Monstruo

Capitulo 20

Aún me siento nerviosa por lo que pasó con Hunter hace un momento.

Me había confiado, pues en todo el día no lo había visto por ningún rincón del colegio. Incluso había creído que no había venido hoy, y esperaba que fuera así.

No estaba huyendo de él, pero no ansiaba encontrarlo.

No aún.

Sabía que iba a ser doloroso verlo...

Quisiera decir que después de todas las veces en las que hemos "coincidido" ya me he acostumbrado a su pesada presencia y al efecto extraño que tiene en mí, pero no es así.

Ese chico me deja muy afectada, muy aturdida y, al mismo tiempo, muy estúpida y maravillada por él.

Apuesto a que sólo bastaría una sola mirada para doblegarme por completo.

Siempre luce serio, pero esta vez logré verlo de nuevo.

Volví a ver ese extraño brillo en su mirada que me dice que he hecho algo incorrecto con él, algo que lo ha hecho enfurecer. Algo que rápidamente me hace desconocerlo y alejarlo de ese chico tierno que toca la guitarra y que le gusta esconderse de la gente.

El de la mirada débil y siempre cansada.

Ese que a veces es desesperante, pero que también es tierno con su silencio. El que me hace querer ser la persona más valiente del mundo... para ir a su rescate. Para hacerlo sonreír de verdad.

Pero la manera en la que me vió hace momentos... incluso lo hizo lucir más inquietante que nunca. Cómo si fuese otra persona. Otra persona, molesta, contenida. Alguien que sólo está esperando la mínima provocación para atacar.

Fue extraño...

Pero Hunter es así de extraño siempre.

Es reservado, y comprendo que a veces esté a la defensiva por todos esos chicos que siguen señalandolo. Sé que nunca se atrevería a hacer algo cómo lo que me asegura ese monstruo de la inseguridad.

Odio a esa voz insidiosa, pero no sé cómo callarla.

Es la que más se apodera de mi cabeza ante este tipo de situaciones incómodas.

Me digo a mí misma que estoy siendo demasiado paranoica y obligo a mis piernas a moverse para bajar por las escaleras principales. Mis ojos se mantienen en guardia. No quiero llamar la atención de nadie, menos encontrándome en este estado tan nervioso. No sabría qué decir para no preocupar a alguien, y no quiero que se exponga más mi rareza con los demás.

Camino por el corredor repleto de chicos que me hacen sentir asfixiada y acorralada. Nadie me pone atención, pero el barullo y sus cuerpos pasando de un lado a otro, hacen que no lo soporte más.

Las respiraciones profundas que hago ahora no me ayudan a calmar al temblor de mi cuerpo. Me siento desesperar.

Odio seguir siendo tan débil, odio no poder controlarme bien. Odio que me siga ocurriendo esto por nada...

<<Tal vez la doctora Sullivan tiene razón. Aún es muy pronto para que enfrentes esto.

Mírate ahora.

Eres débil Maddie. Eres patética.>>

Me dirijo rápidamente al baño. Tal vez un poco de agua fría me ayude a volver al aquí.

Abro la puerta, deseando no encontrar a alguien, pero cómo no tengo suerte este día... ahí encuentro a una chica cerca del lavabo.

Usa un gorrito de lana sobre su cabeza, escondiendo con éste todo su cabello, ya que no veo ni un mechón suelto. Está recargada de forma en la que no puedo ver su rostro por el espejo.

¿Está... llorando?

— ¿E-estás bien?— pregunto, mientras me acerco a ella a paso cauteloso.

De inmediato noto cómo su cuerpo se tensa, pero no se endereza.

— ¿Te sientes mal? ¿Puedo ayudarte con algo?

—Tranquila, Maddie. Estoy bien.

¿Sarah?

Su voz es lo que me ha ayudado a darme cuenta de que es ella. Con ese gorro no la había reconocido.

Después se endereza, pero aún no puedo ver su rostro. Ella ahora lo oculta, mientras lo limpia con un pañuelo.

—Lo siento. Es que yo...—

—¿Por qué lloras? — mi pregunta la hace detener.

No me responde, no se gira para verme, sólo se queda en la misma posición, dejándome más preocupada con su silencio.

— Sarah... sabes que puedes confiar en mí. Si quieres hablar... ahora estoy a tu total disposición y...—

—No creo que entiendas esto, Maddie. Nadie lo haría... y temo que si te lo digo... sólo te dispondrás a juzgar.— niega, bajando su cabeza.

No lo resisto más y me acerco hasta colocarme a un lado de ella.

— Sarah... ¿Qué pasó?

En el momento que gira su rostro para verme... siento cómo mi estómago se revuelve y el horror me deja inmóvil por unos momentos.

Su ojo derecho está terriblemente hinchando. Su labio inferior está roto, al igual que su ceja.

Ahora comprendo el porqué ha tratado de evitarnos a los chicos y a mí durante todo el día.

— Oh Dios mío... ¡¿q-qué te pasó?!, ¡¿quién te hizo eso?!

Su mirada se desvía. Su nuevo silencio me hace sacar horribles conclusiones que de inmediato me dejan sin saber cómo reaccionar.

No...

Yo sabía que algo andaba mal con ella, sabía que escondía algo. Todos los días la veía seria y triste. Nunca quise indagar por temor a molestarla, pero nunca me dejó de preocupar.

No puedo evitar sentirme culpable ahora...

Siempre lo sospeché, siempre estuvieron ahí las señales...

¡Dios!

Las heridas que ahora veo en su rostro... me han ayudado a quitarme por completo la venda que tenía en los ojos.

Niego frenéticamente.

—Oh Sarah... Dime que...—

—No es lo que piensas, Maddie. Fue... fue un accidente.

— Sarah... ¿quién te golpea así por "accidente"? — Niega, pero el terror que ahora veo en sus bonitos y humedecidos ojos grises... me ha dicho suficiente para confirmar mis sospechas—. Sarah... no puedes encubrir esto. No lo intentes por favor... Ya lo he visto, ¡¿por qué permites esto?!

—Porque... él no es malo...— suena torturada, pero aún así no puedo evitar sentirme furiosa.

Un nudo se ha formado en mi garganta, no sólo por el derrumbe que siento al verla así... sino que también por la impotencia que me han hecho sentir sus previas palabras.




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