Monthar: El Legado Maldito

Capítulo 4

Jesther

-Tienes que enamorar a la princesa. Tú eres el única opción para lograr una alianza con Kayark.

-¿Y si no quiero hacerlo?- estoy sentado en la silla del escritorio del cuarto que se me fue asignado para esta visita, juego con mis manos haciendo figuritas al azar, la luz roja roja comienza a recorrer todo el cuarto y puedo asegurar que mi padre la mira irritado. Sin aviso me agarra de los brazos empujandome hacia atrás provocando que la silla se incline y yo lo mire.

-¿No lo entiendes? Necesitamos esa alianza, necesitamos sus armas y su fuerza. Tú mismo lo viste, la princesa también es poderosa, su fuerza es bruta. Angust la a entrenado bien. Piénsalo los dos grandes reinos unidos seremos imparables.

-¿Y qué? ¿Compartiremos nuestro poder con ellos? Queremos que nuestro reino prospere que lograremos con eso, solo perderemos- detengo la magia, su luz y su olor comienza a desvanecer poco a poco ¿A que huele la magia exactamente?¿Por que nadie sabe responder esa pregunta?.

-No, claro que no. Nos aprovecharemos de eso, sacaremos recursos y armas de ese reino cuando ya hemos logrado sacar lo suficiente, nos revelaremos y los atacaremos. Y si tenemos suerte nos quedaremos también con esas reunas para Synder- arqueo una ceja, eso suena bien aunque no me convence completamente.

-¿Y crees que será así de fácil?.

-Lo será. El amor nos hace débiles, sumisos ante él, muchas veces no pensamos en las consecuencias de nuestros actos, solo nos importa la otra persona por eso cuando todo se acaba nos arrepentimos y deseariamos que las cosas no hubieran ocurrido de esa forma- su tono es bajo y noto algo de tristeza en su rostro, suspira y la rudeza vuelve a su rostro- Por eso, enamorala hasta que logres que se entregue completamente ante ti y cuando eso pase, la tendrás en tus manos y comenzarás a usar eso a tu favor.

-¿Con que se entregue completamente a mi? Es en el sentido que estoy pensando o no.

-Si en ese sentido, una mujer sobre todo ella, solo entrega su cuerpo al hombre que ama y con quien quiere pasar el resto de su vida.

Acostarme con ella, eso quiere. No creo poder lograrlo fácil ni siquiera me ha dirigido la palabra después de la fiesta.

-Me la pones difícil- tengo una idea en la cabeza, si haré eso tendrá que valer la pena. Mi padre arquea una ceja- quiero algo a cambio.

-¿Qué quieres?.

-Si lo logramos, quiero ser el rey- me suelta como si le quemara las manos por sostenerme, uso mi magia para sostener la silla y no caerme.

-Estas demente si crees que te daré el trono tan fácil.

-Piénsalo, si la enamoró puedo sacar provecho, podría hacer que me enseñe el reino completamente, como funciona, sus armas, todo lo que tenga que ver con el. Y si queremos quedarnos esas tierras quien más mejor que yo para gobernar y para guiar al ejército. No te sacaré del reino si es a eso lo que le tienes miedo, tu me aconsejaras y haremos de nuestro reino el más fuerte- tiene el ceño fruncido mientras me mira, comienza a caminar de un lado a otro pensándolo. Suspira y acomoda su postura vuelve a mirarme.

-Bien, tenemos un trato- me ofrece su mano y yo la estrecho- No me falles Jesther o juró que te mataré.

Me suelta con agresividad y se retira de mi cuarto. Yo me quedo quieto sin poder creer lo que escuché. Seré rey pero tengo que enamorar a la princesa, no sera fácil pero a mi me encantan los retos.

-Bien, que comience el juego. Enamorare a la princesa.

-Su Alteza, nos esperan en el comedor para la cena- blanqueo los ojos cuando escucho a los guardias, no me deja ni un solo minuto en paz.

-Voy.

Me levantó de la silla con pereza no quisiera ir pero mi estómago ruje pidiendo comida. Salgo con apuro y no tardo mucho en llegar al comedor, veo a todos ya sentados hablan animadamente unos con otros, Angust con Kiron, Josman con Xinder, mi padre con Careok, Roman y Omer con Edgan, Phillip y Arlin. Y kanea esta sola con una copa entre sus manos me acercó a ella sentándome a su lado.

-¿Por qué tan sola princesa?- me mira de reojo.

-No le importa.

-Claro que si, usted es hija de uno de los reyes aliados de mi padre.

-Mmm.. ya.

Mujer tan dura, es desesperante y apenas le he dicho veinte palabras.

-¿Eso es vino tinto?- me inclinó para mirar el contenido de su copa, esta se aleja cuando quedo demasiado cerca de ella.

-Si, ¿Porqué?.

-¿No es muy fuerte para usted?.

-No, creo que no- toma la copa y da un largo trago, miro su rostro no hace ningún gesto. Vaya mujer- efectivamente no.

-¿Le gusta el licor fuerte?.

-Si.

-¿Le gusta el whisky?- asiente- ¿El vodka?- vuelve a asentir- ¿El ron?.

-Si, me gusta todos esos, pero solo si son traídos de Synder- sonrio orgulloso, vaya tiene un punto a favor solo por eso.

-Me cae bien.

-Pues usted a mi no.

-¿Porqué si soy encantador?.

-No lo conozco.

-Pues debería hacerlo.

-No me interesa.

Me acercó más y ella se aleja, sacudo mis dedos para crear una barrera y evitar que se aleje.

—Deberías hacerlo, soy muy interesante, no se arrepentira.

—Mantenga su magia lejos de mi. Se lo agradecería.

—¿Qué? ¿Cómo que estoy usando magia?— me separó un poco pero lo suficiente para ver todo su rostro mi tono de voz es bajo para que nadie escuché. Ella me mira y abre los ojos puedo jurar que se pone más palida de lo que ya es, la miro esperando una respuesta.

—Lo vi cuando movió sus dedos y justo en ese momento sentí que algo no me dejaba mover. Sea un poco más disimulado— la siento a la defensiva, entrecierro los ojos pero no hace ningún gesto que me diga que es mentira lo que dice.

—Es usted muy astuta, aunque dudo un poco de su palabra— encoge los hombros.

—Dude todo lo que quiera no me interesa.

Comienzan a servir la comida, ella agarra los cubiertos con apuro parte un pedazo de filete y lo come. Hago lo mismo pero no dejo de mirarla, tiene un bonito perfil y su cabello enmarca muy bien su rostro.




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