerme. Incluso él lo dijo.

No quiso hablar mucho de eso, pero fue lo que, muy a fuerza, me quiso dar a entender.

"— Él... no quiere que te proteja."

<<Él...>>

¿A qué se habrá referido? ¿A... quién?

Trato de regresar al aquí, pero mi cabeza no deja de darle vueltas al asunto.

Intento concentrarme en la tarea de seguir avanzando, aún lo busco con la mirada, pero no logro encontrarlo.

¿Y si no vino hoy?

Sería extraño.

Él nunca falta a clases.

No entiendo por qué siento esta urgencia de verlo. Me parece muy extraño, pero no me importa. Supongo que a alguien como Hunter... nunca se podría olvidar.

Esa oscuridad que lo envuelve y que se delata en sus ojos y en sus gestos... es lo que más me ha logrado atrapar. Sus palabras llenas de profundidad, su voz llena de sentimiento. Esos ojos oscuros y penetrantes no los puedo sacar de mi cabeza. Incluso he soñado con ellos.

Ahora no quiero encontrarlo para hablarle, porque sé, de antemano, que no tendré el valor para acercarme. Soy muy cobarde y mas al tratarse de él. Además, no sabría qué decirle y no quiero hacer otro ridículo frente a él.

Sólo quiero verlo.

Únicamente... quiero saber cómo está. Mis días de colegio no están completos si no lo veo a él por el pasillo. Supongo que ya me acostumbré a eso.

Lindsey me devuelve al aquí cuando coloca la pantalla brillante de su celular frente a mí, para enseñarme una imagen.

No puedo evitar reír y rodar los ojos cuando veo que se trata de su amor platónico, Zac Efron. Lindsey también sonríe y después abraza a su celular. Luce cómo una niña pequeña, abrazando a un oso de peluche.

A ella no le conté lo que pasó esa noche con su hermano, no tengo el valor aún. Sé que es absurdo que me le esté ocultando así, porque no pasó nada malo entre él y yo.

Bueno.

Sólo que Hunter estuvo a punto de degollar a un hombre frente a mí.

Jamás le diría eso a la adorable castaña de anteojos. Es de lo único que temo. Sólo de cómo reaccione respecto a eso. Además... tampoco tengo idea de cómo decírselo y por ahora no me siento segura de hacerlo porque... Hunter no lo ha hecho.

Si él lo hubiera hecho ya... Lindsey ya me lo hubiera mencionado, o me hubiese preguntado para que le explicara también.

Tal vez no le dijo nada a su hermana porque quizás... quiso evitarnos problemas a ambos.

Tampoco le conté Julia lo que pasó.

Esa noche, después de llegar de casa de Hunter, la encontré dormida en el sofá. Tuve suerte, ya que eso me dió tiempo para pensar en una excusa. Al día siguiente ella no estaba molesta conmigo, pero sí preocupada. Le tuve que mentir con que me quedé en casa de Brandon haciendo una tarea y que ya no pude llamarle porque mi teléfono se había quedado sin batería.

No quería mentirle de ninguna manera, pero no podía decirle la verdad. Se hubiera vuelto loca. Aún es muy sobreprotectora, y ya tiene demasiado estrés por ahora.

Esa mujer es mi ángel. Logra calmar un poco al dolor que siento cuando recuerdo a mi verdadera madre. Ella nunca fue de esta manera conmigo, supongo que no sabía cómo serlo. Ni siquiera podía cuidarse a ella misma, y no le guardo resentimiento por eso.

Sólo... me duele.

Siempre quise que ella se recuperara, porque lo único que deseaba era paz para nuestra pequeña y disfuncional familia. Pero lo único que hacía era discutir todo el tiempo con mi papá, o estar destruyéndose horriblemente con las drogas.

Jamás esperé que personas como Julia pudieran existir.

Es increíble.

Ella... fue mi milagro. Mi salvación.

Rendida al no encontrar nada del chico McCall, devuelvo mi atención a los cuatro chicos de uniforme que ahora me acompañan y ríen de algo que dijo uno de ellos.

Últimamente Lindsey y yo nos reunimos en los almuerzos con Brandon, Sarah y Lucas. Nos hemos hecho muy buenos amigos y, aunque al principio me sentía un poco incómoda con ellos por todo lo que me habían dicho de Hunter y de... Marissa, he logrado conectarme con ambos y mucho mejor de lo que esperaba.

El pasillo sigue repleto de adolescentes que corren, tropiezan, juegan con bolas de papel, miran su celular, hablan con otros más o simplemente pierden el tiempo besuqueandose con alguien mas por encima de los casilleros.

Una de las chicas del grupo de porristas que ahora se encuentra cerca de uno de los casilleros, sonríe en nuestra dirección y después alza una mano en modo de saludo. Me siento un poco confundida por eso, pero caigo en cuenta cuando miro cómo Lucas le devuelve el saludo y se sonroja un poco, al igual que la otra bonita rubia alta y de uniforme rojo.




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