Moonlight

Capítulo 29

Hay cosas en la vida que no se pueden olvidar y los gritos de dolor de mi madre son algo que nunca voy a poder sacar de mi cabeza y con los que voy a soñar cada vez que cierre los ojos. Me destroza escucharla gritar y llorar mientras yo cierro fuertemente los ojos y hago como si no estuviese ahí.

Es difícil hacerle caso a mi madre cuando desearía parte de su dolor porque no es justo que ella reciba todos los golpes.

Los gritos de mi madre se detienen, escucho los pasos de la persona que ha venido hoy a hacerle daño y luego la puerta se cierra en un golpe seco que me estremece entera pero que también me llena de alivio porque significa que por hoy ya no le van a hacer más daño.

Mi madre ya está tan débil que le han quitado la cadena que la ataba, ni siquiera puede moverse de donde está o a su cuerpo lo recorre un dolor inhumano. Todo esto es inmoral, tanto crítica a mi madre por matar a su hijo y él está a un paso de matar a mi madre, ¿no es lo mismo?

Mi madre no tiene más que un golpe en su cara, el resto de ellos están en los brazos y abdomen, y la delgadez que presenta es algo que me preocupa, los golpes no son tan graves, solo que siguen golpeando sobre golpes antiguos o le siguen haciendo mierda el brazo derecho.

Mi madre cada vez se queda más sin voz, sus gritos son extraños por la afonía, llevamos no sé cuanto tiempo aquí y no le han dado ni un solo momento de tranquilidad. Creo que podría haberse roto o puede romperse las cuerdas vocales si sigue gritando de la forma en que lo hace.

– Mami, ¿has perdido la esperanza de que nos encuentren?

Mi madre me mira con sus ojos azules completamente rojos, ya ni intenta darme una sonrisa, es imposible con todo el dolor que debe de estar sintiendo.

Ella no contesta y simplemente niega, no puede hablar o le duele tanto la garganta que prefiere no hacerlo. Hace unos días cuando le hice la pregunta si que me contestó, con una voz muy ronca y atípica de ella pero la respuesta fue la misma, no ha perdido la esperanza a pesar del dolor que experimenta.

– ¿Duele mucho?- se encoge de hombros y evita hacer una mueca de dolor.- No me mientas mamá.

– Eda.- su voz casi ni se escucha.- Me dolería más verte herida.- tose con violencia al terminar de hablar.

– No te esfuerces en hablar mamá, no sino puedes.

– Te quiero Eda, ahora vamos a descansar.- suspira.

Me quedo mirando a mi madre mientras ella cierra los ojos, se ve cansada, agotada y obviamente golpeada. No quiero quitarle lo poco que pueda dormir hasta que los golpes vuelvan a dolerle tanto que no pueda seguir durmiendo.

Yo tengo un pequeño golpe en uno de mis brazos, el chico que golpeaba a mi madre no se dio cuenta y golpeó bastante fuerte mi brazo, enseguida me trajeron pomada. Supongo que mi tortura es ver como dañan a mi madre y puedo asegurar que es una tortura bastante efectiva.

Busco el sueño con la misma facilidad con lo que lo hace mi madre, también estoy cansada, siempre estoy pendiente de quien entra y quien no entra a la habitación. En el tiempo que llevamos aquí solo he visto a tres personas, dos hombres que se encargan de golpear a mi madre y la chica que nos trae de comer aunque a mi madre ya hay que ayudarla porque no puede sostener ni la cuchara para la comida.

Sueño con mi familia y con Russell, solo quiero que estén bien pero sé que ninguno de ellos lo estará hasta que nosotras volvamos, mami es quien mantiene a la familia. Y yo… yo soy la primera hija, la primera nieta y la primera sobrina, he aprendido de mi madre a ser parte fundamental de la familia, aunque siempre voy a pensar que todos somos fundamentales. Mi familia es pequeña pero fuerte, unida pero mamá es quien soluciona los problemas, quien mantiene la calma en situaciones que al resto nos cuesta y encuentra las soluciones idóneas para el problema aunque no sean siempre del agrado de todos.

Sueño con la sonrisa de Candela, mi hermana tiene una sonrisa que ilumina cualquier habitación en la que esté, por eso se la extraña tanto. Mi hermana era una persona muy extrovertida y feliz antes de que ese patán llegase a nuestras vidas y nuevamente fue mamá la que se encargó del problema y bueno, Einar también lo hizo de una forma más agresiva que la de mamá.

Einar es calmado hasta que alguien nos daña, puede estar peleado con nosotras pero siempre nos protegerá, da igual cuando sea y en que circunstancias se encuentre, él siempre vendrá a rescatarnos. Es el menor pero también el más inteligente, y el más sensato a pesar de que su primer instinto sea ir a los golpes contra quienes nos hacen daño.

Mi pequeño no sonríe tanto como Candela, pero ambos tienen la misma sonrisa, la de mamá, la verdad es que papá no ha tenido ninguna suerte con sus hijos, si obviamos claro mis ojos miel, en todo lo demás sus tres hijos somos copias de su esposa.

Me despierto sobre saltada al escuchar la fuerte puerta ser arrastrada. Mamá suspira, parece que lleve tiempo despierta y protegiendo mi sueño.

Delante de mi se para Alfred, el hombre mayor me mira con pena y luego mira con odio a mi madre quien le corresponde al instante la mirada.

– ¿Cuánto hay que golpearte para que pidas perdón?

– Ni muerta pediré por salvar a mi familia, así que da igual lo que me golpees o insultes.- su voz suena peor que antes.

– No deberías hablar mucho.- se burla de ella.- Tu voz en un completo desastre.

– ¿Solo mi voz?- rueda los ojos.- Me sorprende verte aquí.

– Quería ver con mis propios ojos como estás.

Mamá y Alfred se sostienen la mirada por lo que para mi parece una eternidad y no es mi madre quien acaba bajando la mirada y cediendo sino que es él quien acaba haciéndolo. Podrá tenernos encerradas y a mi encadenada pero nadie resiste a la mirada de mi madre, tan helada y terrorífica que sé que consiguió que todas las mafias del país se rindieran ante ella.




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