Moonlight Serenade

Empieza la rumba (Begin The Beguine)

"Estimados pasajeros aterrizaremos pronto en el aeropuerto de Incheon. Por favor abróchense los cinturones y les pedimos levantar las mesas plegables. Gracias".

Con este mensaje los pasajeros del vuelo proveniente de la Ciudad de México se acomodaron mientras el avión aterrizaba en la pista.

Maia, una joven mexicana, al escuchar esas palabras empezó a sentir un nudo en su estómago a su vez que su corazón se aceleró. Ni siquiera la música de Glenn Miller y Ray Anthony la calmó esta vez. Esto se debió no sólo por ser su primer viaje sola a un país que estaba a miles de kilómetros del suyo, sino era el hecho que al instante de pisar el suelo tendría que aparentar ser alguien que no era.

El avión aterrizó y comenzaron a descender de este, la chica decidió esperar a que se liberara un poco para bajarse. Al momento en que vió que ya no había tanta gente decidió tomar sus cosas y salir. Una vez en el aeropuerto sin saber a donde ir fue que siguió a las personas que habían bajado antes que ella, quienes la guiaron al tren que la llevó al filtró de migración, dónde mintió que iba como turista, para después encaminarse a la banda donde empezaban a salir las maletas.

A mitad de camino fue golpeada por el estuche de un violonchelo quien su dueño, a pesar que media casi dos metros, se veía muy joven de alrededor de dieciocho años y el cual tenía un cabello castaño claro que sobresalía de lo negro de la mayoria de las personas que estaban en ese momento ahi. Él al percatarse del incidente le pidió disculpas en inglés a la chica, con un acento que le sugería que provenía de Australia. Maia sólo asintió y se dirigió a su destino, lugar donde visualizó el estuche negro que guardaba una trompeta; ella lo tomó y su primer instinto fue abrirlo y revisarlo para darse cuenta que estuviera bien, preocupación que la había acompañado durante las 14 horas de vuelo. Al comprobar su estado se dedicó a esperar su maleta, objeto que no tardó tiempo en pasar delante de ella.

Una vez que tomó todas sus cosas se dirigió a la salida con el nudo en el estómago agrandandose cada vez más, por un momento se detuvo para tomar el valor que necesitaba, ya que se estaba arrepintiendo de haber aceptado la locura de suplantar a su prima de diecisiete años en su curso de verano de música. La chica respiró hondo y se repitió a sí misma «recuerda porque lo has hecho, recuerda porque lo has hecho» su cuerpo se calmó un poco con estas palabras, volvió a respirar hondo, tomó sus cosas y cruzó las puertas de vidrio.

Al salir vió varias personas que esperaban a sus familiares y conocidos. Entre ellos pudo visualizar a una mujer joven que vestía un traje sastre y de ascendencia coreana quien destacaba por tener un letrero en inglés que decía National College of Music.

Maia se dirigió hacia ella, quien al verla acercarse le sonrió y bajó su letrero, mientras le preguntó en inglés: 

— Hola, ¿vienes a estudiar en el programa de verano?

—Si— le contestó Maia

—¿Cuál es tu nombre? — le dijo mientras tomaba una lista.

—Soy Celeste Silva—mintió un poco nerviosa, aunque su prima le había asegurado que no iba haber ningún problema ya que nunca le habían pedido una foto.

—Perfecto ya está—dijo la chica mientras rayaba la hoja que contenía algunos nombres— bienvenida, si quieres te puedes sentar en este lado, todavía estamos esperando a dos personas más—le dijo mientras señalaba unas bancas que estaban cerca, donde ya había un chico con rasgos del sureste asiático y quien a primera vista parecía demasiado joven.

Maia asintió pero se detuvo a la mitad del camino para pedir permiso para ir a cambiar sus billetes ya que traía sólo dólares que no le iban a servir ahí. Esto sorprendió un poco a la chica pero aún así asintió por lo que se dirigió hacia los estantes en donde realizó este cambio.

Al regresar, Maia pudo ver que se habían unido al grupo dos chicos más, una de ellas era una chica de pelo rubio y ojos verdes quien traía consigo un estuche de violín y él chico alto con quien se había tropezado en las zona de maletas.

—Bien chicos, ya somos todos por hoy— les dijo la chica del letrero cuando la vio. — me voy a presentar soy Yoon Inhye, pero me pueden llamar Maestra Yoon, soy quien está a cargo de todo lo relacionado a los dormitorios, viajes y todo lo demás que necesiten ustedes. Así que bienvenidos a Corea, espero puedan aprender mucho. Ahora vamos a la academia para que se instalen, síganme por favor— les dijo mientras le señalaba el camino al que iban a ir.

Los cuatro chicos la siguieron hacia el estacionamiento donde encontraron una camioneta blanca que tenía una frase que decía International Symphony Orchestra.

El chofer de este carro les abrió la cajuela para que pusieran las maletas y sus instrumentos, después de subir las cosas cada quien tomó un lugar en la camioneta, donde Maia decidió colocarse en la parte de atrás del lado de la ventana.Así cuando comenzaron a avanzar pudo ver el paisaje el cual comenzaba a oscurecerse ya que habían llegado en la tarde casi al anochecer.

Después de una hora fue que entraron a la ciudad, donde la primera vista que les daba era de muchos rascacielos y que en su mayoría eran departamentos. A Maia la ciudad le pareció impresionante, pese a estar acostumbrada a vivir en una gran ciudad, pero lo principal que pudo notar en ese poco tiempo fue lo limpia y ordenada que era.




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