Monthar: El Legado Maldito

Capítulo 3

Kanea

Odio viajar tan lejos, Leryon no pudieron elegir un reino más cercano al de nosotros.

Llegó rápidamente a mi cuarto y me quito el sombrero, las botas y la chaqueta, suspiro cansada, me tumbo en la gran cama, el colchón duro me recibe hago una mueca de desagrado, prefiero los colchones suaves pero bueno supongo que a los de este reino les duele mucho la espalda.

Escuchó unos golpes en la puerta y por instinto me siento en la cama.

—¿Quién?.

—El principe Josman viene a verla— escucho una voz masculina supongo que la de uno de los guardias, me alegro al escuchar ese nombre.

—Dejenlo pasar— escucho el ruido de la puerta mientras se abre, me levantó de un salto de la cama, veo a Josman este me sonríe y sin pensarlo mucho me lanzó hacia el, lo abrazo con gran alegría el me corresponde mientras peina mi cabello.

—¿Estas cansada?.

—Demasiado— me separo un poco para mirarlo y me encuentro con un par de ojos verdes— quiero dormir todo un día pero ese colchón es más duro que las rocas del reino.

Josman suelta una carcajada que lo hace inclinar la cabeza hacia atrás, siento como vibra su pecho por su risa.

Sonrió y golpeó su pecho de broma.

—No te rías es enserió, mañana amanecere sin espalda— llevó una mano en mi espalda haciendo un gesto falso de dolor.

Me mira sonriente y me quedo mirando sus pecas, me encantan esas pecas, lastima que yo no las tengo.

Por suerte te hice tu pócima para el dolor, saca un frasco de su chaqueta y me lo muestra.

—Te adoro mugroso— me da el frasco y yo lo agarro, el liquido que contiene es blanco y a medida que muevo el frasco se crean pequeñas burbujas.

—Lo sé— se aleja un poco prendiendo unas velas para alumbrar más el cuarto, su piel morena brilla gracias a las luz de ellas.

—El piso te puede parecer más cómodo esta noche— golpea con su piel el piso tres veces mientras habla.

—Ja ja ja, no es gracioso— paso por su lado y camino hasta los ventanales donde hay largo sofá debajo de ellos, siento la mirada de Josman fija en mi espalda pero lo ignoró, comienzo a desabrochar mis corset con algo de esfuerzo quitar ese lazo es lo más horrible del mundo cuando logró quitármelo comienzo a desabrochar mi camisa mis senos se sienten liberados al igual que mi espalda, me siento más ligera, desabrocho mi pantalón y me lo quito quedando solo con la parte baja de mi ropa interior, doy la vuelta y me encuentra a Josman acostado sobre la cama con su cara tapada con un almohada.

Suelto una carcajada bastante sonora que se escucha por toda la habitación.

—¿Ya estas vestida?.

—No, hoy pienso dormir desnuda— pongo una mano de mi cadera y me inclinó ligeramente hacia la izquierda.

—Mierda.. Creo que me robaré esta almohada por esta noche— su voz se escucha ahogada gracias a la almohada.

—¿Por qué? Ya antes nos hemos visto desnudos.

—Yo ya soy un hombre adulto y tu ya te convertiste en una mujer, no es apropiado mereces respeto— veo que mueve sus manos en el aire, la escena es bastante graciosa pero tiene razón ya no es lo mismo, ya tengo veinte oficialmente ya soy una mujer, no una niña. Me acercó a una silla donde se encuentra mi camisón junto a mi bata, me los coloco y la suave tela de algodón acaricia mi cuerpo quitando toda tensiónque aún hubiera en el.

—Ya puedes mirar— cruzó los brazos y me recargo sobre la silla.

—¿Segura?.

—Si— miró como se quita la almohada de encima de su cara, se sienta aún con los ojos cerrados, los entreabre verificando que este vestida, tan pronto lo comprueba los abre completamente.

—El azul te queda bien.

—Gracias por decirme lo que ya se.

—Egocéntrica asquerosa— arruga su nariz con falsa irritación, arqueo mi ceja de forma arrogante— ¿Puedo dormir contigo?— su pregunta me toma por sorpresa ¿Sucedió algo?.

—No soporto estar rodeados de todos esos principes engreídos.

—Claro, puedes dormir conmigo todas las noches que nos quedamos— sonríe y yo también.

—Gracias— se levanta de la cama y se dirige al baño.

—¿A donde vas?— pregunto arqueando una ceja mientras lo miró entrar al baño.

—Voy por mis cosas y alistarme para dormir. Y antes de que preguntes durante la fiesta pedí que trajeran mis cosas aquí, sabía que dirías que si— mi mira como quien ha ganado la más grande de las guerras, da pequeña palmadas a la pared y entra al baño cerrando la puerta detrás de él.

Tonto.

●●●

—Vaya, vaya. No sabía que el principe Josman era tan bueno con las mujeres, mírate andas con la princesa Kanea de arriba a abajo por todo el palacio— Josman y yo damos media vuelta encontrándonos con Roman, tiene gran sonrisa en su rostro y mira a Josman con burla como si este fuese un payaso.

—Roman, que gusto verte por el jardín.

—No puedo decir lo mismo, querido Josman.

Josman sonríe, su expresión es tranquila, no le gusta los problemas y por eso evita meterse en ellos.

—¿Qué quiere príncipe Roman?— su presencia me irrita y quisiera quitarle uno por uno sus dientes perfectamente blancos.

—Wow, princesa no este a la defensiva. Solo quiero ser amable— este me mira y su sonrisa se desvanece luciendo ahora un semblante tranquilo y amigable.

—Pues no esta siendo muy amable con el principe Josman— su semblante cambia a serio y mira a Josman de reojo.

—Lo siento principe Josman por mi trato— le ofrece su mano en son de una tregua, este la acepta y la estrecha.

—¡Josman! Hijo, ¿Podrías venir un momento?.

Todos volteamos a mirar al rey Isael quien esta en la entrada que hay hacia el jardín.

—Creo que tengo que irme, cielo— Josman me mira soltando mi mano.

—Esta bien. Ve rápido antes de que te ganes un regaño.

—Hablamos luego— me da un beso en la coronilla y se va a paso rápido hasta donde esta su padre, este lo recibe dándole una leve palmada en su espalda y se adentran al palacio.




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