Estoy muriendo de nervios.
Mi corazón late tan fuerte que duele. Mis manos tiemblan, al igual que mis piernas al avanzar rápidamente por este ancho y estrecho pasillo de hospital.
<<Oh Hunter...
¿Qué fue lo que intentaste hacer?
¿Por qué...?
¿Por qué llegaste al grado de...?>>
El monstruo de la culpa ha empezado a rugir en mis adentros. Me bombardea con mil reclamos al respecto de lo que ha pasado con ese chico de ojos dorados y cabello azabache, el cual ha sido traído de emergencia a este lugar por desangramiento.
Eso, bueno, fue lo que me dijo una muy nerviosa y preocupada Lindsey hace una hora.
Le había llamado para preguntarte si todo estaba bien, y vaya que fuí oportuna al hacerlo,—eso creo, hablando por mí—, porque fue justo en ese momento que estaban trasladando a Hunter a un hospital.
Por lo nerviosa que estaba ella no pudo explicarme bien lo que había pasado, y yo también decidí no preguntar y mejor me enfoqué en pedirle la dirección del hospital. Julia no estaba, pero Roger, el policía que a veces se queda cerca de casa, me hizo el favor de traerme.
El miedo me ha invadido por completo.
Sé que Julia se molestará por esto, me ha prohibido salir de noche justo por lo que ha descubierto de John, pero... al tratarse de Hunter... no me importa nada. Ni siquiera el arriesgarme.
Necesito saber qué pasó.
Necesito saber si está bien... Aunque él ya no quiera verme ni en pintura.
Ha pasado una semana desde lo ocurrido con esa discusión que tuvimos. Nos habíamos distanciado de nuevo. Ni siquiera se atrevía a mirarme a los ojos. Sentí con más fuerza su indiferencia, pero la entendía.
No puedo culparlo por sentir desconfianza, me he ganado bien eso y también el dolor que me ha causado con su rechazo, pues yo le provoqué uno peor esa noche.
Tiene razón al molestarse, tiene razón al sentirse traicionado porque todo lo que piensa ahora de mí... tiene razón.
Soy una farsa.
Soy una imbécil patética que no se percató del daño que ocasionaría con tantas mentiras.
Sabía que algún día todo éso me alcanzaría. Debo pagar por haber creado un ridículo cuento en donde me he hecho ver cómo una pobre huérfana que sólo quería encajar con los demás. Debo hacerlo por tomar la vida perfecta de una persona que es totalmente diferente a lo que soy en realidad.
No soy como ellos.
Soy una persona que no se merece ni siquiera esta segunda oportunidad que me dieron porque lo único que he hecho... es engañar a todos los que se han atrevido a confiar en mí.
Cómo Lindsey, Brandon, Sarah, Lucas, Eliza, y, sobre todo... a él.
A Hunter McCall.
Una de las personas más heridas y hermosas que he conocido.
<<Eres una completa mierda, Maddison Sanders.>>
— ¡Maddie!
Me detengo al escuchar la voz de Lindsey.
Miro a cada uno de mis costados y entre un grupo de personas que se encuentra al fondo del pasillo, logro ver la pequeña figura de la chica de anteojos. Está enfundada en un suéter gris, también usa unos jeans ajustados y tiene el cabello suelto y un poco alborotado.
Empiezo a caminar hacia ella, y la chica también se mueve al verme. Noto cómo en su rostro se hace presente la preocupación. No puedo evitar sentir más pánico al ver eso en ella.
Al llegar a mí, sólo me toma de las manos.
— ¿Q-qué fue lo que pasó en realidad, Lindsey? Por favor, sé honesta.
Ella niega, y sus ojos se vuelven cristalinos.
— N-no lo sabemos exactamente. Él estaba en su habitación cuando mi madre y yo llegamos del colegio. Habíamos ido por unas cosas. No tardamos demasiado... Cuando entramos a la casa escuchamos ruido arriba. Decidimos ir a averiguar qué era lo que ocurría y...— su voz se rompe al igual que la poca tranquilidad que difícilmente traté de conservar de camino hacia acá. Ella tapa su boca con una de sus manos y niega con la cabeza—. Él... estaba en el suelo, haciéndole cortes a su brazo con una navaja. N-no puedo... ni siquiera quiero recordar cómo fue, Maddie. Nunca esperé encontrar algo así.
El nudo empieza a quemar en mi garganta al verla derramar lágrimas. Después la tomo entre mis brazos, en un débil intento de contenerla, pero ahora mismo me cuesta tanto trabajo asimilar lo que ha dicho.
No...
No quiero creer que él...
Mi corazón está destrozandose ahora, pues ese monstruo de la culpa empieza a mostrarme cientos de escenarios en donde aparece Hunter haciéndose daño de esa manera.
¿Por qué, Hunter?
¿Por qué le das importancia a la mierda que somos las demás personas y no te preocupas por el maravilloso ser que eres tú?
¿Por qué no puedes darte cuenta de que eres más que suficiente y que el mundo está deseoso de ver tu luz?
No puedo evitar maldecirme.
Sé que tengo responsabilidad en esto, y no por darme demasiada importancia... pero estoy segura de que he sido parte del motivo que ha turbado sus nervios. Lo mínimo que me queda es aceptar la culpa, lo mínimo que debo tratar de hacer es, no el intentar remediarlo, porque sé que él no me escuchará y tampoco quiero presionarlo a creerme... pero, lo que al menos le debo... es seguir ahí para él.
— Lindsey, tranquila, por favor.— me animo a separarme un poco de ella para hacerla encararme. Ya no puedo estar sin respuestas. Su forma de reaccionar me está alterando más los nervios. Ella limpia su rostro con sus manos después, las mías aún la sostienen de los hombros—. ¿Está bien? Necesito saberlo...
Ella asiente.
Se quita sus anteojos para tallar sus ojos después.
— Sí, sólo está algo débil por la pérdida de sangre. Después de que lo encontramos, intentamos calmarlo, pero él se desmayó. Mi madre y yo nos alteramos y quisimos traerlo de inmediato aquí. — niega con la cabeza y después me mira aún con ojos húmedos. Trato de mantenerme firme—. Oh Maddie... No puedo asimilar que él estuvo a punto de...—