Monstruo

Capitulo 18

No tengas miedo a ser valiente. Recuerda que el intento puede valer mucho la pena. Quizá más de lo que esperabas al principio. Si nunca te atreves a dar el siguiente paso... nunca dejarás de tener miedo, y sólo quedarás con más dudas que te traerán más incertidumbre. ¿De verdad quieres seguir así, cariño? Nada malo pasará. Lo prometo. Yo estoy aquí. Confía en mí y también en ti. Has sido muy fuerte y sé que puedes con esto también. Sólo te pido un poco más, Maddie.

Las palabras de la dulce mujer de traje gris y cabello caramelo, sólo han incrementando y fortalecido a la ola de sentimientos dentro de mí, y también me ha hecho reflexionar acerca de lo cobarde que he sido y sigo siendo aún.

Soy patética, además de cobarde.

He creado un poderoso y ambicioso monstruo de inseguridad dentro de mí. Ahora es él el que vuelve a reprenderme.

Esta mañana al fin tomé una decisión, y es ella la que me está intimidando tanto ahora.

Sin embargo... me digo a mí misma que ahora que estoy aquí, tan cerca de enfrentar cierta situación, no puedo cambiar de opinión. No puedo seguir siendo la ridícula que tiene miedo de todo y de todos. No puedo seguir evitando esta situación. Tampoco quiero que Julia y los demás sigan viéndome frágil y vulnerable.

Estoy harta y cansada de lo que puedan llegar a pensar de mí, pero no puedo evitar darle importancia. El monstruo del miedo y de la inseguridad nunca me dejan en paz, nunca lo ha hecho con eso, y sé que soy culpable al seguirlos escuchando y haciendo caso a todo lo que me dicen, pero ahora tengo que armarme de valor.

Pero ahora sólo quiero huir de aquí y esconderme debajo de las piedras si es posible.

No quiero ver a Joan, no quiero ni siquiera escuchar más de él. No me creo preparada mentalmente para asumir este reto, pero tengo que hacerle caso a Julia.

Tengo que... confiar en mí.

Tengo que dejar de temer, o sino... nunca llegaré a nada bueno.

En este momento en donde estoy parada afuera de una de las habitaciones en donde se hacen interrogatorios en la estación donde trabaja mi madre adoptiva... ya no hay vuelta atrás. Ahora que estoy aquí, tan cerca de enfrentar al hombre que colaboró con una de mis tantas torturas, el responsable por el que me siento tan destruida ahora... tengo que mantenerme fuerte y capaz.

Sabía que tarde o temprano llegaría este día. Sabía bien... que no me iba poder ocultar para siempre, y que aún quedaban asuntos pendientes que resolver de mi pasado.

No podía dejarlo atrás tan fácil.

Pero Julia tiene razón.

Debo intentarlo. No puedo permitir que alguien más se encargue de solucionarlo. No puedo dejárselo sólo a la suerte tampoco. Creo que ya han hecho más que suficiente por mí. Se los debo y me lo debo.

De todos modos... no lograré nada con seguir ocultándome.

Sólo seré más inútil, y ya no quiero sentirme así.

Además... prometí ayudar.

Pero para lo único que no me siento muy segura ahora... es para volverlo a ver, o para estar si quiera en la misma habitación que él. Pensar en eso me revuelve el estómago por la ansiedad y por el miedo. Siento que colapsaré cuando lo tenga de frente, pero lo único que me queda es armarme de valor.

El cambio siempre empieza por uno mismo.

El cambio siempre dependerá de cómo quieras ayudar a tu persona. Solo se necesita un poco de esfuerzo y fé para lograrlo.

Yo soy mi peor enemigo al estarme reteniendo de esta manera, al aferrarme a esas voces traicioneras dentro de mi cabeza que no dejan de repetirme lo patética y asquerosa que he sido, y que una persona cómo yo no puede encajar.

Yo estoy convirtiéndome en mi peor enemigo... al seguir alimentando a este monstruo de los complejos que habita dentro de mí. Con mi cobardía, con mi temor por el mundo, con reprimirme el disfrutar de mi nueva libertad.

El milagro de que Julia encuentre a John... no será lo que me salvará de él. Últimamente he razonado en eso.

El hecho de que ella lo atrape y lo aleje de mí para siempre... no será suficiente para hacerme sentir segura. También tengo que hacer algo. Tengo que liberarme antes de ese monstruo de la cobardía y del dolor. Tengo que luchar contra él, desde a dentro, tengo que hacer algo por mí.

Yo principalmente.

Nadie más será mi héroe.

Nadie nos va a salvar mejor que lo que nosotros mismos lo podemos llegar a hacer, porque sólo nosotros sabemos la respuesta, sólo nosotros sabemos hacerlo, sólo nosotros tenemos esa arma para acabar con los enemigos que habitan dentro de nosotros.

El miedo, la inseguridad, y mis recuerdos, han creado un monstruo que ahora me dice que huya de esto.

Él es... el que me susurra que no es una buena idea estar aquí y que aún me encuentro muy inestable para hacerlo. Él es... el que aún me asegura que soy una débil y una cobarde chiquilla que siempre saldrá lastimada.

Y sé que lo soy.

Sé que... aún falta muchas cosas por tratar en mí.

Puedo estar bajo la amenaza del monstruo de la rendición, pero... una parte de mí quiere correr ese riesgo. Una parte de mí quiere hacer algo de una maldita vez. Ya estoy harta de ocultarme, de dejarme ver cómo una damisela en peligro.

Me prometí a mí misma no dejarme vencer de nuevo de otros monstruos, cómo lo fue John y mi padre conmigo.

Después de mantenerme rodeada de un silencio tenso, trato de tragar ese nudo en mi garganta y después encuentro a mis ojos con los de Julia.

— ¿Estarás conmigo ahí?— pregunto y no me pasa desapercibido el hecho de haber sonado cómo una niñita pequeña.

Siento que estoy a punto de quebrarme y con Julia siempre me he sentido mas frágil.




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