Monstruo

Capitulo 26



El frío me acapara de golpe al salir de la cafetería.

Miro hacia todos lados antes de avanzar y después me abrazo a mí misma, por encima de mi abrigo blanco. Noviembre cada vez se vuelve más frío, pero, aún así, es de mis épocas favoritas del año.

Hace tantos años que no disfrutaba así de un noviembre.

Ya es muy tarde.

Sé que soy una tonta por salir de casa a estas horas, y sola, pero necesitaba ir a esa cafetería. Esta se encuentra a un par de calles de la casa de Julia. Necesitaba preguntar lo de un anuncio en donde ellos están solicitando meseros y personal para lavar platos. Lindsey me comentó de esas vacantes cuando estábamos en la escuela, pues yo le había dicho antes a ella que quería buscar un empleo para no quedarme sin hacer nada durante las vacaciones de navidad.

Me siento algo desanimada, pues para conseguir el empleo tengo que contar con al menos dieciocho años de edad.

Supongo que Lindsey no se percató a tiempo de ese detalle.

En fin, no es su culpa, y no estoy molesta, pero sí me siento un poco desilusiónada. Había considerado el preguntarle a Sarah si había alguna vacante en el restaurante donde ella trabaja, pero ya me había dicho que habían despedido a varias chicas estos días porque ya eran suficientes con las personas que tenían por el momento.

Diablos.

Pronto será navidad, y quiero preparar algo especial para Julia. Es lo mínimo que merece después de todo lo que ha hecho por mí. También quería darle un detalle a Lindsey y a los chicos. Julia me ayuda con lo que necesito, pero para esto quiero conseguir un poco de dinero por mi misma.

No quiero perder la esperanza de encontrar algún trabajo antes de esa fecha, pero ya lo estoy viendo un poco imposible. No creo que nadie quiera contratar a una chica de quince años que no tiene experiencia en nada, más que en...

<<¡No vayas ahí, Maddie! ¡No lo hagas!>>

"Vamos, tú sabes que eso es para lo único que has servido. Ya estás sucia de todos modos."

Trato de volver al aquí y dejar de lado la voz insidiosa del monstruo de la culpa. Siempre es lo mismo con él. A veces siento que tiene razón al decir que soy una inútil y una sucia y que, haga lo que haga, nunca voy a dejar de serlo.

Es tan desgastante tener que escucharlo siempre dentro de mi cabeza, pero de alguna manera tengo que levantarme y seguir.

Sé que nunca voy a olvidar nada de lo que pasó, y que es hipócrita de mi parte querer aparentar ser una chica inocente cuando hace mucho tiempo dejé de serlo...

Suspiro y, después de colocarme mi gorro de lana sobre mi cabeza, avanzo para cruzar la calle. Sigo vigilando mi alrededor, encontrando solo árboles en las aceras de las casas. Mis manos están metidas en los bolsillos de mi abrigo. De inmediato empiezo a sentir un poco de nervios por la soledad que encuentro en mi transcurso y me reprendo mentalmente,—por milésima vez este rato—, por haber tomado la estúpida y loca decisión de haber venido tan noche a la cafetería.

<<Y no entiendes, Maddie.>>

Julia no estaba en casa. De nuevo tuvo una reunión con algunos colegas. Fue por eso que pude escaparme para venir.

Si se entera... se atreverá a castigarme, cómo lo hizo la otra vez cuando llegué tarde de la plaza en dónde me gusta sentarme a leer. Supongo que haber estado encerrada por cuatro años, en un lugar en donde apenas podía ver los rayos del sol asomarse por una triste grieta, provocó que ya no le diera tanta importancia al tiempo. A veces no me doy cuenta de él. Este simplemente se me va volando ya.

Además... Julia últimamente está más ocupada y ausente que antes, apenas la veo en el día y por un muy corto rato. La búsqueda de John la tiene más vuelta loca que a mí. No lo quiere admitir, pero yo veo a diario en sus ojos y en su humor lo paranoica que eso la tiene.

Está cazando a un psicópata. ¿Quién no estaría desesperado por eso?

Sólo espero que su esfuerzo y cansancio valga la pena algún día... porque incluso yo ya no puedo dormir por pensar en ello, y ella se está arriesgando mucho.

Trato de volver al aquí, y muy tarde reconozco la canción que está sonando en mis auriculares. I miss u, de Blink 182. Ya va a medias. Me he obsesionado con ella. La otra noche que estuve en casa de Lindsey para hacer una tarea juntas, Hunter la estaba escuchando en su habitación. No sabía que era fan de esa banda y... sí, últimamente visito más a Lindsey. Ya se me quitó el miedo de estar en su casa.

No es que le temiera al hecho de que Hunter estuviera ahí también, bueno sí... ¡Ahg! un poco, pero más bien eran nervios de verlo o de discutir de nuevo frente a su hermana. Ahora que ya se acabó eso, y que ella sabe que me gusta él... me siento con más libertad y seguridad al estar a su lado.

Y... no.

Ese chico no me habla, pero al menos ya no hay tanta tensión cómo antes.

Al menos... ya parece tolerarme más.

Al menos... ya no luce tan quebrado y eso es suficiente para hacerme sentir un poco tranquila.

Me detengo para sacar mi teléfono y repetir la canción. Me siento más tranquila cuando soy acompañada por la música. Al pausarla me percato del sonido de unas hojas quebrarse detrás de mí. Seguido de eso, el susurro de una maldición.

No puedo evitar reír después de reconocerlo. Pensé que ya no hacía eso.

Giro para encararlo y lo encuentro a unos cuántos metros, usando cómo siempre esa chaqueta negra con capucha. Me sorprende verlo tan serio. Ni siquiera parece inmutado por haber sido descubierto.

Me cruzo de brazos, mirándolo de pies a cabeza.

—Vaya, vaya. Me sorprende que esta vez no hayas sido discreto cómo antes.

Hunter no dice nada, sólo se mantiene tranquilo en su lugar, con sus manos metidas en los bolsillos de su chaqueta.

—No te seguía, Johnson.

—Ajá. — ruedo los ojos—. Entonces..., ¿qué hacías aquí, a esta hora, pisando mi sombra?




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