Monthar: El Legado Maldito

Capítulo 1

Jesther

Tomo un sorbo de mi vino tinto mientras miró por el gran balcón del palacio, no tenía más que hacer así que preferí venir a respirar un poco de aire fresco, dejo la copa sobre el muro mientras saboreo el sabor amargo del vino antes de pasarlo.

Miro hacía al frente El norte, justo allá queda el reino que conquistare en un futuro cuando mi padre decida jubilarse o en su defecto abandone este plano del universo.

—Una mujer. Qué estúpidos son.

Nunca en la historia de los siete reinos, se ha escuchado que una mujer se convierta en reina y menos si esta aún no se ha comprometido con un hombre que ayude a manejar su patria. Pero al rey Lyron le pareció una magnífica idea que su única hija fuera quien heredara el reino antes de perderlo. Una gran pena si me lo preguntan puedo estar seguro que en unos pocos años se Kayark estará en las completas ruinas por el mal manejo de su "reina".

—¿De que mujer hablas Jesther?.

—De ninguna en particular- agarro la copa dándole un largo sorbo antes de dar la vuelta.

—¿Seguro?— asiento conservando una expresión neutra— Te conozco Jesther, soy tu padre. ¿En que mujer pensabas?.

—En ninguna, ya te lo dije padre— doy la vuelta y mi mirada se enfoca nuevamente en el mismo punto de antes.

—No estoy tan seguro de eso pero no insistiré más. Habrá una fiesta dentro de unos días— lo siento acercarse y apretar mi hombro— todos los reyes fuimos invitados junto con nuestras familias.

—¿Una fiesta para qué? Eso no tiene sentido.

—Claro que lo tiene, es para celebrar el aniversario de acuerdo de paz y además se dará acabo la presentación oficial de todos los herederos al trono— su mano aprieta con más fuerza mi hombre y el tono de su voz es más duro. Levantó una ceja y miró de reojo a mi padre.

—¿Presentación de los herederos?.

—Ujum— lo veo asentir— es una tradición. Y necesito que te comportes.

Doy un golpe a la copa dejándola caer al abismo y me alejó de el para mirarlo a la cara tiene un expresión dura en su rostro, supongo que seré el eterno dolor de cabeza de mi padre.

—¿También irá la princesa de Kayark?- asiente mientras frunce el ceño haciendome sonreír— vaya.. Será una fiesta divertida, ¿Cuándo será?

—Ya te dije que dentro de unos días.

—Bueno, supongo que iré realizando mi equipaje, no se me puede quedar nada— giro sobre mi talón derecho para ir hacia mi cuarto.

—Esperó que no hagas nada que me averguence.

—Claro que no— lo vuelvo a mirar y me inclinó para darle una reverencia— Buenas noches su real majestad— mi tono burlón lo molesta y antes de que pueda hacer alguna reclamación me voy rápidamente del balcón, bajo la mirada seria de los guardias, a veces me pregunto que se sentirá estar en la misma posición por horas sin decir una palabra solamente mirando todo lo que pasa a su alrededor. Me les quedo observando durante un tiempo antes de encogerme de hombros para seguir con mi camino, nunca lo sabré ya que por suerte seré rey.

Llegó a la entrada de mi cuarto donde una gran puerta de oro blanco con piedras rojas incrustadas y dividida en dos me recibe. Los guardias da un paso al costado abriéndola y dándome la bienvenida al mi lugar favorito en este palacio, mi cuarto.

Camino hacia el interior de este siendo recibido por la luz que entra desde los grandes ventanales, llegó hasta el escritorio y me siento en su pequeña silla observando el libro que tengo enfrente, un cuento de niños con la creación de los siete reinos lo dejo a un lado para mirar el mapa tallado en el escritorio.

Si tan solo pudiera conquistar Kayark tendría bajo mi mando los dos reinos más grandes y podría luchar para quedarme con Monthar, el reino maldito, el reino que quedo abandonado hace muchos años y el cual tiene las más grandes reservas de oro, joyas, plata, carbón, petróleo, madera y todo lo que un reino prospero necesita, Synder podría ser un reino más grande pero mi padre es muy sonso para tener tantas ambiciones.

Por suerte no soy así y tan pronto sea rey pondré un plan en marcha para que ese sueño se convierta en realidad.

—¿Quién?— levantó la vista del mapa para mirar hacía la puerta.

—Alteza, vienen a preparar su baño— escucho la voz de uno de los guardias.

Ya era hora.

—Dejenlas que pasen— la puerta no se tarda en abrir y dos de mis doncellas entran con pequeñas canastas con hojas de menta en cada una.

—Alteza— hacen una reverencia antes de caminar hacia mi baño. Suspiro y me recuesto en la silla mirando cada detalle de mi cuarto desde sus paredes y piso de color negro hasta la cama, las cortinas, el espejo, la biblioteca, la alfombra todo con el color rojo, el color característico del reino y sobre todo de su palacio.

—Ya esta listo, Alteza.

La voz de la doncella me saca del trance, me levantó con apuro y me dirijo al baño donde efectivamente la tina ya está lista, Luna y Sol, me ayudan a quitar el chaleco junto a la camisa dejando las prendas en un canasto tomando distancia de mi persona.

—Cualquier cosa que se le ofrezca, solo llámenos— las miro mientras desabrocho mi pantalón, asiento y cuando salen me libero del resto de mi ropa entrando a la tina, el agua caliente me recibe al igual que el olor a menta, provocando que me relaje.

●●●

—Esperó que ya tengas tus cosas empacadas.

Miro a mi padre mientras muerdo mi tostada, mastico y paso mientras mi padre espera que abra la boca para decir algo.

—Si, todo lo que necesito está empacado listo para que lo lleven al carruaje, me mira con enojó ahora que dije.

—Ya te lo advertí, compórtate no me hagas quedar en vergüenza y mucho menos provoques algun problema, ¿Entendido?— el enojo se intensifica en su mirada y como muy pocas veces logra hacer, me hace sentir pequeño. Trago con fuerza.

—Entendido, padre— continuó comiendo mi desayuno sintiendo su mirada encima de mi. Termina el desayuno antes que mi, lo veo levantarse y acercarse, siento su apretón en mi hombro unos segundos después mi camisa comienza a arrugarse en esa zona y sus dedos se clavan con fuerza.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.